El candidato a la Presidencia Abelardo de la Espriella endureció su disputa con la también aspirante Paloma Valencia y descartó que la senadora tenga margen para llegar a la segunda vuelta del 31 de mayo de 2026.
De la Espriella sostuvo que le lleva una diferencia de puntos “a considerar” y convirtió esa ventaja en un argumento político: afirmó que la discusión ya no pasa por un eventual respaldo entre campañas, sino por una disputa mayor que, según planteó, definirá si Colombia preserva su democracia.
En una entrevista con Semana, De la Espriella dijo que el escenario que antes lo llevaba a prometer apoyo a Valencia cambió por completo: “Ella no tiene ninguna posibilidad. Le estoy llevando veinte, veinticinco puntos de diferencia, no solamente en las encuestas, en las casas de apuestas. Uno no puede pelear con la matemática, con la realidad”.
PUBLICIDAD
El candidato de Salvación Nacional no limitó su intervención a la competencia interna de ese sector. En la misma conversación con el medio de comunicación ligó la elección presidencial a un riesgo institucional y ubicó como rival central a Iván Cepeda, a quien presentó como el “heredero” del presidente Gustavo Petro.
El aspirante a ser el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, planteó dos definiciones centrales: afirmó que ya no ve a Paloma Valencia con opciones de pasar a segunda vuelta y dijo que espera concentrar el voto opositor alrededor de su candidatura. Con ese argumento, desplazó la discusión sobre alianzas partidarias y apeló de forma directa al electorado en una contienda que describió como decisiva para el rumbo político del país.
De la Espriella dio por cerrada la disputa sobre un eventual apoyo a Valencia
La entrevista partió de una pregunta sobre una declaración previa del candidato, cuando había dicho que respaldaría a Valencia si ella avanzaba a una probable vuelta. Ante ese escenario hipotético, de la Espriella respondió en Semana: “Sí, siempre lo dije. Lo que pasa es que ahora las estadísticas dicen otra cosa completamente diferente”.
PUBLICIDAD
Después desarrolló el argumento con el que buscó mostrar que esa opción dejó de ser verosímil. Atribuyó el cambio al desempeño de la campaña de la senadora y afirmó: “Yo entiendo la angustia de ella porque su campaña se desinfló”.
Ese planteo le permitió correr el eje desde la competencia personal hacia una idea de polarización más amplia. En ese tramo de la entrevista comentó que el problema “no es ni siquiera ella o yo o Cepeda”, sino la definición entre democracia, libertad y una eventual “dictadura”.
El candidato buscó invalidar la lógica de los endosos de votos
Cuando el periodista le preguntó si espera el apoyo de Valencia en una eventual segunda vuelta contra Cepeda, de la Espriella respondió que, pese a los cuestionamientos recientes de la senadora, cree que terminaría acompañándolo. “Yo, a pesar de lo que ella ha dicho en medio de su rabia y de su desesperación, que la entiendo desde el punto de vista humano, yo creo que ella termina votando acá, porque no la veo votando por Cepeda”, dijo.
PUBLICIDAD
Esa respuesta vino acompañada de una descalificación más amplia de la idea de que los dirigentes puedan trasladar votos de una candidatura a otra. En Semana, sostuvo que “los votos no son de nadie” y remarcó que ni Valencia, ni él, ni el expresidente Álvaro Uribe pueden asumirse como propietarios del respaldo ciudadano.
De la Espriella extendió ese razonamiento a los partidos tradicionales y a su propia campaña. “A mí no me tienen acá los políticos ni los partidos políticos a los que rechacé. A mí me tiene aquí es el fervor popular y por supuesto, la decisión de Dios”.