La Comisión de Plan del Concejo de Bogotá aprobó en primer debate un proyecto que introduce nuevos beneficios para los usuarios de Transmilenio y el Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp), ampliando la ventana de tiempo para realizar transbordos entre servicios troncales, zonales y TransMiCable.
La iniciativa, presentada por el concejal del Partido de la U, Rubén Torrado, busca responder a los desafíos de movilidad que enfrentan miles de ciudadanos ante el descenso sostenido en la velocidad operativa de la ciudad y el avance de grandes obras de infraestructura.
Actualmente, los usuarios del sistema cuentan con 125 minutos para efectuar hasta dos transbordos desde el momento de ingreso al sistema. El proyecto propone extender ese plazo a 150 minutos (2 horas y media), permitiendo que los viajes extensos, especialmente desde zonas periféricas, puedan completarse sin incurrir en costos adicionales ni recurrir a la evasión.
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Por qué se amplía la ventana de transbordo
La motivación principal para aumentar la ventana de tiempo radica en la evidencia de que 125 minutos no son suficientes para todos los recorridos, en especial para quienes residen en localidades alejadas como Ciudad Bolívar, Bosa, Usme, Rafael Uribe o Kennedy. Según datos de TransMilenio, el tiempo máximo promedio de transbordo pasó de 103,28 minutos en 2024 a 117,32 minutos en 2025, lo que demuestra que los viajes reales de los usuarios suelen acercarse o incluso superar el límite de la ventana actual.
El concejal Torrado advirtió que la reducción en la velocidad promedio del componente zonal del Sitp ha sido significativa. Entre 2023 y 2024, la velocidad en hora pico de la mañana cayó de 26,8 km/h a 24,9 km/h, una disminución del 6,8%. En la tarde, el descenso fue del 7,7%, pasando de 25,64 km/h a 23,8 km/h.
Dichas cifras reflejan el impacto de los más de 1.200 frentes de obra activos en Bogotá, entre los que destacan la Primera Línea del Metro, las troncales de la avenida 68, la avenida Cali y la carrera Séptima, así como la construcción de puentes peatonales y vehiculares.
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Ante esa realidad, el proyecto busca ajustar la ventana de tiempo a las condiciones actuales de la ciudad y garantizar que la población no asuma sobrecostos injustificados ni se vea forzada a recurrir a prácticas informales para completar sus trayectos.
Cómo funcionará el beneficio ampliado
De aprobarse en la plenaria del Concejo, el beneficio permitirá a los usuarios realizar hasta dos transbordos dentro de 150 minutos, sin costo adicional. La medida será de carácter transitorio mientras persistan las obras y la reducción en la velocidad promedio, pero sí será fija la obligación del distrito de extender y estandarizar el beneficio del transbordo en todos los medios de pago, incluyendo tarjetas de débito y crédito personalizadas —físicas y virtuales—, así como abonos de recarga mensual, como TransMiPass.
El proyecto también establece que la Alcaldía de Bogotá deberá implementar instrumentos de divulgación para que los usuarios puedan informarse en tiempo real sobre los minutos restantes de su ventana de transbordo, desde la última validación de la tarifa plena. Esta obligación apunta a mejorar la transparencia y el control por parte de los pasajeros.
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El beneficio de transbordo ya establecido en el sistema tiene restricciones específicas: no es válido en el mismo paradero, entre servicios troncales, entre servicios duales, ni en la misma ruta. Tampoco aplica en transbordos efectuados de troncal a zonal y de vuelta a troncal. Además, los usuarios pueden acceder a la modalidad de “viaje a crédito”, que permite realizar hasta dos viajes sin saldo suficiente, debiendo saldar la deuda en la próxima recarga.
En caso de pérdida, robo o daño de la tarjeta personalizada, los usuarios pueden proteger y recuperar su saldo siguiendo un procedimiento que incluye el bloqueo inmediato, la personalización de una nueva tarjeta y el reembolso del saldo a través de dispositivos de carga automática en las estaciones de Transmilenio.
Finalmente, el concejal Torrado enfatizó que el ajuste es especialmente relevante para los usuarios de estratos bajos y medios, quienes suelen realizar los trayectos más largos y frecuentes en el sistema. “Esta es una ventana de tiempo que no se ajusta a los trayectos de la población y mucho menos a las condiciones actuales que en materia de grandes obras de infraestructura enfrenta la ciudad”, señaló.
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