Habitualmente, se habla de que la violencia en Colombia que se registra en zonas rurales y alejadas de las ciudades principales es únicamente la ejercida por los grupos armados; sin embargo, el Ministerio de Justicia recordó que otro fenómeno que se debe abordar es la violencia intrafamiliar.
El Ministerio de Salud, la Defensoría del Pueblo, la Procuraduría de la Nación y el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (Icbf) presentaron el estudio “Análisis del fenómeno de la violencia intrafamiliar con ocasión del conflicto armado en Colombia: hacia la construcción de una política pública”, una investigación que evidencia cómo las dinámicas del conflicto armado han profundizado y transformado las violencias dentro de los hogares colombianos.
Una de las conclusiones de la investigación es que la violencia intrafamiliar en territorios afectados por el conflicto interno va ligada, en la mayoría de los casos, a lógicas de control territorial y violencia ejercida por actores armados.
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De acuerdo con el informe, hay hogares en los que la violencia es una extensión de lo que pasa en los territorios y que en estas zonas se registran más casos en los que la violencia contra las mujeres opera como mecanismo de dominación y sometimiento.
Para entender este panorama, se mencionan factores como el uso de armas, el entrenamiento militar, la imposición de discursos y las “órdenes de género” bajo el mando de grupos armados, como aspectos que provocan miedo a represalias, y ante la ausencia del Estado, terminan con la normalización o aceptación de estos comportamientos.
“El Estado colombiano reconoce que existe un continuum de violencias en territorios afectados por el conflicto armado o con presencia de actores armados, y plantea que la violencia en el ámbito doméstico puede constituir un hecho victimizante dentro del conflicto".
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Una de las acciones que se anunciaron tras la exposición del informe es que las Comisarías de Familia deberán implementar un enfoque de género e interseccional en el análisis de los casos de violencia intrafamiliar en territorios afectados por el conflicto armado, incorporando criterios de flexibilidad probatoria y garantizando la aplicación oportuna de medidas de protección en articulación con las entidades competentes.
Se recomienda que se fortalezcan los criterios técnicos para el reconocimiento de víctimas en el Registro Único de Víctimas (RUV), diseñar protocolos unificados de atención integral y avanzar en la consolidación de una política pública orientada a abordar las afectaciones del conflicto armado que impactan el funcionamiento y la atención brindada por las Comisarías de Familia.
La violencia intrafamiliar dentro de las dinámicas de guerra en Colombia
En el informe se hace referencia a la Sentencia T-434 de 2024 de la Corte Constitucional, que aborda el caso de “Carmenza”, una mujer campesina víctima de tentativa de feminicidio por parte de un actor armado y pareja sentimental, como un ejemplo de cómo el conflicto armado y la violencia intrafamiliar se conectan en algunas zonas.
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Este hecho llevó al desplazamiento forzado de la familia de la víctima y mostró cómo la violencia del conflicto armado puede trasladarse al ámbito doméstico. El estudio que analiza este caso identificó patrones de “masculinidad guerrera”, donde el poder de las armas refuerza jerarquías de género y legitima la violencia como forma de control.
En estos casos, el desplazamiento y la ruptura familiar generan dependencia económica y pérdida de autonomía para las mujeres. El estudio también revela subregistro e invisibilidad institucional, lo que dificulta el acceso de las víctimas a reconocimiento y reparación. El 69% de los profesionales del Icbf encuestados no asocia la violencia intrafamiliar con el conflicto armado, a pesar de que en casos en el Cauca, Nariño, Chocó y Valle del Cauca se repiten los patrones mencionados en la mayoría de los casos.