La indignación creció en Bello, Antioquia, tras la difusión de imágenes donde un hombre pasea a un perro, cuya boca permanece fuertemente atada con una soga.
La cuerda provocó una marca profunda en el hocico del animal y le dificultó la respiración. El hecho fue registrado en video por testigos que confrontaron al responsable en plena vía pública.
El episodio detonó una reacción inmediata entre quienes presenciaron la escena. En la grabación, una de las personas interpeló: “Le está aporreando el hocico. ¿Quiere que le llame a la policía para que se lo quite?”. Ante el reclamo, el dueño respondió con desdén: “Llame a esos hijueputas”, mientras varias personas se sumaron al reclamo.
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A medida que la discusión avanzó, los testigos insistieron en señalar la gravedad del acto. Se escuchó: “Eso es maltrato animal. Mire cómo tiene el hocico”. El dueño, lejos de mostrar arrepentimiento, respondió: “Si la policía me lo quita me hace un favor”. Otro de los presentes ofreció: “Yo me quedo con él, yo lo recibo. Démelo”, pero el hombre se negó a entregar al animal.
Frente a la negativa, el hombre fue cuestionado sobre su capacidad para controlar al perro y reconoció: “Pero ¿yo qué puedo hacer si no lo puedo dominar?”. La respuesta de la denunciante fue tajante: “No lo puede dominar, delo en donación”.
El video continuó con los presentes exigiendo la liberación del animal: “Entréguelo para que lo adopten”. Otro testigo pidió: “Llama a la policía, por fa”, y se anunció la intención de publicar el caso para denunciarlo: “Lo voy a montar a las redes sociales para que... Eso es maltrato animal. Maltrato animal, señor”.
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La escena se prolongó con llamados constantes a la policía y súplicas para que el hombre soltara al perro; incluso uno de los testigos anunció medidas drásticas: “Hasta su casa lo sigo, señor. Pero el perro lo está maltratando, descarado”.
Hasta el momento no se sabe si el animal fue rescatado.
Qué riesgos implica atar el hocico de un perro
Amarrar el hocico de un perro con una cuerda o correa es una práctica peligrosa. Esta acción puede provocar asfixia, impedir que el animal jadee, su principal mecanismo para regular la temperatura corporal, y generar estrés extremo.
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El riesgo de golpe de calor aumenta, ya que los perros, a diferencia de los humanos, no sudan y dependen de la respiración por la boca para enfriarse. La restricción también dificulta que el animal pueda defenderse o interactuar con su entorno, lo que causa desorientación y miedo. Al impedir el jadeo y el acceso al agua, un perro puede sufrir rápidamente sobrecalentamiento, asfixia y daño físico severo.
Impacto en la opinión pública y exigencias de respuesta
La denuncia se viralizó en redes sociales, donde decenas de usuarios expresaron preocupación y exigieron una intervención urgente. Uno de los mensajes dirigidos a las autoridades locales decía: “Señores @AlcaldiadeBello se sabe algo del perrito? No lo podemos dejar con este sujeto. Está en peligro”. Otros reclamaron mayor acción de los testigos: “Se quedaron viendo y no le quitaron el perro ag que rabia tan HP por qué no ayudan a los animales?”.
Las reacciones incluyeron llamados a la empatía y al castigo ejemplar: “Viejo desgraciado, si lo hace a la vista de todo el mundo, ¿qué le hará en la casa? Todos los que maltratan animales deben ser castigados de igual manera”. El caso generó especial sensibilidad por tratarse de un Husky, una raza que necesita jadear constantemente para evitar el sobrecalentamiento: “Dios, ellos necesitan jadear y más un husky. Espero hayan hecho algo por el animalito”.
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Actualmente defensores de los animales en redes sociales, están tratando de dar con el paradero del animal para evaluar sus condiciones de salud.