El Distrito Capital anunció una serie de medidas en seguridad, salud y transporte que se implementarán en Bogotá durante los partidos del Mundial y la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo 21 de junio de 2026. En rueda de prensa, representantes de varias entidades de la ciudad comunicaron los ajustes acordados con gremios y sectores comerciales, con el objetivo de garantizar la seguridad ciudadana y mantener la actividad económica.
Uno de los anuncios principales es la modificación del horario de la Ley Seca en Bogotá. El secretario de Gobierno, Gustavo Quintero, informó que la restricción para la venta y consumo de bebidas alcohólicas en la capital comenzará a la medianoche del viernes 19 de junio y se extenderá hasta las 12:00 m. del lunes 22 de junio. Esta decisión busca equilibrar el impulso a la economía local con la necesidad de garantizar la seguridad durante una jornada electoral de alta sensibilidad.
El alcalde Carlos Fernando Galán confirmó en su cuenta de X que la medida entrará en vigor a partir de la medianoche del viernes, y no desde las 6:00 p. m., como inicialmente se había previsto. “La ley seca para la segunda vuelta empezará el viernes a las 12 de la noche, no a las 6 de la tarde. Esto, luego de acordarlo con varios sectores comerciales de la ciudad”, afirmó el mandatario.
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Durante el periodo establecido, estará prohibido el consumo, venta y comercialización de bebidas embriagantes en establecimientos comerciales, así como el consumo en espacios públicos. Las autoridades señalaron que la decisión responde a la coyuntura nacional y busca asegurar un proceso electoral pacífico, reforzando el pie de fuerza y la capacidad de respuesta institucional ante cualquier eventualidad.
Qué es la ley seca
La ley seca es una medida preventiva que restringe temporalmente la venta y consumo de bebidas alcohólicas, con el objetivo de evitar alteraciones del orden público y facilitar la vigilancia durante las elecciones. La Secretaría de Seguridad de Bogotá informó que durante el fin de semana electoral se desplegarán operativos especiales en diferentes puntos de la ciudad, en particular cerca de los puestos de votación y en zonas con alta concentración de personas. Los cuadrantes de la Policía Metropolitana realizarán patrullajes reforzados para atender cualquier situación que pueda afectar el desarrollo normal de la jornada democrática.
La supervisión y el cumplimiento de la ley seca estarán a cargo del alcalde mayor, inspectores de Policía y comandantes de estación. Los ciudadanos y establecimientos que incumplan la medida podrán ser sancionados con multas económicas que, para este 2026, oscilan entre $233.454 y $1.867.632, dependiendo de la gravedad y las circunstancias de la infracción.
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Presión comercial permitió cambios en la ley seca
La decisión inicial de adelantar la ley seca en Bogotá desde las 6:00 p. m., del viernes previo a la jornada electoral generó una fuerte protesta por parte del sector comercial y la economía nocturna de la ciudad. Más de 350 empresarios, junto a la concejala Quena Ribadeneira, solicitaron formalmente al alcalde Carlos Fernando Galán revisar la restricción, señalando que la capital era la única ciudad del país en extender la medida más allá de lo habitual y afectando la operación de bares, restaurantes y discotecas en una fecha clave para el comercio local.
Según cálculos de los empresarios, la ampliación de la ley seca ponía en riesgo la circulación de cerca de $180.000 millones solo durante el viernes, un día de alta actividad por tratarse de quincena y coincidir con eventos deportivos internacionales. Señalaron que la medida amenazaba directamente el empleo y los ingresos de miles de trabajadores, pequeños comerciantes y proveedores vinculados al sector nocturno y hotelero.
La protesta subrayó que la restricción afectaba especialmente a una de las noches más dinámicas del mes, comprometiendo los ingresos de al menos 250.000 personas dedicadas a la actividad nocturna en la ciudad. Esto motivó la presión ciudadana y el diálogo directo con la administración distrital, que finalmente accedió a modificar la medida.
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Por instrucción del alcalde Galán, el horario de la ley seca se ajustó para que la venta de alcohol y la actividad en zonas de rumba puedan extenderse hasta las 12:00 a. m. del sábado, permitiendo así que bares, restaurantes y discotecas funcionen en la noche de quincena, y mitigando el impacto en los ingresos y el empleo.
Desde su cuenta de X, la concejala Ribadeneira destacó que esta decisión permitirá que miles de familias no vean afectados sus ingresos y que una suma significativa siga circulando en la economía bogotana, evidenciando el valor del diálogo entre comunidad e institucionalidad:
“Gracias a la presión ciudadana y al diálogo directo que tuvimos con el sector empresarial, aproximadamente 250.000 personas no verán afectado su trabajo ni sus ingresos y 180.000 millones de pesos seguirán circulando en la economía de Bogotá. Eso es lo que se logra cuando la comunidad se organiza y la institucionalidad escucha”.
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