En la antesala de la segunda vuelta presidencial del 21 de junio de 2026, en la que los colombianos decidirán entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda quién será el próximo jefe de Estado, la figura del jurado de votación —tanto titulares como remanentes— adquiere una importancia central para garantizar el correcto desarrollo de la jornada y el respeto a la voluntad popular en las urnas.
En la organización electoral, la presencia del jurado de votación remanente resulta fundamental. Esta figura, aunque poco visible para muchos ciudadanos, es el “plan B” oficial del sistema colombiano: asegura que las mesas puedan abrirse con normalidad, incluso si alguno de los seis jurados titulares asignados a cada mesa falta por motivos de fuerza mayor, como emergencias médicas o calamidades domésticas.
“Los jurados remanentes son los ciudadanos designados mediante resolución y cuya función es reemplazar a los jurados titulares, en caso de que estos no asistan el día de la jornada electoral”, detalla la Registraduría.
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El remanente debe presentarse puntualmente a las 7:00 a. m. en el puesto de votación asignado, portando la cédula de ciudadanía y el comprobante de designación expedido por la Registraduría Nacional del Estado Civil, ya sea en formato físico o digital. Al llegar, su primera obligación es reportarse ante el delegado de la Registraduría, quien evalúa la asistencia de los jurados titulares y remanentes. Hasta las 7:45 a. m., el remanente permanece “a disposición” de la autoridad electoral.
Si a esa hora alguna mesa tiene una vacante por ausencia de un titular, el remanente es asignado formalmente y asume de inmediato todas las funciones, derechos y deberes de un jurado principal.
Desde la instalación, participa en la verificación del kit electoral, revisa que la urna esté vacía y que los tarjetones, actas y materiales estén completos, además de firmar los documentos iniciales. Durante la jornada, colabora en la entrega de tarjetones, verificación de identidades, asistencia a los votantes y en el conteo preliminar al final del día.
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Si todas las mesas cuentan con jurados completos, el remanente permanece en espera hasta confirmarse la normalidad en el puesto. Generalmente, entre las 8:30 y las 9:00 de la mañana, el delegado le entrega una certificación de asistencia y puede retirarse, habiendo cumplido su deber legal.
¿Es obligatorio repetir como jurado en la segunda vuelta?
La Registraduría ha sido clara: todos los ciudadanos que fueron designados como jurados de votación en la primera vuelta presidencial deben repetir su labor en la segunda, salvo que la entidad realice una modificación puntual en las listas.
Esto aplica tanto a los jurados titulares como a los remanentes. En total, 862.392 personas fueron seleccionadas en todo el país: 708.259 como principales y 142.612 como remanentes. Todos deben presentarse y cumplir su función durante la jornada decisiva del 21 de junio, salvo que exista una causal de exoneración reconocida.
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La inasistencia injustificada está sujeta a sanciones severas: una multa de 10 salarios mínimos mensuales legales vigentes (SMMLV), que para 2026 representa $17.509.050, y la destitución automática en el caso de funcionarios públicos. Las únicas causales válidas para ser relevado de la obligación son enfermedad grave propia o de un familiar cercano, o fallecimiento de un familiar directo en los tres días previos a la elección. Las vacaciones no son un justificante.
Beneficios de ser jurado de votación titular o remanente
Ejercer como jurado de votación —ya sea titular o remanente— es una obligación legal y constitucional, pero también otorga beneficios. Quienes cumplan con la función tendrán derecho a un día de descanso compensatorio remunerado dentro de los 45 días siguientes a la elección, incluso si no fueron asignados finalmente a una mesa. Además, el certificado de jurado puede utilizarse como criterio de desempate en concursos públicos o adjudicación de becas.
La Registraduría ofrece capacitación previa a la jornada, tanto para titulares como para remanentes, asegurando que todos estén instruidos sobre el funcionamiento de las mesas y el diligenciamiento de formularios. Esto contribuye a la transparencia y legitimidad del proceso electoral y fortalece la confianza ciudadana en los resultados.
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Los jurados, titulares y remanentes, son los garantes de que cada voto se cuente correctamente y de que la jornada electoral se desarrolle en condiciones de normalidad y legalidad. Su presencia y puntualidad resultan determinantes para que la elección entre Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda se lleve a cabo conforme a la ley y con plenas garantías para los votantes.
La ciudadanía está llamada a consultar con antelación su puesto de votación y a prepararse para cumplir con esta responsabilidad. El éxito de la jornada electoral —su transparencia, legitimidad y eficiencia— depende en buena medida del compromiso de quienes han sido convocados como jurados de votación en esta segunda vuelta presidencial.