Andrea Guerrero salió al paso de los rumores que circularon en redes sociales tras su aparición en el estadio Ciudad de México, durante la previa del partido entre Colombia y Uzbekistán en el Mundial 2026.
En un video publicado en sus cuentas personales, la periodista rechazó las versiones que la señalaban de haber estado en estado de embriaguez durante la transmisión y extendió su respuesta a una reflexión más amplia sobre el trato que reciben las mujeres en el periodismo deportivo.
El episodio se originó cuando Guerrero, junto al también comunicador Ricardo Henao, caminó por el terreno de juego del Azteca durante el calentamiento del equipo colombiano.
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Una interacción con el arquero David Ospina —al que saludó con un abrazo— y la frase “me siento como en mi primer Mundial” bastaron para que en las redes sociales se multiplicaran los comentarios que la acusaban de estar bajo los efectos del alcohol, pero en particular de mostrar una actitud poco profesional para el contexto que representaba el primer partido de Colombia en el Mundial de 2026.
No es la primera vez que esta situación se produce con Andrea Guerrero: en el video publicado en las últimas horas, la periodista recordó que algo similar le ocurrió en Brasil 2014, cuando una grabación parecida circuló en plataformas digitales y desató las mismas especulaciones. En aquella ocasión, según recordó ella misma, atravesaba un embarazo con complicaciones que le exigió once días de reposo absoluto.
“En 2014, por un video, algunas personas decidieron que yo estaba tomada y desde entonces cada vez que me ven emocionada, feliz, intensa o disfrutando mi trabajo vuelven al mismo comentario”, manifestó Guerrero en su respuesta pública.
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La comunicadora aclaró en la grabación —compartida en todas sus cuentas oficiales— que su presencia en el campo de juego durante el calentamiento no fue una improvisación, sino que forma parte de los servicios de prensa autorizados por la FIFA para los medios con derechos de transmisión.
Tomando en cuenta lo anterior, fue categórica al desmentir los rumores: “Lo digo una vez: soy profesional, respeto mi trabajo, respeto a mi equipo y jamás saldría tomada a hacer lo que hago”.
A esa declaración sumó otra que apuntó directamente a los cuestionamientos sobre su actitud en pantalla: “mi alegría no invalida mi responsabilidad y mi emoción no me quita credibilidad”.
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Más allá de la defensa de su trayectoria —que supera las dos décadas en el periodismo deportivo—, Guerrero amplió el foco de su mensaje hacia lo que describió como un patrón de juicio diferenciado hacia las mujeres. Sostuvo que cualquier manifestación de entusiasmo femenino en un escenario público suele quedar bajo sospecha y planteó una pregunta directa: “¿Por qué la emoción de una mujer se convierte tan rápido en juicio?”.
Ante esa realidad, la periodista fue explícita sobre su postura: “No voy a pedir perdón por eso. No voy a apagar mi manera de ser para que otros se sientan más cómodos. No voy a volverme más fría, más quieta o más pequeña para evitar comentarios”.
Al cerrar su mensaje, señaló que el episodio trasciende su caso personal —de ahí el “no es solo por mí” que eligió como título de su video— e invitó a cuestionar la rapidez con la que las emociones de una mujer se convierten en motivo de sospecha.
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Las reacciones frente a su video fueron distintas dependiendo de la plataforma. Mientras que en Instagram abundaron las muestras de apoyo de mujeres (algunas de ellas colegas como Sheyla García y Vicky Dávila), en X los comentarios la acusaron de revictimizarse al considerar el machismo como el motivo de los cuestionamientos.