La Industria Militar Colombiana (Indumil) avanza en el desarrollo de una nueva variante de su escopeta táctica Santander ER 0001, adaptada especialmente para la neutralización física de vehículos aéreos no tripulados (UAV) o drones de pequeño tamaño.
Este proyecto responde a un requerimiento directo del comando del Ejército Nacional de Colombia, que busca fortalecer las capacidades de defensa de corto alcance de sus pelotones ante el creciente uso de aeronaves no tripuladas en distintos escenarios operacionales.
Según confirmó Indumil, la iniciativa surgió tras una reciente demostración operacional del sistema, donde se evaluó el potencial de la escopeta para actuar como herramienta de defensa de último recurso frente a la amenaza de drones.
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A raíz de esta demostración, el Ejército solicitó modificaciones específicas, entre ellas la ampliación del patrón de dispersión de la munición y otros ajustes técnicos orientados a optimizar su desempeño contra blancos aéreos de baja altitud y corto alcance.
Estas modificaciones serán sometidas a pruebas en los próximos meses para determinar su viabilidad operativa, destacó el medio especializado Infodefensa.
Cuál es el arma: una escopeta antidrones
El objetivo central es incorporar la Santander ER 0001 modificada como un sistema de neutralización física (hard kill), complementando las capacidades de guerra electrónica actualmente empleadas por el Ejército contra aeronaves no tripuladas.
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Esto permitiría a los pelotones contar con un recurso adicional para enfrentar amenazas cercanas y proteger infraestructuras o personal clave en situaciones donde los sistemas electrónicos no sean suficientes o resulten ineficaces.
La escopeta Santander ER 0001 se caracteriza por su arquitectura modular y su condición de arma táctica multipropósito de repetición, en calibre 12, diseñada para misiones de control de disturbios, seguridad urbana y operaciones en entornos complejos.
Entre sus especificaciones técnicas destacan una longitud total de 1.051 milímetros, un peso de 2,4 kilogramos, capacidad para 7+1 cartuchos, cañón de 500 milímetros y la opción de reducir su longitud a 778 milímetros mediante el uso de una culata corta, lo que facilita su maniobrabilidad en espacios confinados o de difícil acceso, destacó el mismo portal.
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El modelo cuenta además con un guardamanos ergonómico ampliado, equipado con rieles Picatinny para la instalación de accesorios adicionales, y un estrangulador o boca de fuego optimizado.
Estas características permiten adaptar el arma a distintos tipos de munición y necesidades tácticas, ampliando su versatilidad tanto en entornos urbanos como rurales.
La introducción de una versión antidrón de la Santander ER 0001 representa un paso significativo en la modernización de las capacidades del Ejército de Colombia frente a amenazas emergentes, y en el caso de los ataques con drones, suponen un nuevo capítulo en la confrontación con los grupos armados ilegales que siguen haciendo de las suyas ahora, con esta modalidad de atentados en contra de la fuerza pública, como el ELN, el Ejército Gaitanitas de Colombia o las disidencias de las Farc.
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El uso de drones en actividades ilícitas, vigilancia, ataque o sabotaje ha impulsado a las fuerzas armadas en todo el mundo a buscar soluciones innovadoras y de rápida respuesta, para contrarrestar las acciones de los grupos criminales.
Para Colombia, la posibilidad de disponer de un sistema de neutralización física portátil y de bajo costo puede marcar la diferencia en escenarios de combate asimétrico, control territorial y protección de activos estratégicos.
Este anuncio se suma a la creación de la línea de armas Jaguar, una familia que empezará con un fusil de asalto, una subametralladora y una pistola, con la que busca reducir tiempos de fabricación, bajar costos y ampliar su oferta para usuarios militares, policiales, institucionales y civiles, mencionó el mismo portal especializado.
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La compañía fijó como meta una nueva generación de sistemas desarrollados con criterios de modularidad, reducción de peso, simplificación industrial y optimización de costos.
Ese plan está acompañado por una modernización de sus procesos para recortar de forma marcada los tiempos de producción y los costos asociados a cada sistema.
Su fabricación está calculada en 14 horas, frente a las cerca de 24 horas que requería producir un fusil Galil con los esquemas industriales usados antes.
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La empresa sostiene que esa diferencia impacta de forma directa en la productividad de la planta y en el costo final de cada arma.
La línea Jaguar estará integrada en su primera etapa por el fusil de asalto Jaguar calibre 5,56x45 mm, la subametralladora Jaguar 2.0 calibre 9x19 mm y la pistola Jaguar PL, de percutor lanzado, también en calibre 9x19 mm.