En las elecciones presidenciales del 31 de mayo en Colombia, ningún candidato logró superar el 50% de los votos válidos, lo que obliga a una segunda vuelta. Abelardo de la Espriella, representante de la ultraderecha, obtuvo el primer lugar con aproximadamente el 43,7% de los votos. Iván Cepeda, candidato de izquierda y aliado del presidente Gustavo Petro, alcanzó cerca del 41%. La participación electoral llegó a 23,9 millones de votantes.
El Ministerio de Defensa anunció que la jornada electoral transcurrió con normalidad y el preconteo de la Registraduría coincidió en un 99,94% con el escrutinio oficial, lo que destaca la alta confiabilidad en los resultados y en el sistema que se maneja en Colombia para el preconteo.
La segunda vuelta presidencial se realizará el domingo 21 de junio de 2026. En esa fecha, los colombianos deberán decidir entre Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria) e Iván Cepeda (Pacto Histórico) quién será el próximo presidente. Esta será la séptima vez que Colombia acude a una segunda vuelta desde la reforma constitucional de 1991.
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A falta de 19 días para que los colombianos vuelvan a votar, se ha hablado sobre la importancia de los candidatos que quedaron relegados tras la primera vuelta electoral, principalmente los que sumaron más apoyo de la ciudadanía.
Hasta el momento, Paloma Valencia anunció que apoyará a Abelardo de la Espriella, mientras que Claudia López, aunque reconoció tener diferencias con las ideas de Cepeda, anticipó que prefiere que el triunfo sea para el representante de la izquierda.
Sigue la incertidumbre sobre el camino que tomarán Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Valencia que rechazó unirse al representante de Defensores por la Patria, y Sergio Fajardo, que no ha revelado si respaldará a alguno de los candidatos o si volverá a desligarse de las campañas como en 2018.
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La importancia de los perdedores en la segunda vuelta presidencial
En diálogo con Infobae Colombia, Jaime Wilches, analista político de la Universidad Politécnico Grancolombiano, indicó que no tomar postura en este momento es, de cierta forma, abandonar el servicio público del que han hablado durante sus campañas.
“Es fundamental que las figuras, no solo de Fajardo y Claudia, sino también de Juan Daniel Oviedo, asuman una postura concreta, clara en este momento definitivo para el país. Es un flaco servicio a lo público y al momento electoral estar con posiciones tibias o conducentes al voto en blanco”.
Para Wilches, la decisión que tomen las campañas serán relevantes para sus proyectos a futuro, puesto que considera que tener una posición neutra sería un mensaje que caería de manera negativa en los electores.
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“Tienen una oportunidad histórica Fajardo, Claudia y Oviedo para que puedan demostrar al país que tienen un carácter político y una manera de afrontar y de asumir las responsabilidades sobre las decisiones que se toman. Ante el hipotético apoyo a Cepeda o de La Espriella, lo que se espera es que asuman la misma postura que asumió la candidata Paloma Valencia, que sin titubeos decidió apoyar al candidato Abelardo de la Espriella”.
En la tarde del 2 de junio, Paloma Valencia atendió a los medios de comunicación para invitar a los perdedores de la primera vuelta para conversar sobre la segunda vuelta: “Voy a intentar convencerlos de no votar por Cepeda y de que derrotemos unidos a Cepeda. De las tiranías no hay retorno, de los malos gobiernos uno sale”, declaró la representante del Centro Democrático.
Para el experto, este tipo de mensajes son una congruencia por parte de la derecha, lo que hace que se necesite un cambio drástico por parte de la izquierda si tienen la intención de remontar el 21 de junio.
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“Paloma Valencia ya había asumido desde el domingo lo que quiere decir la derecha, que está articulada de manera orgánica. Aquí el gran reto es que Iván Cepeda logre captar esas adherencias de centro que son mucho más escépticas, que no son tan claras, no son tan contundentes como las declaraciones de candidatos de derecha. Ahí se puede explicar en parte el posible fracaso que pueda tener el progresismo donde no logre alinear esas peticiones de centro”.