Así fue la primera vez en que la Selección Colombia fue centro de disputas políticas en el país: también fue en época de elecciones

El seleccionado nacional es motivo de polémicas en el país, tanto por el uso de la camiseta en actos de campaña electoral, como el polémico acto protocolario para su viaje al mundial de 2026

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La selección quedó en medio de las disputas políticas, a raíz de la campaña presidencial en 2026 - crédito Imagen Ilustrativa Infobae

A falta de 10 días para su debut en la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Selección Colombia quedó atrapada en la polarización política que rodea la campaña presidencial en el país sudamericano.

Inicialmente, la disputa se abrió por el uso de la camiseta tricolor por parte del candidato presidencial Abelardo de la Espriella, que posteriormente la convirtió en el signo principal de las manifestaciones de su movimiento Defensores de la Patria.

Sectores independientes y de izquierda, encabezados por el candidato del Pacto Histórico Iván Cepeda, cuestionaron esa estrategia y la presentaron como una apropiación electoral de una prenda asociada con la unidad nacional.

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Abelardo De La Espriella utilizando una camiseta de la Selección Colombia durante un acto público - crédito Sergio Acero/Reuters

La controversia escaló a la justicia cuando un ciudadano interpuso una acción de tutela que restringía al aspirante la utilización de la prenda en actos públicos, recurso que fue avalado por la justicia pero que posteriormente fue retirado por amenazas.

El segundo episodio se produjo en la base aérea de Catam, en Bogotá, durante la ceremonia de entrega del pabellón nacional a la delegación antes de su viaje a la competición deportiva.

Lo que suele ser un acto protocolario derivó en polémica, debido a las declaraciones del presidente Gustavo Petro, así como el comportamiento de algunos jugadores con figuras públicas, como fue el caso del capitán James Rodríguez y Antonella Petro, hija del mandatario nacional, que le pidió una fotografía, petición que fue ignorada por el volante.

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La selección Colombia recibió el pabellón nacional previo a viajar a Estados Unidos para disputar la Copa del Mundo - crédito Gustavo Petro

Ante los dos episodios, la Federación Colombiana de Fútbol rechazó ambos cuestionamientos, al considerar que el equipo nacional no debe ser convertido en extensión de la contienda ideológica ni de la campaña electoral.

No obstante, esta no ha sido la única polémica que ha tenido la selección colombiana en la que se ha visto involucrada en disputas políticas internas.

Campaña de 1994

Este tipo de episodios también se hizo presente para la Copa Mundial de la FIFA Estados Unidos 1994.

Allí, el equipo sudamericano llegaba para ese momento como uno de los máximos favoritos para ganar el certamen deportivo, y más cuando en la última fecha de las Eliminatorias, ganó 5-0 a su similar de Argentina en el Estadio Monumental de Buenos Aires (5 de septiembre de 1993).

La selección Colombia llegaba como máximo favorito al Mundial de 1994 - crédito Archivo Colprensa

No obstante, la imagen de la Tricolor fue usada por las campañas presidenciales de Ernesto Samper (Partido Liberal) y Andrés Pastrana (Partido Conservador) para buscar votos y, al mismo tiempo, quedó expuesta como reflejo de la crisis institucional y social que atravesaba el país.

En el caso del primer dirigente (que posteriormente fue elegido como presidente de los colombianos), según recopiló el periodista Alejandro Pino Calad en sus redes sociales, vinculó de forma directa la figura del capitán Carlos “El Pibe” Valderrama con su candidatura.

En el comercial de Ernesto Samper, aparece Carlos El Pibe Valderrama - crédito Captura de Video YouTube/ Bestiario del balón

En un anuncio televisivo, que se emitió durante la época del Mundial, se mostraba al jugador con el uniforme oficial de la selección promoviendo de manera explícita la aspiración presidencial de Samper.

El eje del mensaje era el número 5, que coincidía con el número de Samper en el tarjetón electoral y con el resultado del histórico triunfo 5-0 sobre Argentina.

Por otra parte, la campaña de Andrés Pastrana, apoyada por Nueva Fuerza Democrática y el Partido Conservador, eligió otra variante de la misma operación simbólica. Para la época mundialista, el dirigente conservador optó por sus comerciales televisivos que utilizaron imágenes oficiales y repeticiones de los goles de la goleada en Buenos Aires para convertir el éxito deportivo en una promesa de transformación política.

El entonces candidato presidencial también utilizó imágenes de la goleada de Colombia sobre Argentina - crédito Captura de Video YouTube/ Bestiario del balón

El mensaje de Pastrana presentaba ese resultado como prueba de que el país estaba preparado para cambios de gran escala. La publicidad lo mostraba como el dirigente capaz de trasladar al Estado una mentalidad ganadora, moderna y triunfadora asociada al equipo nacional.

Ambos comerciales se emitieron hasta en los espacios intermedios de los encuentros del mundial, incluyendo el de Colombia vs. Rumania, el partido de debut de los cafeteros.

La utilización de la selección Colombia para fines políticos generó todo tipo de comentarios. Algunos cuestionaron ese simbolismo, al considerarlo como sofisma de distracción ante las problemáticas de la nación. Otros le restaron importancia a ello.

La derrota de Colombia ante Rumania en el Mundial 1994 convirtió los anuncios de campaña de Ernesto Samper y Andrés Pastrana en un foco de rechazo nacional - crédito Copa Mundial Estados Unidos 1994 / Facebook

De la euforia a la desilusión

La fractura pública se aceleró el 18 de junio de 1994, cuando Colombia perdió 3-1 ante Rumania en su debut mundialista. Durante esa transmisión, los comerciales de Samper y Andrés Pastrana aparecieron de forma insistente, y la derrota transformó la exposición de esos anuncios en un foco de fastidio colectivo.

Esa irritación derivó en una idea que se expandió en la opinión pública: la Selección estaba siendo “salada” (término coloquial utilizado para referirse a la mala suerte) por el interés de la clase política. El uso electoral del plantel dejó de verse como una coincidencia natural entre fútbol y campaña y empezó a percibirse como una carga impuesta sobre los jugadores.

Tras la eliminación y el asesinato de Andrés Escobar el 2 de julio de ese año, el país entró en un luto nacional acompañado por una revisión crítica de lo ocurrido. Diferentes sectores señalaron que la presión desmedida sobre el plantel, alimentada por la propaganda estatal y de campaña que presentaba al equipo como una fuerza “invencible”, había contribuido al clima que rodeó la tragedia.

Las críticas al vínculo entre fútbol y política en Colombia crecieron porque periodistas y analistas de la época cuestionaron la asociación de los candidatos con la Selección en medio de la violencia - crédito AFP

Las críticas también alcanzaron a los futbolistas. Valderrama enfrentó cuestionamientos por haber prestado su nombre y el uniforme tricolor a la campaña de Samper, y la FIFA incluyó en sus estatutos la obligación de las selecciones y futbolistas para que no exhiban lemas, mensajes o imágenes de carácter político, religioso o personal.

Ese episodio siguió durante años en la memoria del fútbol colombiano como referencia obligada del debate sobre los límites de los deportistas en la publicidad electoral.