El hallazgo de presuntas prácticas insalubres y crueles para el sacrificio de cerdos en el barrio San Fernando, Bogotá, generó alarma en la comunidad.
Vecinos denunciaron que un grupo de personas utilizó un camión, con placa XVB519, para matar animales en plena vía pública, bajo condiciones que, según los testigos, vulneran la normativa sanitaria vigente.
Las imágenes difundidas muestran el camión detenido en la calle, con varios cerdos en su interior. Los animales gruñían mientras eran manipulados por trabajadores de una carnicería local, lo que incrementó el rechazo de los habitantes frente a la escena.
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La situación se tornó aún más tensa cuando uno de los cerdos fue llevado directamente a una fama del sector, tras ser bajado del vehículo, y según los sonidos que se escucharon, fue sacrificado en ese mismo instante.
Ante estos hechos, la comunidad exigió la intervención de las autoridades sanitarias y de la Policía. Sin embargo, según la denunciante, las fuerzas del orden nunca acudieron al lugar, a pesar de los reiterados llamados de alerta.
La mujer que encabezó la denuncia afirmó: “La policía nunca llegó a pesar de que se les avisó”, lo que ha profundizado la sensación de indefensión entre los residentes del sector.
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La comunidad del barrio San Fernando reportó que varias personas sacrificaron cerdos dentro de un camión de carga en plena vía pública, sin protocolos de higiene ni permisos oficiales.
Los residentes afirman que la carne fue trasladada directamente a una carnicería del sector para su venta, lo que ha generado temor por posibles riesgos sanitarios.
El hecho ha puesto en evidencia la ausencia de controles efectivos y la falta de respuesta inmediata por parte de la Policía, pese a las llamadas de emergencia. Los vecinos ahora exigen que las autoridades investiguen el caso y sancionen a los responsables por incumplir las normas que garantizan la inocuidad de los alimentos.
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Normativa sanitaria
La denunciante apoyó su reclamo en la Resolución 2674 de 2013, la cual regula los requisitos para la manipulación y comercialización de alimentos en Colombia. Esta normativa, emitida por el Ministerio de Salud y Protección Social, establece que todo alimento destinado al consumo debe contar con notificación, permiso o registro sanitario, en función del riesgo que represente para la salud pública.
Según explica la resolución, el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) es la autoridad encargada de expedir estos permisos.
El artículo 126 del Decreto-ley 019 de 2012, citado por la denunciante, precisa que no se puede comercializar ningún alimento sin la debida autorización sanitaria, lo que incluiría la carne procesada en condiciones irregulares.
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Denuncian que Bogotá está invadida por las ratas: video captó varias comiendo residuos de restaurantes del Parque de la 93
Las imágenes de ratas desplazándose entre bolsas de basura en el Parque de la 93 encendieron las alarmas entre residentes y visitantes de este emblemático punto del norte de Bogotá. La difusión del video, grabado en plena luz del día, generó una ola de comentarios en redes sociales, donde muchos expresaron su preocupación por la situación sanitaria de la zona.
El video fue publicado por el canal de denuncias Colombia Oscura en la red social X, mostrando con claridad cómo los roedores emergen de su escondite y se acercan a los residuos amontonados junto a un poste de luz. Los animales buscaban restos de comida entre las bolsas y, según los testigos, su presencia ya no resulta inusual en el sector.
Bogotá, pese a su condición de capital, enfrenta problemas persistentes de manejo de basuras, plagas, inseguridad y deficiencias en el transporte público. Estos inconvenientes no discriminan barrios: incluso los sectores más exclusivos lidian con episodios como el registrado en el Parque de la 93.
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La denuncia viralizada el 29 de junio de 2026 puso en evidencia la falta de soluciones efectivas en el tema de residuos sólidos. Usuarios de redes sociales destacaron que la acumulación de basura en espacios públicos no solo afecta la imagen urbana, sino que también facilita la proliferación de plagas, con los riesgos que esto implica para la salud pública.