El intento de captura de alias Alejandro, integrante del ELN con tres órdenes judiciales, derivó en un tenso enfrentamiento entre fuerzas estatales y una comunidad indígena en El Carmen de Atrato, Chocó.
Según el Ministerio de Defensa, los uniformados intentaron detenerlo mientras viajaba en un bus acompañado de miembros de la comunidad, pero la intervención de estos últimos frustró el operativo.
Las autoridades detallaron que el buscado enfrenta cargos por rebelión, reclutamiento de menores y concierto para delinquir. Al verse impedidas de proceder, anunciaron la apertura de acciones legales e investigaciones contra quienes bloquearon la captura.
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En este hecho, el cabecilla del grupo armado se desplazaba protegido en un vehículo repleto de indígenas que, de acuerdo con reportes oficiales, pretendían desplazarse para participar en la jornada electoral a favor del senador Iván Cepeda.
El operativo se vio interrumpido, según la versión oficial, por la acción de quienes acompañaban al investigado, a quienes las autoridades calificaron como “criminales de la Minga”.
El incidente provocó reacciones inmediatas en el ámbito político. El senador Omar Restrepo utilizó sus redes sociales para advertir: “Denuncia grave desde Carmen de Atrato, Chocó. Comunidades étnicas denuncian presuntos hostigamientos e intimidaciones cuando se dirigían a ejercer su derecho al voto”.
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Restrepo destacó que “Ningún colombiano debe ser presionado, amenazado o impedido de participar en democracia”.
La declaración incluyó un llamado: “Exigimos garantías, verificación inmediata de la Defensoría General de la Nación y la Procuraduría, respeto absoluto por la voluntad popular”, escribió el senador, remarcando la necesidad de que las entidades de control actúen para prevenir vulneraciones a los derechos electorales de las comunidades indígenas.
Cayó ‘Marlon’, mano derecha de ‘Iván Mordisco’ y figura más importante de las disidencias de las Farc en el Valle del Cauca
La muerte de “Marlon”, segundo al mando de las disidencias de alias “Iván Mordisco”, fue confirmada por el Ejército Nacional tras un combate en la vereda San Isidro, área rural de Buenaventura, Valle del Cauca.
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El despliegue de las Fuerzas Especiales culminó con la baja de uno de los criminales más buscados por Colombia y Estados Unidos.
El jefe de la Defensa nacional, Pedro Sánchez, explicó que la caída de “Marlon” significa una “fractura significativa” para el grupo armado, dedicado al narcotráfico y la minería ilegal.
Sánchez enfatizó el impacto: “Era solicitado por los Estados Unidos por los delitos de narcotráfico y por su papel como articulador de cocaína y tráfico de armas con carteles mexicanos”.
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La operación militar en Buenaventura se llevó a cabo tras meses de inteligencia, motivada en parte por el atentado en el túnel de Cajibío, donde el 25 de abril de 2026 murieron 20 personas. Por ese hecho, el presidente Gustavo Petro lo había señalado como el principal responsable y el gobierno ofreció una recompensa de 5.000 millones de pesos para dar con su paradero.
En respuesta directa a la pregunta sobre qué ocurrió con “Marlon”, el Ejército confirmó que el cabecilla fue abatido en una operación conjunta en la zona rural de Buenaventura. Su muerte fue consecuencia de un enfrentamiento armado, resultado de un seguimiento intensivo tras su implicación en ataques recientes contra civiles.
La información oficial también lo vincula estrechamente con otros miembros del Estado Mayor Central, identificados como “Max Max” y “Oso Yogui”, ambos expertos en explosivos. La estructura criminal bajo alias “Iván Mordisco” operaba con el apoyo logístico y operativo de “Marlon” en actividades ilícitas, consolidando su perfil como objetivo de alto valor para la justicia internacional.
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El ministro Sánchez no dudó en calificarlo como “el más peligroso asesino, terrorista y reclutador de menores en el suroccidente del país”. Detalló que su desprecio por la vida se evidenció en el reclutamiento forzado de menores en el Cauca, enviados como “carne de cañón” a zonas bajo control criminal en el Guaviare y Meta.
La trayectoria de “Marlon” incluyó, según Sánchez, la muerte de “más de un centenar de colombianos inocentes”, entre los que mencionó a campesinos, indígenas, niños y niñas, adultos mayores, líderes sociales y miembros de la fuerza pública. La recompensa anunciada tras el atentado de Cajibío reflejaba la prioridad del gobierno por neutralizar su accionar y debilitar la estructura disidente.