Como un funcionario que podría tener interlocución fluida ante un eventual cambio de corriente política en la jefatura de Estado, el expresidente Iván Duque Márquez celebró en la noche del lunes 1 de junio la postulación de Nathaniel Morris como embajador de Estados Unidos en Colombia. Una decisión que, en su análisis, buscaría justamente reordenar la relación bilateral entre ambos países, con la experiencia que el empresario republicano tiene en este tipo de dignidades.
De acuerdo con Duque, que gobernó la nación entre 2018 y 2022 y que ha expresado la necesidad de cuidar al país norteamericano como aliado estratégico, Morris es el personaje indicado para lograr la tarea encomendada por la administración de Donald Trump. No en vano el anuncio sobre su nominación se dio a conocer a un día de efectuarse la primera vuelta presidencial, en la que el gran vencedor fue el abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella.
“Es una gran noticia la nominación de @NateMorris como embajador de los EE. UU. en nuestro país. Ha sido un gran amigo de Colombia y tengo aprecio por él y su familia. Es una persona joven, ejecutiva, motivada por resultados y con carácter. ¡Felicitaciones, amigo!”, publicó Duque en su perfil de X, en el que expresó su satisfacción ante lo que podría ser el nombramiento de Morris como el representante diplomático de esta potencia mundial para lo que se avecina.
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La cercanía entre el ex jefe de Estado colombiano y Morris se hizo pública en encuentros que se llevaron a cabo en la capital estadounidense durante 2021. En esas reuniones se abordaron las posibilidades de atraer inversiones para Colombia y ambos coincidieron con la agenda de economía circular promovida por el entonces gobierno de Colombia, que mantuvo un canal diplomático y comercial abierto con Washington, al ser el socio principal en materia internacional.
En aquel año, Morris aparecía como un interlocutor alineado con esos temas por su papel como fundador de Rubicon Technologies, dedicada al reciclaje y la gestión de residuos. Esto daría cuenta de por qué el exjefe de Estado llamó al nominado “un gran amigo de Colombia”, por lo que sería la coincidencia de ambos en asuntos económicos y ambientales, en una administración que tuvo que sobrellevar la pandemia del COVID-19 y el conocido estallido social de 2021.
¿Qué viene tras la postulación de Nathaniel Morris como embajador de EE. UU. en Colombia?
Si bien la administración Trump quiere que Morris se desempeñe en estas funciones y asuma tras la salida del país del encargado de negocios John McNamara, esta nominación todavía no produce efectos inmediatos. Y todo porque su perfil tendrá que ser aprobado por el Senado de los Estados Unidos, habilitado para darle vía libre a esta designación, que se ha convertido en un objetivo del presente gobierno, que desde Philip S. Goldberg no tiene embajador en propiedad.
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En el proceso se deberán surtir una serie de pasos, como la revisión interna previa, de agencias federales como el FBI y el Servicio de Impuestos Internos, además de la consulta informal con el país receptor, conocida como beneplácito. Mientras eso sucede, el encargado de negocios de EE. UU. en el país es Jarahn Hillsman, que está en este cargo desde el 13 de febrero de 2026, luego de que se registrara la salida de McNamara, tras retirarse del servicio público.
En ese orden de ideas, será la cámara alta norteamericana la que revisará posteriormente la postulación y votará su confirmación. Siendo miembro del partido Republicano, de 46 años de edad y el primer ciudadano de Kentucky en integrar la lista 40 under 40 de Fortune, Morris no podrá asumir funciones diplomáticas ni instalarse oficialmente en la embajada en Colombia si no cuenta con este visto bueno, por lo que se aguardará por la determinación del legislativo.
Es oportuno decir que, antes de la nominación de Morris, el presidente Trump propuso al empresario y abogado Daniel Newlin a fines de 2025. No obstante, el Senado devolvió su nombramiento en febrero de 2026 por no presentar la documentación requerida en el plazo establecido y por posibles conflictos de interés vinculados a su firma legal en Medellín, por lo que no se pudo establecer a este candidato en una de las embajadas más importantes en la región.
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