El Festival de Macetas en Cali se presenta como el momento más esperado por familias y visitantes cada año durante el puente festivo de las festividades de san Pedro.
La edición 26 del festival inició el miércoles 24 de junio y termina el lunes 29 de junio, siendo su día más importante, ya que la ciudad celebra el Día del Ahijado, una fecha que concentra el sentido profundo de esta costumbre centenaria que ha trascendido generaciones.
En distintos puntos emblemáticos, como la Colina de San Antonio, el Parque Panamericano y el Bulevar del Oriente, la atmósfera se llena de colores, dulzura y música, las macetas de alfeñique se convierten en el símbolo tangible del afecto entre padrinos, madrinas y ahijados.
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La tradición que da origen al festival está anclada en la leyenda del “milagro del azúcar”, vinculada a Dorotea Sánchez, una mujer afrodescendiente del barrio San Antonio. Según el relato, la necesidad llevó a Dorotea a soñar con los santos Pedro y Pablo, quienes le revelaron la receta para transformar azúcar y agua en un dulce blanco y moldeable.
Ese dulce, conocido hoy como alfeñique, comenzó a regalarse cada 29 de junio, día dedicado a esos santos en el calendario católico, consolidándose como un gesto de aprecio entre compadres y ahijados.
En la actualidad, el festival no solo revive esta leyenda, sino que también reconoce el papel fundamental de los artesanos y artesanas del azúcar, quienes han conservado las técnicas y saberes asociados a la elaboración de las macetas.
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Este año, 98 portadores de la tradición han participado activamente en la venta y exhibición de sus creaciones, distribuidos en zonas tradicionales y centros comerciales de la ciudad. Cada maceta, adornada con juguetes, molinillos de viento y banderines, representa no solo un obsequio, sino también la transmisión de un legado cultural.
La festividad fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación en 2013, una distinción que formalizó la protección y promoción de esta manifestación tan arraigada en Cali. El Ministerio de Cultura reconoció el valor simbólico del festival y su contribución a la cohesión social, motivando la adopción de un Plan Especial de Salvaguardia que refuerza la organización anual del evento y fomenta la investigación y difusión de la tradición dulcera.
El 29 de junio, la programación cultural despliega una agenda que combina la venta de macetas con espectáculos de danza, música y teatro. En el Parque Panamericano, la jornada inicia a las 10:00 a. m. y se extiende hasta las 9:00 p. m., con presentaciones de salsa, tambores, música del Pacífico y talleres de danzas indígenas. De manera simultánea, la Colina de San Antonio, epicentro de la tradición, ofrece actividades similares, mientras que el Bulevar del Oriente suma obras teatrales y conciertos enfocados en la herencia musical. Todas las actividades son gratuitas.
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Quienes visitan los distintos escenarios pueden sumarse a talleres de cocina en vivo, donde las maestras artesanas comparten los secretos del alfeñique: hervir azúcar y agua hasta lograr el punto exacto, enfriar y amasar hasta obtener la textura deseada. Estos espacios formativos, abiertos a público de todas las edades, buscan garantizar que las técnicas ancestrales se mantengan vivas y que los saberes no se pierdan ante la modernización.
El festival también se destaca por su carácter incluyente y su expansión territorial. Durante la edición actual, las macetas pueden adquirirse en once centros comerciales, facilitando el acceso a personas que no suelen acudir a los sitios tradicionales. Además, la agenda contempla más de 50 actividades gratuitas, desde presentaciones artísticas, conciertos, talleres comunitarios y espacios de diálogo sobre patrimonio y sostenibilidad.
El Primer Encuentro Internacional del Dulce Tradicional, realizado en el Centro Cultural de Cali, ha sido otra de las novedades relevantes. Invitados de Japón, México y diversas regiones de Colombia participaron en conversatorios y talleres, intercambiando experiencias sobre la preservación del patrimonio dulcero y la transmisión intergeneracional de saberes. Este encuentro internacional busca posicionar el dulce de alfeñique como un referente más allá de las fronteras locales.
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