El general retirado Óscar Naranjo, exdirector de la Policía Nacional, exvicepresidente de la República y exnegociador del proceso de paz con las Farc en La Habana, aseguró que los computadores incautados a alias Raúl Reyes tras la operación militar del 1 de marzo de 2008 en territorio ecuatoriano nunca fueron alterados y que su contenido fue verificado técnicamente por Interpol.
Las declaraciones fueron entregadas durante una entrevista con el periodista Melquisedec Torres, en la que Naranjo insistió en que la controversia alrededor de esos archivos no está relacionada con la autenticidad de la información encontrada, sino con las circunstancias jurídicas en las que fue obtenida.
Según explicó, existe una diferencia entre la validez legal de una prueba y la autenticidad de su contenido. En su criterio, la discusión judicial se concentró exclusivamente en el procedimiento utilizado para recolectar los equipos durante la operación militar contra el entonces jefe guerrillero.
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“Lo que está en cuestión no es la cadena de custodia de esa información”, afirmó Naranjo. “La Secretaría de Interpol, a través de sus forenses, certificó que esa información contenida en ese computador estaba intacta”, expresó.
El exdirector de la Policía aseguró que los análisis técnicos concluyeron que los archivos no fueron manipulados después de ser recuperados. “No había sido alterada, modificada, no se había sesgado, no se había modificado de alguna manera, nada. Era exactamente lo que recogieron en el punto”, sostuvo.
Naranjo explicó que el cuestionamiento jurídico surgió porque los computadores fueron obtenidos fuera del territorio colombiano. “Lo que está en cuestión es la manera como se obtuvo ese computador”, señaló. “Se obtuvo, digamos, por fuera de Colombia, extraterritorialmente, sin un aval jurídico legal para recolectar esa prueba”.
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En ese sentido, recordó que la justicia colombiana concluyó que la evidencia no podía ser utilizada dentro de procesos judiciales porque fue obtenida en condiciones no previstas por la legislación nacional.
“La justicia colombiana dice: ‘No, esta prueba no es válida porque fue recogida de una manera que no está prevista en el código’”, explicó.
Para Naranjo, la discusión nunca estuvo relacionada con la preservación del material. “La preservación está intacta, la cadena de custodia se cumplió exactamente”, afirmó.
El general retirado también señaló que el factor determinante fue la ubicación geográfica donde ocurrió la operación militar. “Lo que marca esta operación es que ocurrió fuera del territorio colombiano”, indicó.
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A su juicio, ese hecho no solo generó el debate jurídico posterior, sino que además desencadenó la crisis diplomática entre Colombia y Ecuador durante los gobiernos de Álvaro Uribe y Rafael Correa.
Incluso consideró que una eventual cooperación de las autoridades ecuatorianas habría permitido un escenario distinto. “Más que técnicamente, políticamente, si hubiéramos tenido la confianza del gobierno de Ecuador”, dijo al ser consultado sobre si existía alguna forma de evitar que la evidencia fuera posteriormente cuestionada.
Naranjo también rechazó las versiones que durante años han puesto en duda la autenticidad de los documentos hallados en los computadores de Raúl Reyes. Aseguró que la gran cantidad de información recuperada y la rapidez con la que parte de ella se hizo pública hacen improbable cualquier hipótesis de manipulación.
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“La velocidad en que hicimos público buena parte de esos documentos no daba tiempo para entrar en un entramado de falsificación”, señaló.
Además, destacó que cualquier alteración habría dejado rastros verificables. “No seríamos tan torpes, porque si algo deja rastro hoy es el mundo digital. La trazabilidad en el mundo digital no permite que uno diga mentiras”, afirmó.
Las declaraciones de Naranjo adquieren relevancia porque en los archivos atribuidos a Raúl Reyes aparecen referencias a diversas figuras políticas y organizaciones de la época.
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Entre ellas figuran dos comunicaciones fechadas el 12 y el 18 de febrero de 2008 que mencionan al hoy candidato presidencial Iván Cepeda en el contexto de movilizaciones programadas para ese año.
Uno de los mensajes, atribuido a una colaboradora de la Comisión Internacional de las Farc, señala: “Por pedido del compañero Iván Cepeda estoy coordinando la unidad de las marchas que se harán en todos los países el próximo 6 de marzo”.
Otra comunicación, atribuida a un intercambio entre Raúl Reyes e Iván Márquez, plantea: “Debiéramos intentar hacer algo ahora con la marcha que promueve la organización de Iván Cepeda, buscando influir con consignas centrales contra el terrorismo de Estado, la narco-para-política, por el canje humanitario y la paz”.
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Pese a ello, Naranjo enfatizó que la Corte Suprema nunca concluyó que el contenido de los computadores fuera falso. Por el contrario, sostuvo que la decisión judicial se limitó a la forma en que la evidencia fue obtenida.
“La corte realmente no le quitó valor al contenido”, afirmó. “No dijo que el contenido era falso; dijo que la manera como se había conseguido la prueba estaba por fuera de los cánones”.
El exdirector de la Policía evitó cuestionar la determinación del alto tribunal y consideró que esa interpretación responde a principios propios del Estado de derecho. “La corte tiene una jurisprudencia que, en el marco del Estado de derecho colombiano, tiene mucho sentido. Las pruebas no se pueden obtener de cualquier manera en cualquier sitio”, concluyó.
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