El gobernador de Boyacá, Carlos Amaya, respondió a las acusaciones formuladas por el candidato presidencial Abelardo de la Espriella, quien lo señaló de presuntamente intervenir en la campaña electoral y utilizar su cargo para influir en la obtención de votos de cara a la segunda vuelta presidencial.
Frente a estos señalamientos, el mandatario departamental aseguró que no participará en confrontaciones políticas y reiteró que su responsabilidad es gobernar y trabajar por la unidad de los boyacenses.
La controversia se originó durante un streaming de Noticias RCN, en el que De la Espriella denunció una supuesta compra masiva de votos en distintas regiones del país y aseguró que parte de esas prácticas también se estarían presentando en Boyacá y Nariño.
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Según afirmó el candidato del movimiento Defensores de la Patria, la información que ha recopilado fue enviada al Gobierno de Estados Unidos debido a lo que considera una falta de acciones por parte de las autoridades colombianas frente a estas denuncias.
“Tenemos una información que ya se la pasé al gobierno americano porque aquí no pasa nada y no vamos a aceptar en ninguna circunstancia que se afecte la voluntad popular”, afirmó De la Espriella durante la transmisión.
El aspirante sostuvo que las presuntas irregularidades tendrían una mayor incidencia en la región Caribe, aunque aseguró que también existirían casos en otros departamentos. En ese contexto, lanzó un señalamiento directo contra el gobernador boyacense.
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Hasta el momento, las acusaciones formuladas por el candidato no han sido acompañadas públicamente por pruebas verificadas por organismos de control o autoridades judiciales. Tampoco se han conocido pronunciamientos oficiales de entidades estadounidenses sobre los señalamientos mencionados por el aspirante presidencial.
Ante estas declaraciones, Amaya publicó un mensaje en su cuenta de X en el que rechazó involucrarse en polémicas electorales a pocos días de la jornada de votación y defendió el trabajo que ha desarrollado en el departamento desde el inicio de su administración.
“No voy a caer en polémicas electorales a una semana de la segunda vuelta presidencial. Mi tarea no es dividir a Boyacá ni enviar mensajes de división en este país que tanto necesita de reconciliación. Mi tarea es gobernar”, escribió el mandatario.
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El gobernador sostuvo que su presencia constante en los municipios responde al cumplimiento de los compromisos adquiridos con las comunidades y no a actividades relacionadas con la campaña presidencial.
Según explicó, durante los dos años y medio que lleva al frente de la Gobernación ha realizado cerca de 500 visitas a los municipios boyacenses y ha recorrido la totalidad de los pueblos del departamento.
“Eso es gobierno en territorio, como lo hemos hecho siempre”, afirmó.
Amaya también aseguró que sus intervenciones públicas y privadas frente al actual proceso electoral han estado enfocadas en promover el respeto por las diferencias y el ejercicio libre del voto.
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“Mis intervenciones públicas y privadas sobre el proceso electoral han sido claras y verificables: llamado al voto libre, al respeto, a la no agresión y a la serenidad”, señaló.
Buena parte de la respuesta del mandatario estuvo orientada a enviar un mensaje contra la polarización política. En su publicación insistió en que las diferencias ideológicas no deben convertirse en motivos de confrontación entre los ciudadanos ni afectar la convivencia en el departamento.
“Boyacá está por encima de cualquier campaña. Somos hijos de la misma tierra y no podemos permitir que una coyuntura política siga sembrando división”, expresó.
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Amaya agregó que ese mensaje de reconciliación y respeto por las diferencias ha sido una constante a lo largo de su trayectoria pública y aseguró que continuará defendiéndolo independientemente del contexto político.
El gobernador también advirtió sobre los efectos que pueden dejar las disputas electorales en las comunidades una vez finalicen los comicios y llamó a preservar la convivencia entre los ciudadanos.
“No puede ser que las elecciones dividan familias, enfrenten vecinos o rompan comunidades que deben seguir viviendo su vida y sacando adelante a sus hijos después del proceso electoral. La democracia debe ser un ejercicio de ideas y argumentos; no de amenazas ni violencia contra quien piensa distinto”, concluyó.
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