Luego de que las Fiscalía General de la Nación anunciara la tarde del martes 9 de junio avances en el caso del crimen del periodista judicial Cristian Hernando Herrera Nariño, se materializaron tres órdenes de captura contra dos hombres y una mujer presuntamente involucrados en el homicidio del comunicador.
El asesinato, que se perpetró bajo la modalidad de sicariato, se reportó pasado el mediodía de sábado 6 de junio en el barrio Quinta Oriental, de Cúcuta (Norte de Santander).
Según el reporte oficial hasta el momento, entre los detenidos se encuentra el presunto y señalado sicario (identificado como Jhon Sebastián Duque Andrade, alias Demonio), mientras que las otras dos personas (“Wilmer” y “Angélica”) estarían implicadas en actividades logísticas y de transporte relacionadas con el homicidio.
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Tras su captura, los investigados serán presentados ante un juez penal de control de garantías por una fiscal de la Seccional Norte de Santander, donde se les imputarán los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego, partes, accesorios y municiones.
De acuerdo con información conocida por Infobae Colombia a través de una fuente vinculada a la investigación, Wilmer habría suministrado el revólver a “Demonio”, mientras que “Angélica” actuó como “campanera” el día del atentado.
Sobre el presunto sicario, la misma fuente indicó que pertenecería a una de las organizaciones criminales con mayor reconocimiento en Cúcuta: la Familia P, cuyo cabecilla es Ever Carreño Corredor, conocido como alias Porras.
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El prontuario criminal de alias Porras y los movimientos de los tres detenidos
Cuatro días después del asesinato del periodista Cristian Herrera Nariño en Cúcuta, las autoridades reconstruyeron parte de la ruta que llevó al sicariato, pero las pesquisas continuarán abiertas y con una pregunta como eje central: ¿De quien fue la orden de asesinar al periodista?
La captura de “Demonio” se produjo en el Terminal de Transportes del barrio Pueblo Nuevo, cuando intentaba abandonar la ciudad.
Junto al presunto sicario cayeron “Wilmer”, un taxista, y “Angélica”, y a los tres se les imputarán los delitos de homicidio agravado y fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas de fuego.
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El dosier de alias Porras y el control de “La Familia P”
Alias Porras es señalado de ser el máximo jefe de la organización La Familia P.
A pesar de estar privado de la libertad desde 2016, organismos de inteligencia sostienen que mantiene el control de la estructura criminal y que, desde prisión, continúa impartiendo órdenes para la comisión de delitos, especialmente relacionados con el microtráfico en Cúcuta.
Alias Porras, también llamado “el Viejo”, ya estaba bajo la lupa de la Fiscalía antes del asesinato de Herrera.
En abril de 2026 el ente acusador imputó a Carreño Corredor como presunto responsable de dirigir una red criminal a la que se le atribuyen 178 homicidios cometidos entre 2024 y 2025 en la capital nortesantandereana.
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Según la investigación, el cabecilla ejercería control sobre distintos barrios de las comunas 6, 7 y 8 de la ciudad, y habría impartido instrucciones para la ejecución de múltiples crímenes, asignando funciones a los integrantes de la organización e incluso promoviendo el uso de menores de edad para cometer delitos mediante aplicaciones de mensajería instantánea, destacó otro informe del diario El Tiempo.
La Fiscalía le imputó los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio agravado, tentativa de homicidio, utilización de menores para la comisión de delitos, porte ilegal de armas, fabricación de municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas y hurto. Durante las audiencias, alias Porras no aceptó los cargos, pero continuará recluido en prisión mientras avanzan los procesos judiciales.
La línea de investigación del homicidio del periodista Cristian Herrera en Cúcuta
El asesinato de Herrera ha generado gran conmoción en Norte de Santander y el país. Con cerca de 25 años de trayectoria, Herrera cubría temas de corrupción, orden público, narcotráfico y crimen organizado, y había denunciado amenazas previas por su labor periodística.
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La investigación policial permitió identificar a los presuntos autores materiales y colaboradores del homicidio, pero aún queda por esclarecer quién o quiénes ordenaron el crimen.
Por el momento, la hipótesis de una posible relación entre el asesinato y la actividad periodística de Herrera sigue siendo objeto de análisis por parte de las autoridades. Mientras avanzan las audiencias judiciales contra los capturados, el caso continúa bajo vigilancia de organizaciones defensoras de la libertad de prensa, que han pedido esclarecer completamente los hechos y llevar ante la justicia a todos los responsables, incluyendo a los determinadores intelectuales.