María Fernanda Cabal, exsenadora y exprecandidata presidencial, le pidió al presidente electo Abelardo de la Espriella que denuncie el Acuerdo de Escazú y sostuvo que se trata de una iniciativa que, a su criterio, afecta la soberanía del país.
“Presidente @ABDELAESPRIELLA hay que denunciar el acuerdo ESCAZÚ, herramienta de la extrema izquierda para entregar nuestra soberanía a terceros fuera de Colombia”, escribió en su cuenta de X.
En ese mismo mensaje, Cabal vinculó su reclamo con una agenda de desarrollo y agregó: “Vamos a desarrollar este país, privilegiado por Dios con tanta riqueza”.
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¿Qué es el Acuerdo de Escazú?
El Acuerdo de Escazú es el primer tratado ambiental de América Latina y el Caribe y el primero a nivel mundial que incluye disposiciones para proteger a quienes defienden el medio ambiente. Fue adoptado el 4 de marzo de 2018 en la ciudad de Escazú, en Costa Rica.
Entre sus ejes figura el acceso a la información ambiental, que establece el derecho de cualquier persona a solicitar y recibir información de forma oportuna, clara y gratuita por parte del Estado, según la descripción del propio acuerdo incluida en el texto. También contempla la participación pública en decisiones con impacto ambiental y el acceso a la justicia ambiental, con mecanismos legales y tribunales que permitan denunciar daños o exigir el cumplimiento de las normas.
Otro componente es la protección de defensores ambientales, con medidas para garantizar condiciones de seguridad para personas, grupos y organizaciones que trabajan en la defensa del medio ambiente y los derechos humanos.
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José Manuel Restrepo respondió críticas a su propuesta de “fracking sostenible”
La propuesta de implementar fracking en Colombia, defendida por el exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, y ahora vicepresidente electo, como parte del plan de gobierno de Abelardo de la Espriella, provocó un intenso debate ambiental en el contexto de la campaña presidencial.
El fracking, o fracturación hidráulica para la extracción de hidrocarburos, representó una de las principales divisiones entre los candidatos antes de la segunda vuelta del 21 de junio de 2026.
Restrepo sostiene que “Colombia no tiene que elegir entre crecimiento y sostenibilidad. Puede y debe avanzar en ambos caminos al mismo tiempo”. Plantea la posibilidad de aplicar el fracking “con responsabilidad, tecnología y altos estándares ambientales”, argumentando que existen ejemplos exitosos en países como Canadá, Estados Unidos, Reino Unido, Brasil, México y Argentina.
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La propuesta encontró rechazo inmediato en sectores de la oposición. La senadora Esmeralda Hernández declaró: “¡FALSO! Como autora de proyecto de ley ANTIFRACKING, voy a desmentir cada una de las barbaridades dichas en este nefasto video.” Gustavo Bolívar agregó: “Hacer fracking sin afectar al medio ambiente es como talar un bosque sin cortar árboles o meterse a una piscina sin mojarse.”
Restrepo respondió a las críticas señalando que “ignorancia supina de quien representó a un gobierno que, por el contrario, aumentó la deforestación, no protegió el Páramo de Santurbán y animó la minería criminal que generó más deforestación y atentó contra los ecosistemas”.
Como parte de su defensa, Restrepo citó a la ambientalista Sandra Bessudo, quien explicó que la viabilidad del fracking depende de no realizarse en “ecosistemas estratégicos, como en el páramo, como en acuíferos, como en selvas, en bosques y en ecosistemas estratégicos”.
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Bessudo destacó la necesidad de “pozos diseñados y construidos con los estándares técnicos más elevados, un monitoreo permanente de las aguas subterráneas y superficiales, un control de fugas de metano y, obviamente, un distanciamiento suficiente respecto a todos estos ecosistemas”.
El debate sobre el fracking se convirtió en un eje central de la discusión pública en Colombia, con posiciones opuestas entre quienes defienden su potencial para el desarrollo económico y quienes advierten sobre los riesgos para el medio ambiente.