El 25 de junio, el Consejo Nacional Electoral (CNE) entregó la credencial que reconoce a Abelardo de la Espriella como el presidente electo de Colombia, y a falta de poco más de un mes para que se registre la posesión en su cargo, el jurista entregó un discurso en el que priorizó la seguridad.
Además de reiterar que gobernará para todos los colombianos, sin importar que no hayan votado por él, De la Espriella le envió un mensaje a los grupos armados y delincuenciales, a los que les anticipó que no negociará la paz, sino que espera que estos se sometan ante la justicia.
“A todos los ilegales: disponen de un mes para organizar su sometimiento al Estado de derecho. En mi gobierno no habrá ofertas generosas ni concesiones inaceptables como las que recibieron en el régimen que está llegando a su fin”, fueron las palabras del presidente electo.
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Los procesos que terminarán si De la Espriella cumple su palabra
En Antioquia y el Atlántico, los grupos armados y delincuenciales han afirmado estar listos para el empalme con el nuevo Gobierno y continuar con los diálogos de la polémica Paz Urbana, que hasta la fecha sigue sin entregar avances de desarmes o desmovilización.
Este es uno de los procesos de paz que podría terminarse primero, puesto que los alcaldes de Barranquilla y Medellín (Alex Char y Federico Gutiérrez) han declarado estar en contra de estos diálogos.
“Solicitamos que este esfuerzo de construcción de paz urbana continúe, considerándolo un escenario crucial para la estabilidad de Medellín y el Valle de Aburrá, esto, demostrado con logros concretos en el desescalamiento de las violencias”, es parte del comunicado con el que los voceros de la Paz Urbana en Antioquia piden continuar con el proceso de paz.
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Ante el último escándalo, en el que Noticias Caracol reveló que el Gobierno Petro “jugó a los congelados” con el Clan del Golfo tras la posesión del 7 de agosto de 2022, quedará en vilo la continuidad del proceso de negociación que se mantiene en Doha, Qatar.
Lo último que se supo de este proceso es que la Zona de Ubicación Temporal para el Clan del Golfo en Tierra Alta, Córdoba, no se instalará el 25 de junio debido a incumplimientos de requisitos.
El Gobierno no cuenta con el listado de los 400 integrantes que ingresarían a la zona, información clave para verificar antecedentes. Además, en el sitio no hay infraestructura construida, lo que imposibilita la llegada del grupo. El presidente Gustavo Petro autorizó cinco zonas para procesos de paz, pero condicionó el acceso a la ausencia de solicitudes de extradición. Las partes evalúan la viabilidad del espacio en medio del cambio de gobierno, que se registrará el 7 de agosto.
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En cuanto a las disidencias de las Farc, mientras se ha mantenido la ofensiva contra las facciones de “Iván Mordisco” e “Iván Márquez”, el Gobierno Petro ha intentado negociar, sin resultados, con “Calarcá” y “Araña”.
Mientras los Comandos de Frontera (liderados por “Araña”) avanzan en los diálogos con 99 excombatientes que ingresaron a una Zona de Ubicación Temporal (ZUT) en La Hormiga, Putumayo, las disidencias de “Calarcá” no han concretado ningún avance notable para que el nuevo gobierno piense en continuar con los diálogos.
En cuanto a la concentración de hombres de Comandos de la Frontera, comunidad indígena local interpuso una tutela por falta de consulta previa. El jefe negociador, Armando Novoa, destacó que el proceso incluye la sustitución de 15.000 hectáreas de hoja de coca en Putumayo y otras 15.000 en Nariño, como parte del avance hacia la paz.
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