La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) advirtió que 9,6 millones de colombianos que reciben remesas pueden quedar obligados a declarar renta en 2026 por el año gravable 2025, aunque esos giros familiares no siempre generen impuesto a pagar.
La alerta llegó luego de que Colombia registrara en marzo de 2026 un máximo mensual de USD 1.225 millones, una dinámica que elevó las consignaciones y acercó a muchos hogares a los topes tributarios.
El primer trimestre de 2026 cerró con USD 3.346,9 millones en remesas, por encima de la inversión extranjera directa, y cerca del 18 % de los hogares, equivalentes a 9,6 millones de personas, vive en parte de esos recursos.
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Los beneficiarios de esos giros tiene entre 40 y 65 años, los cuales en su mayoría residen en centros urbanos y asumen gastos del hogar.
Sin embargo, de acuerdo con la Dian recibir dinero del exterior no obliga por sí solo a pagar impuesto, pero sí puede obligar a presentar declaración.
La obligación nace por el movimiento del dinero, por el patrimonio, por el nivel de consumo o por la naturaleza del giro, incluso si al final no hay saldo a cargo.
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Juan Carlos Arbeláez, socio de Impuestos y Servicios Legales de Crowe Co., explicó que un giro enviado por padres, hijos o cónyuge puede considerarse donación no constitutiva de renta gravable.
El tratamiento cambia si el dinero proviene de hermanos, tíos o de una persona sin vínculo familiar, caso en el que puede ser considerado ingreso.
“El error más común es creer que, como la plata viene de la familia, es invisible para la Dian. No lo es, la Diana recibe de forma automática el reporte de las consignaciones del exterior, y lo que no se declara a tiempo termina explicándose después, con sanción incluida”, dijo Arbeláez.
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El primero de los casos aparece cuando las consignaciones del año igualan o superan 69,7 millones de pesos, equivalentes a 1.400 UVT. Ese monto representa unos 5,8 millones mensuales y activa la obligación sin importar de dónde venga el dinero.
El segundo supuesto se da cuando el patrimonio bruto al cierre de 2025 llega a $224 millones, equivalentes a 4.500 UVT. En ese cálculo cuentan los ahorros, inversiones, CDT, vehículos o la cuota de una vivienda.
El tercer caso surge si los consumos con tarjeta de crédito o las compras totales superan también 1.400 UVT, es decir, 69,7 millones de pesos. Gastar el dinero recibido también ubica al contribuyente en el radar de la autoridad tributaria.
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El cuarto escenario corresponde a giros enviados por familiares que no están en línea recta, como hermanos o tíos, o por amigos y terceros.
El quinto aplica cuando la persona ya es declarante por cualquier otra causa y además recibe remesas, porque en ese caso debe incluirlas en su declaración.
Omitirlas expone al contribuyente a una inexactitud sancionable bajo el artículo 647 del Estatuto Tributario, porque la DIAN cruza automáticamente la información de los intermediarios cambiarios. El texto fuente añade que conservar los comprobantes favorece al receptor.
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Un factor adicional: la apreciación del peso. Con un dólar alrededor de $3.700, cerca de 11% menos que un año antes, muchos receptores han convertido y consignado divisas en bloque, y cada operación incrementa el acumulado anual.
“Con el dólar a la baja, mucha gente está monetizando y depositando en bloque. Sin darse cuenta, en pocos meses cruzan el tope de consignaciones. Mi recomendación es mirar el extracto hoy, no en agosto”, señaló Arbeláez en el texto fuente.
A ese movimiento se suman dos cambios de 2026. Desde el 1 de enero rige en Estados Unidos, origen del 53% de los giros que llegan a Colombia, un impuesto del 1% a las remesas que solo afecta envíos en efectivo, cheque o giro postal; las transferencias bancarias y con tarjeta están exentas.
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En Colombia, retirar el dinero activa el 4x1.000. Sin embargo, hay que tener presente que las cuentas de ahorro marcadas como exentas no lo pagan sobre los primeros 350 UVT al mes y que billeteras como Nequi o Daviplata lo evitan sobre los primeros 65 UVT.
El calendario para personas naturales va del 12 de agosto al 26 de octubre de 2026. Presentar la declaración fuera de plazo cuesta como mínimo 10 UVT, equivalentes a $523.740..
Arbeláez sostuvo que una remesa bien sustentada puede convertirse en un activo para el receptor. Declarar correctamente ayuda a construir historial financiero, evita bloqueos por controles antilavado y permite demostrar capacidad de pago para acceder a crédito formal.
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“Declarar bien convierte la remesa en un activo, con esto es totalmente sustentable la compra de vivienda, acceder a créditos en el sistema financiero y blinda al receptor ante cualquier requerimiento de la autoridad tributaria. Es la diferencia entre tener la plata y poder demostrar de dónde salió”, afirmó Arbeláez.
Los soportes que sirven para respaldar el origen del dinero son comprobantes del intermediario cambiario, declaración del remitente, prueba del parentesco y registro de la destinación de los recursos. Reunirlos con anticipación evita contratiempos en octubre frente a la Dian.