Hígado graso: la enfermedad silenciosa que podría afectar a 10 millones de adultos en Colombia

Especialistas señalan que la falta de síntomas en etapas iniciales retrasa el diagnóstico y evita la intervención temprana, por lo que proponen que los pacientes se realicen chequeos de forma regular para evitar que la enfermedad avance

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Acudir al médico de forma regular es indispensable para el diagnóstico de esta enfermedad - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

El hígado graso asociado a disfunción metabólica afecta entre el 20% y 30% de los adultos en Colombia, una prevalencia que equivale a entre 7 y 10 millones de personas. La condición se asocia a sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2, y eleva el riesgo cardiovascular incluso desde fases tempranas, por lo que requiere detección temprana y manejo integral.

Con motivo del Día Mundial del Hígado Graso, que se conmemoró el 12 de junio, Colombia se sumó a la concientización sobre una de las condiciones metabólicas más frecuentes y silenciosas en la población adulta. El hígado graso asociado a disfunción metabólica (antes conocido como enfermedad de hígado graso no alcohólico) es una de las causas de morbimortalidad hepática a nivel mundial.

A diferencia de la creencia de que se trata solo de un problema vinculado al alcohol, este padecimiento se relaciona con el sobrepeso, la obesidad, la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2 y otros factores cardiometabólicos.

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El sobrepeso es uno de los detonantes del hígado graso, por lo que debe controlar su alimentación - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Una enfermedad silenciosa y con impacto sistémico

El principal desafío del hígado graso asociado a disfunción metabólica es que en etapas iniciales no produce dolor ni señales claras. Mientras la persona mantiene su rutina, el hígado puede estar acumulando grasa en exceso, desarrollando inflamación progresiva e iniciando un proceso de fibrosis (cicatrización).

La fibrosis es un indicador central de complicaciones hepáticas a largo plazo. Sin embargo, el riesgo cardiovascular no depende solo de la cicatrización, teniendo en cuenta que, desde fases tempranas, el contexto de la disfunción metabólica que acompaña a esta enfermedad aumenta la probabilidad de eventos cardiovasculares.

Por eso, expertos advirtieron que no se trata únicamente de un problema hepático, sino de una manifestación de alteración cardio-reno-metabólica que requiere un abordaje integral.

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La enfermedad hepática grasa duplica las tasas de infarto y emergencias cardíacas, con un 69% más de riesgo de eventos cardiovasculares graves - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar hígado graso asociado a disfunción metabólica

  • Sobrepeso u obesidad.
  • Diabetes o resistencia a la insulina.
  • Triglicéridos elevados.
  • Colesterol HDL bajo.
  • Perímetro abdominal aumentado.
  • Dietas ricas en grasas y azúcares.
  • Estilo de vida sedentario.

Cabe mencionar que este padecimiento excluye el consumo significativo de alcohol como causa principal, lo que la diferencia de otras enfermedades hepáticas asociadas al alcohol.

“Con frecuencia el hígado graso no se sospecha clínicamente porque no produce síntomas en etapas iniciales. Sin embargo, hoy sabemos que no es una condición aislada del hígado, sino una manifestación de disfunción cardio-reno-metabólica. Si no lo buscamos activamente en pacientes con sobrepeso, diabetes o resistencia a la insulina, simplemente no lo diagnosticamos y perdemos la oportunidad de intervenir de forma temprana”, explicó la doctora Alejandra Villalba, especialista en medicina familiar y vocera de Heel Colombia, reiterando que en muchos casos el hígado graso se detecta de manera imprevista en exámenes de rutina, por lo que es indispensable acudir al médico de forma frecuente.

Cabe mencionar que el hígado cumple un papel central en la regulación del azúcar, las grasas, el colesterol y múltiples procesos metabólicos. Cuando su función se altera, puede afectar distintos sistemas del organismo. Por eso, la detección temprana y el manejo oportuno son determinantes para evitar la progresión del daño hepático y reducir el riesgo de complicaciones sistémicas.

Prevención y control

La monitorización de la salud a través de pruebas de sangre y hábitos saludables es crucial para detectar la mejora en la condición del hígado graso - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

De acuerdo con especialistas de la Asociación Latinoamericana para el Estudio del Hígado y estudios publicados en revistas médicas especializadas, el manejo del hígado graso asociado a disfunción metabólica requiere cambios sostenidos en el estilo de vida y seguimiento médico periódico. Entre las recomendaciones principales se encuentran:

  • Mantener una alimentación balanceada, con reducción de ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas.
  • Realizar actividad física regular, con al menos 150 minutos de ejercicio moderado por semana.
  • Controlar el peso corporal: una reducción moderada puede mejorar la salud del hígado.
  • Realizar chequeos médicos periódicos, especialmente en personas con factores de riesgo como sobrepeso, diabetes o triglicéridos altos.