La Conferencia Episcopal de Colombia pidió a los candidatos a la Presidencia y la Vicepresidencia que se comprometan a respetar el orden institucional y los resultados de las urnas en las elecciones del 31 de mayo de 2026, al advertir que la prioridad del país es bajar la tensión pública y evitar cualquier forma de violencia entre colombianos.
El mensaje de la Iglesia católica no se limitó a una exhortación general a la calma. En el documento que se conocio en horas de la mañana del 27 de mayo, la Conferencia planteó que la actual coyuntura impone a todos los aspirantes al cargo una responsabilidad de especial peso y reclamó una manifestación explícita de acatamiento a lo que determinen los comicios.
La Conferencia Episcopal de Colombia habló a los aspirantes a la Presidencia y la Vicepresidencia de la República de Colombia y les pidió favorecer un clima nacional de serenidad y paz antes y después de la votación. También les reclamó una señal expresa de respeto por las instituciones y por el resultado electoral, al ubicar allí una de las tensiones centrales de la campaña.
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Con respeto y esperanza, la entidad administrativa de la iglesia, abrió su pronunciamiento con una convocatoria directa al comportamiento político de los candidatos en los días previos y posteriores a la elección. “Les saludamos y los invitamos a favorecer, antes y después de las votaciones, un clima nacional de serenidad y paz”, mencionó la Conferencia Episcopal de Colombia en el mensaje.
En el tramo central del documento, la Conferencia vinculó esa exigencia con la gravedad del momento político. “La responsabilidad que ustedes tienen en la actual coyuntura que vive el país como bien lo saben es altísima, crucial y delicada”.
La entidad eclesial añadió que, en este escenario, la tarea inmediata es influir sobre el clima social para contener la confrontación. “Hoy resulta prioritario contribuir a disponer los ánimos de la población para promover la convivencia pacífica y evitar toda forma de violencia entre los colombianos”, se puede leer en un aprado del documento.
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Ese llamado se volvió más concreto cuando el texto abordó el día después de la votación. “Será motivo de confianza y esperanza para el país contar con la manifestación explícita de todos ustedes sobre el respeto al orden institucional y a los resultados que arrojen los comicios electorales”.
La Conferencia presentó esa señal de acatamiento como una oportunidad política y social para desactivar lenguajes y prácticas de confrontación. “Tenemos la oportunidad de abandonar, por el bien de todos los colombianos, la lógica del odio, la venganza, el miedo, la violencia y la muerte”, dijo la Conferencia Episcopal de Colombia en el mensaje.
En la carta también asignó a los candidatos un papel activo en la construcción de ese clima. La Iglesia sostuvo que de ellos se espera, de manera especial, que sean “artesanos” y “arquitectos” de la paz, en una referencia atribuida al papa Francisco en Fratelli Tutti.
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En la parte final, la Conferencia insistió en que la contienda electoral no debe anular la posibilidad de coincidencias básicas entre adversarios. “Es posible, aun en medio de la diversidad y las diferencias, tejer ‘el puente humano’, reconocer los puntos de encuentro y proyectar el país mejor que necesitamos, soñamos y anhelamos”.
La declaración agregó que el respeto por la dignidad humana, por la vida y por el patrimonio cultural y biodiverso de la nación debe prevalecer incluso en un contexto marcado por contradicciones, desigualdades e injusticias. En esa línea, la Iglesia llamó a que los colombianos sean capaces de acercarse, reconocerse, escucharse, dialogar, reconciliarse y unirse en torno a un proyecto común de país.