La Fiscalía General de la Nación informó sobre la desarticulación de la estructura delincuencial conocida como Los Correcaminos, dedicada al hurto sistemático de autopartes en varios municipios de Boyacá y corredores viales entre Bogotá y Tunja.
La operación, ejecutada entre octubre de 2025 y junio de 2026, permitió la captura de Andrea Carolina Tavera Paloma, William Alexander Gutiérrez Amaya, Aider Johan Salazar Peña y Angie Nicolle Moreno Hernández, que fueron presentados ante un juez de control de garantías. De acuerdo con la información suministrada por el ente investigador, la organización habría causado afectaciones económicas superiores a los $450 millones.
Un esquema criminal especializado en autopartes
Las investigaciones establecieron que Los Correcaminos recorrían en horas nocturnas la carretera Bogotá–Tunja y otros corredores estratégicos en busca de vehículos estacionados en paraderos o zonas de parqueo.
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De acuerdo con la Fiscalía, los implicados verificaban las condiciones de seguridad, identificaban cámaras de vigilancia y determinaban posibles rutas de escape antes de cometer los robos. Para vulnerar los sistemas de seguridad, la banda utilizaba cizallas y herramientas especializadas, enfocándose en extraer computadoras, sensores y otros componentes indispensables para el funcionamiento de automóviles particulares y de carga.
La entidad judicial destacó que el grupo contaba con roles definidos. Tavera Paloma coordinaba la logística y el transporte de los integrantes, mientras Gutiérrez Amaya y Salazar Peña se encargaban de ejecutar los robos sobre los vehículos.
Por su parte, Moreno Hernández facilitaba la huida y el traslado de las herramientas empleadas en los ilícitos. Los delitos se cometieron en al menos 19 municipios, entre ellos Monguí, Duitama, Sogamoso, Cómbita, Moniquirá, Guateque y El Cocuy.
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Impacto en la región y respuesta judicial
Las autoridades atribuyen a Los Correcaminos la materialización de unos 40 hurtos de autopartes en el lapso de ocho meses, lo que representa uno de los golpes más contundentes contra el delito automotor en la región.
La Fiscalía imputó a los capturados los delitos de concierto para delinquir y hurto calificado. Aunque los procesados no aceptaron los cargos, el juez les impuso medida de aseguramiento en centro carcelario mientras avanza el proceso judicial.
La investigación subraya que la organización se orientaba hacia componentes electrónicos y de alto valor en el mercado ilegal, como placas de identificación, computadoras y sensores.
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Estos elementos suelen emplearse en prácticas como la clonación de vehículos, lo que añade un nivel de sofisticación a las dinámicas criminales en el sector automotor. La Fiscalía General de la Nación continuará con el proceso judicial contra los capturados, quienes permanecerán bajo medida de aseguramiento en establecimiento carcelario mientras se adelantan las audiencias correspondientes.
Contexto: una modalidad en transformación
El panorama delictivo en Colombia muestra una reducción en el número de hurtos de vehículos y motocicletas durante 2026, pero el robo de autopartes mantiene su vigencia y complejidad.
Durante el primer bimestre del año, se reportaron 1.326 vehículos y 5.205 motocicletas hurtadas, con disminuciones del 13% y 12% respectivamente, en comparación con el mismo periodo de 2025. Para autopartes, se notificaron 948 incidentes en todo el país, una leve disminución del 2,3%, de acuerdo con cifras de Asopartes.
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“Más que un aumento generalizado, lo que observamos es una recomposición del delito. Aunque las cifras muestran reducciones, las estructuras criminales están ajustando sus estrategias hacia modalidades más específicas y sofisticadas”, afirmó Carlos Andrés Pineda Osorio, presidente del gremio.
En Bogotá, los casos de hurto de autopartes alcanzaron 204 en los primeros meses de 2026, inferior a los 238 registrados un año antes. Sin embargo, otras regiones como Barranquilla e Ibagué reportan incrementos notables en este delito. Las piezas sustraídas suelen nutrir mercados ilegales y son utilizadas en actividades como la clonación de automotores o el comercio informal de repuestos.
Asopartes señala como principal desafío la necesidad de fortalecer la trazabilidad de las autopartes y reforzar los mecanismos de control en las zonas más vulnerables. “Las cifras pueden mostrar una mejora, pero el riesgo persiste en la medida en que estas redes ilegales evolucionan. Hoy hablamos de delitos más técnicos, con mercados ilegales más estructurados, lo que exige respuestas institucionales más especializadas”, agregó Pineda Osorio.
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