Recuperó su libertad el ciudadano extranjero que, tras ser señalado por vecinos en Usaquén, en Bogotá, de un supuesto abuso contra un niño en el balcón de un apartamento, había sido capturado por la Policía el domingo 14 de junio de 2026.
Durante la audiencia de legalización de captura, los funcionarios judiciales determinaron que los indicios aportados no eran suficientes para mantenerlo bajo custodia. La falta de evidencia directa impidió que el proceso avanzara a una fase formal de imputación, de acuerdo con la información suministrada por Caracol Radio.
En respuesta a la inquietud ciudadana, la autoridad judicial señaló que, en ausencia de pruebas sólidas, la ley exige la liberación inmediata de cualquier persona retenida.
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Autoridades descartaron caso de abuso sexual
La directora del Instituto Colombiano de bienestar Familiar (Icbf), Astrid Cáceres, afirmó que el examen de Medicina Legal descartó que hubiera violencia sexual en el caso que desató una reacción vecinal y una viralización masiva en redes, pero advirtió que el episodio sí fracturó la etapa final de adopción de tres hermanos y dejó en revisión un proceso que llevaba casi tres años.
La funcionaria dijo a Blu Radio que los niños, de cuatro, siete y 15 años, estaban en los últimos siete días de integración con una pareja de ciudadanos de Estados Unidos, una fase monitoreada a diario por la institución autorizada y por el organismo internacional del país de origen de la familia.
Cáceres sostuvo que la principal afectación no surgió de un hallazgo de abuso, sino de la irrupción de personas en el apartamento y de los insultos contra la pareja frente a los menores. Según relató, la hermana mayor tuvo que traducir lo que la gente gritaba, mientras intentaba defender el vínculo que ya había construido con quienes los niños llamaban “papás”.
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El caso quedó congelado en su última etapa. La directora del instituto agregó que las defensorías de familia deben revisar lo ocurrido, retomar la evaluación emocional y determinar si la familia adoptante mantiene su decisión o si desiste antes de que el expediente llegue al juez para la declaratoria final.
El examen forense descartó abuso, pero no evitó la suspensión de la adopción
Ante las preguntas sobre la legalidad del caso, Cáceres rechazó irregularidades en el trámite. “Total, total. O sea, en este momento los procesos de adopciones en el país y de diez años para acá vienen siendo procesos muy formales, con muchos filtros, muchos rigores”.
La verificación posterior al episodio incluyó chequeo médico, revisión de derechos, remisión de informes a la Fiscalía y dictámenes forenses. Cuando fue consultada por el resultado de Medicina Legal, Cáceres respondió a: “No hubo violencia sexual. No, no hubo violencia sexual. Exacto”.
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Cáceres también indicó a Blu Radio que el ciudadano estadounidense que había sido detenido recuperó la libertad durante la madrugada del 16 de junio de 2026. Sobre su esposa, evitó dar detalles y solo señaló que la embajada los estaba acompañando.
La escena que más preocupa al Icbf ocurrió dentro del apartamento
Cáceres situó el punto más delicado del caso en la reacción posterior a la alerta inicial. “La violencia con que entraron dos personas a hablar incluso con los niños en ese momento al apartamento”, dijo al describir el momento en que vecinos irrumpieron en la vivienda donde estaba la pareja con los tres hermanos.
La funcionaria confirmó al medio que hubo personas que se metieron al apartamento. También defendió la necesidad de la denuncia ciudadana cuando hay sospecha de maltrato infantil, pero marcó un límite sobre lo ocurrido después: “Lo malo es juzgar y después utilizarlo en redes”.
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En esa misma reconstrucción, Cáceres explicó que la adolescente fue la más afectada porque tuvo que traducir a la pareja extranjera lo que se les gritaba desde afuera y dentro del inmueble. El padre, según su relato, “no entendía muy bien” lo que ocurría.
El relato sobre el balcón apunta a un conflicto entre hermanos y a la necesidad de que el niño “saliera a respirar”
Sobre el hecho que disparó la denuncia, Cáceres presentó a Blu Radio una versión basada en lo referido por la Fiscalía y en la revisión del Icbf. Dijo que hubo un incidente con unos objetos con los que jugaban los niños, un conflicto con la hermana y luego la necesidad de que el menor “tomara aire” y “respirara”.
“Hasta donde nosotros tenemos entendido, el punto es que el niño saliera a respirar. Ese era como el factor central”. La directora añadió que no estaba del todo claro si hubo atoramiento, pero vinculó la versión del supuesto ahogo a “múltiples interpretaciones sobre respirar y lo que significa salir a respirar”.
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El medio también le planteó si la secuencia correspondía a una pelea menor entre hermanos por un juguete. Cáceres respondió: “Ese es más o menos el panorama que tenemos”.
El trámite llevaba casi tres años y estaba en su fase final de integración
La directora explicó que la familia extranjera acumulaba casi tres años de proceso desde la manifestación de interés. De ese tiempo, casi un año correspondió a controles en su país, antes de la postulación formal y de la revisión de idoneidad por parte de la institución autorizada para adopciones, el comité y la defensoría de familia. Los tres hermanos ya convivían con el hombre y su esposa en la fase final de integración.
La funcionaria insistió en que no se trataba de una adopción ya perfeccionada. Aun así, admitió que el lazo emocional estaba avanzado. Cuando fue consultada sobre si los niños ya llamaban “papás” a la pareja, respondió: “Sí, a la altura del proceso de integración, sí”.
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Para el Icbf, el daño más profundo no está en una lesión física sino en la interrupción abrupta del vínculo que se venía construyendo. “La mayor afectación ha sido la ruptura del proceso que llevaba con el vínculo con la familia”.
Por esa razón, el expediente no sigue su curso automático. Cáceres dijo al medio que los siete días de integración quedaron detenidos y que la reanudación dependerá de una nueva valoración institucional, del organismo internacional y de la familia adoptante.
La funcionaria agregó que los insultos dirigidos a la mujer de la pareja impactaron a los tres hermanos y alteraron la confianza desarrollada durante la acogida. “Eso va a vulnerar ese proceso de confianza. Hay que revisar el caso, la psicóloga tendrá que verlo”, afirmó.
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Consultada sobre la posibilidad de que el ciudadano estadounidense se arrepienta, Cáceres reconoció que eso “podría técnicamente” ocurrir. Aclaró que todavía falta conversar con la familia y completar la revisión de las defensorías.
La directora señaló que el organismo buscará actuar con rapidez por el bienestar de los menores, pero evitó anticipar el desenlace. “No sabemos si realmente terminarán retomando”, dijo.