La volatilidad en los mercados financieros de Colombia aumentó en vísperas de las elecciones presidenciales, lo que presiona el comportamiento del dólar, las tasas de interés y la percepción de riesgo. Por ejemplo, en las últimas semanas, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) pasó de $3.550 a entre $3.760 y $3.796, lo que reflejó la cautela de los inversionistas ante la incertidumbre política.
Por supuesto, esto impacta a empresas y hogares, que enfrentan mayores costos de financiamiento y decisiones de consumo o inversión influenciadas por el riesgo político y la presión inflacionaria. Analistas recomiendan revisar de forma cuidadosa las condiciones de crédito y anticipar posibles escenarios antes de comprometer recursos.
Según un análisis de Crowe Colombia basado en datos de la Superintendencia Financiera, el Banco de Bogotá y Bancolombia, el ajuste de casi 7% en el dólar responde a una “recomposición anticipada de portafolios en activos en pesos”, ya que los inversionistas buscan cubrirse frente a posibles cambios abruptos tras los comicios. En el antecedente de 2022, la memoria del mercado sigue presente: el dólar pasó de $3.800 a niveles cercanos a $5.200 tras la segunda vuelta presidencial, con una devaluación del 37% en pocas semanas, lo que explica la actual actitud de cautela de los agentes financieros.
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Analistas del Banco de Bogotá y Bancolombia anticipan que, luego de la primera vuelta, el dólar podría ajustarse otros $200 o $300 si el desenlace electoral es leído como negativo, o revaluarse una cifra igual si la reacción del mercado es favorable.
Tasas de interés e inflación bajo presión electoral
La política monetaria se mantiene prudente. El Banco de la República decidió dejar fija la tasa de interés de referencia en 11,25%, con lo que optó en no agregar más incertidumbre a un clima ya tenso. Crowe Colombia interpreta esto como un reconocimiento de que la inflación sigue elevada, ya que en abril de 2026 alcanzó 5,68% anual, lejos de la meta oficial del 3% establecida por el emisor.
Por su parte, la tasa de usura para créditos de consumo fue certificada por la Superintendencia Financiera en 28,17% efectivo anual (E.A) para mayo, 1,41 puntos porcentuales (PP) por encima del registro de abril. Los indicadores reflejan señales de cautela y ponen de manifiesto la vulnerabilidad de la economía en medio de la temporada electoral.
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Impacto en las empresas y hogares
Las condiciones actuales de tasas y dólar afectan a empresas y hogares colombianos. El costo del financiamiento de corto plazo sube, lo que complica decisiones sobre inversión, expansión o reposición de inventario.
En el caso de los hogares, la presión más visible está en los productos de financiación al consumo. El informe destaca que “mientras que, para los hogares, el efecto se siente en tarjetas de crédito, libranzas y compras a plazos: cerca del tope de usura, un televisor de $3 millones financiado a 36 meses puede terminar costando más de $4,3 millones”.
Al respecto, el socio de Crowe Colombia, Óscar Villarruel, agrega que “en crédito, el error más común es mirar solo la cuota. En un escenario de tasas altas, el consumidor debe preguntar cuánto pagará en total, cuál es la tasa efectiva anual y qué costos adicionales tiene la operación; los costos administrativos y los seguros pueden ser más costosos que la propia tasa de interés”. Adviertió también que el problema para empresas y familias “no es que haya elecciones, sino tomar decisiones de crédito, ahorro o consumo como si el entorno no estuviera más sensible”.
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Dicho análisis recomienda que, en este ambiente de tasas altas y cargos crecientes, tanto empresas como hogares revisen la tasa efectiva anual y todos los costos asociados antes de asumir nuevas obligaciones financieras, para evitar que el costo total del crédito exceda lo planeado y complique la gestión del presupuesto.
Señales de fragilidad financiera y perspectivas regionales
Colombia afronta estas elecciones con una calificación soberana internacional de BB-, después de la rebaja aplicada en 2025, por lo que se ubica por debajo de Brasil y México, países que ya consideran recortes de tasas de referencia. Según Crowe Colombia, la diferencia impacta el costo de oportunidad del capital internacional y dificulta la atracción de flujos de inversión en relación con otros mercados emergentes.
A pesar de que los certificados de depósito a término (CDT) ofrecen en la actualidad tasas elevadas, inmovilizar recursos a 12 o 18 meses antes de los comicios puede ser arriesgado si aparecen necesidades imprevistas.
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El calendario también contribuye a la tensión financiera: la prima legal de servicios deberá pagarse a más tardar el 30 de junio, ubicándose entre la primera y la posible segunda vuelta presidencial. Esto mantiene alta la sensibilidad del sistema financiero y la presión sobre la liquidez de hogares y empresas.
De fondo, como resalta Crowe Colombia, el país no solo espera los efectos del resultado electoral, debido a que el mercado y los inversionistas ya incorporaron a las decisiones buena parte de los posibles escenarios políticos, lo que descuenta riesgos y anticipa oportunidades antes de la votación.