A partir del 1 de julio, Bogotá iniciará la transición del Sisbén al Registro Universal de Ingresos (RUI), un cambio que busca hacer más justa y precisa la focalización de los subsidios y programas sociales mediante el uso de datos de 47 entidades estatales para verificar los ingresos reales de los hogares.
El proceso, liderado por el Departamento Nacional de Planeación (DNP) y la Administración distrital, contempla un periodo de transición de dos años durante el cual se mantendrán las ayudas actuales mientras las entidades ajustan metodologías y analizan el impacto de la nueva herramienta.
El RUI no implica la desaparición inmediata del Sisbén, sino su integración como fuente de información clave dentro de un sistema más robusto y actualizado. Según el artículo 70 de la Ley 2294 de 2023, el RUI será el único instrumento oficial para focalizar subsidios, políticas, proyectos y servicios sociales en el país, reemplazando gradualmente al Sisbén como referencia principal para clasificar a la población beneficiaria.
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¿Cómo funcionará el RUI y qué información tendrá en cuenta?
El Registro Universal de Ingresos busca identificar y clasificar a la población según el nivel de ingresos per cápita del hogar, con el fin de orientar el gasto social de manera más eficiente. El sistema utilizará tres fuentes principales de información:
- Ingreso observado: datos de pagos realizados al Sistema General de Seguridad Social, retenciones en la fuente, declaración de renta y otras fuentes administrativas que permitan identificar ingresos formales de los hogares.
- Registros administrativos: Información socioeconómica relevante en ausencia de datos directos de ingresos, obtenida de distintas bases estatales.
- Información autodeclarada: cuando las fuentes anteriores no existan, se recurrirá a la información proporcionada por los propios hogares, complementada por encuestas nacionales como la Geih del Dane.
De ese modo, el RUI pretende superar las limitaciones de sistemas basados exclusivamente en autodeclaración, permitiendo una valoración más dinámica y actualizada de la situación económica real de cada familia.
Proceso de transición y garantías para los beneficiarios
El período de transición de dos años permite que las entidades responsables de los programas sociales realicen los ajustes técnicos y metodológicos necesarios antes de la adopción total del RUI. Durante este lapso, el Sisbén seguirá vigente como fuente de referencia y los beneficiarios no perderán automáticamente sus ayudas o clasificaciones actuales.
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La secretaria Distrital de Planeación, Úrsula Ablanque Mejía, explicó que el RUI estará alimentado por bases de datos de 47 entidades, entre ellas la Dian, la Registraduría Nacional y el Ministerio de Educación. El objetivo es fortalecer la focalización social y evitar exclusiones injustificadas, especialmente entre poblaciones vulnerables. La funcionaria enfatizó que la decisión de ingreso o salida de beneficiarios seguirá siendo competencia de cada programa social.
Durante el debate en el Concejo de Bogotá, se resaltó que la ciudad ha pasado de invertir $18,7 billones en 2021 a $27,2 billones en 2025 en gasto social, con educación y salud concentrando más de la mitad de estos recursos. Las transferencias monetarias han evitado que 159.000 personas caigan en pobreza monetaria en 2024 y que 97.000 ingresen en pobreza extrema. Estos datos subrayan la importancia de contar con mecanismos de focalización que respondan a la realidad social y económica de los hogares.
Inclusión de poblaciones tradicionalmente excluidas
El secretario Distrital de Integración Social, Roberto Angulo Salazar, destacó los instrumentos adicionales que Bogotá ha desarrollado para identificar y atender poblaciones que no suelen figurar en los registros convencionales, como el Censo de Habitabilidad en Calle, el Registro de Pagadiarios y la caracterización de personas en condición de abandono. Actualmente, 33.050 personas hacen parte de dicho mecanismo.
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En el ciclo de pagos de abril, se enviaron 348.003 transferencias monetarias como parte de la estrategia de Ingreso Mínimo Garantizado, de las cuales 281.876 fueron efectivamente recibidas. Programas como Jóvenes con Oportunidades y transferencias a personas mayores no tienen criterios de egreso asociados al Sisbén, por lo que no se verán afectados de inmediato por la transición al RUI.
Cambios en la clasificación socioeconómica y advertencias
El concejal Óscar Ramírez Vahos advirtió que la transición podría generar cambios significativos en la clasificación socioeconómica de los hogares, con 615.175 personas proyectadas a ascender en la clasificación y 957.245 a descender respecto a su ubicación actual en el Sisbén. Por ello, solicitó que la implementación del RUI sea rigurosa y acompañada de medidas técnicas y presupuestales que protejan a la población vulnerable.
El DNP y Planeación Nacional han garantizado que el RUI mide los ingresos reales del hogar y no el valor de los predios. Así, por ejemplo, un campesino con una parcela avaluada en 50 millones de pesos seguirá clasificando como de bajos ingresos si sus entradas mensuales así lo reflejan, independientemente del valor catastral de su tierra.
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