El presidente Gustavo Petro busca seguir influyendo en la política de Colombia cuando termine su mandato, según The Financial Times, que lo describió el 28 de mayo como un líder que se resiste a convertirse en un presidente sin poder real y que aún conserva capacidad para ordenar el debate público, sostener a su sector y empujar propuestas como una nueva asamblea para reescribir la Constitución.
Esa persistencia política aparece respaldada por cifras: Petro elevó su aprobación en casi 10 puntos porcentuales desde noviembre del año pasado hasta 45,8%, según la encuestadora Invamer.
El mismo artículo señaló que Iván Cepeda, el candidato de su partido, aparece como favorito en unas elecciones que se prevé lleguen a segunda vuelta el 21 de junio.
El diario británico sostuvo que la influencia del mandatario también se apoyó en una base política propia. La profesora de la Universidad de los Andes Sandra Borda afirmó a The Financial Times que Petro construyó un apoyo de entre 30% y 35% que no se vería afectado por escándalos de corrupción, ineficiencia del Gobierno o indicios de autoritarismo.
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Según el medio británico, el episodio que mejor resume esa resistencia política ocurrió después de que su exministro de Relaciones Exteriores Álvaro Leyva publicara una carta en la que lo acusó de ser drogadicto y de haber desaparecido durante dos días en un viaje oficial a París.
Leyva escribió en abril: “Su recuperación, lamentablemente, no se ha producido”, según reprodujo el diario británico.
Petro rechazó esas acusaciones y respondió que en París había cosas “más interesantes” que hacer que pasar tiempo con Leyva.
El presidente también negó los señalamientos y dijo que había estado con su hija, mientras que el exfuncionario admitió después que no lo había visto consumir drogas directamente, siempre según el medio británico.
Para el diario británico, ese episodio no debilitó al mandatario. El artículo sostuvo que, mientras Colombia se prepara para elegir sucesor, Petro desmiente la figura del “pato rengo”, el dirigente cuya autoridad se reduce porque su mandato entra en la recta final.
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Borda resumió ese desequilibrio de protagonismo con una frase: “Es Petro, y no los candidatos presidenciales, quien a menudo domina el debate político”.
Un veterano político de un partido rival, el cual no citó el diario inglés, añadió que un líder exitoso debe generar miedo, odio y esperanza, y afirmó: “Petro es el único político en el país capaz de ofrecer las tres cosas”.
El artículo remarcó que Petro conservó relevancia pese a no concretar la mayoría de sus planes. El intento de reformar de manera profunda el sistema de salud provocó retrasos en tratamientos e indignación, la reforma laboral quedó diluida y la llamada “Paz Total” fue desplazada en gran medida por un enfoque más militar.
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Esa pérdida de resultados concretos no eliminó su capacidad de representación entre sectores excluidos del poder en Bogotá, según el diario británico. El medio inglés añadió que un aumento de 23% del salario mínimo ayudó a consolidar ese respaldo, aunque también presiona más las finanzas públicas.
El mismo artículo retrató además un estilo personal atravesado por polémicas, ausencias y publicaciones nocturnas en redes sociales. Frente a rumores sobre consumo excesivo de alcohol, Petro respondió de forma desafiante: “Soy adicto… ¡al café!”.
La comparación central del medio británico fue con Donald Trump. Según el medio citado, Petro combina una fuerte capacidad para atraer atención, provocar a sus adversarios y usar las redes sociales para atacar a oponentes y periodistas, en medio de acusaciones de difundir información falsa.
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El diario recordó que Petro aprovechó disputas con Trump para ganar apoyo interno, incluso después de que el entonces presidente estadounidense lo llamara “narcotraficante”.
El medio agregó que la administración Trump revocó temporalmente la visa del mandatario colombiano después de que instara a soldados estadounidenses a desobedecer órdenes durante un discurso en una manifestación a favor de Palestina en Nueva York, y que ambos luego parecieron recomponer la relación en una reunión en el Despacho Oval en febrero.
La principal inquietud de los críticos es que Petro intente seguir operando tras bastidores después de dejar la Casa de Nariño. El diario señaló que esa posibilidad se vincula con su impulso a una nueva asamblea que reescriba la Constitución para ampliar garantías en pensiones, salud y derechos sobre la tierra.
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El medio británico indicó que esa agenda alimentó acusaciones de intento de socavar las instituciones. También recordó que Petro trató en ocasiones de eludir al Congreso y que este año atacó la independencia del banco central al afirmar que los miembros de su junta, incluidos algunos nombrados por él mismo, están al servicio de “la oligarquía”.
Bruce Mac Master, presidente de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi), dijo al medio inglés: “Gustavo Petro ha demostrado que podría tener aspiraciones autoritarias. Él parece querer un presidente con un enorme poder concentrado en su persona y sin el Congreso”.
Mac Master añadió: “Él ignora que la Constitución colombiana fue concebida para que nadie pueda apoderarse del mando del país”.
El artículo agregó que los adversarios del mandatario temen que, si su partido pierde las elecciones, organice protestas callejeras para debilitar al nuevo Gobierno, que heredará un elevado déficit presupuestario.
En ese escenario o en el contrario, el medio británico concluyó que pocos colombianos esperan que Petro pase a un segundo plano tras los comicios.