El intento de conformar una alianza política entre Paloma Valencia y Sergio Fajardo fracasó tras un encuentro celebrado la mañana del sábado 23 de mayo en el Hotel El Prado de Barranquilla, a una semana de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia.
La reunión, transmitida en directo, evidenció las profundas diferencias ideológicas de ambos candidatos y la dificultad de alcanzar un acuerdo sobre temas clave, como la propuesta de una asamblea constituyente.
La posibilidad de alianza se desvaneció debido a posturas encontradas sobre el futuro democrático del país y los métodos para enfrentar la actual polarización política.
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“Ayer tú estabas cerrando la campaña aquí en Barranquilla, una cantidad de gente impresionante en una tarima, en una tarima con muchas personas con las que jamás me pararía en ningún lugar”, afirmó Fajardo.
Mientras Fajardo rechazó la política tradicional y la confrontación entre los sectores que representan al presidente Gustavo Petro y al expresidente Álvaro Uribe, Valencia, senadora del Centro Democrático, defendió la construcción de “puentes” para salvaguardar la estabilidad nacional, sin que esas aproximaciones lograran un compromiso conjunto.
El encuentro, transmitido mediante redes sociales, expuso diferencias marcadas en los estilos políticos. Fajardo, con más de veintiséis años en la vida pública, enfatizó su trayectoria apartada de las tarimas y de la política tradicional.
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Explicó que prefiere el contacto directo en las calles y expresó que, aunque respeta a Valencia, la distancia política entre ambos es insalvable: “Si no te respetara, aquí no estaría sentado. Considero que el gran problema en Colombia es la polarización asociada con los nombres de Gustavo Petro y Álvaro Uribe. Te respeto como persona, pero en términos políticos estamos en terrenos muy diferentes”, sostuvo el candidato.
Debate sobre la asamblea constituyente y el futuro político
Uno de los temas centrales fue la propuesta de asamblea constituyente impulsada por el Gobierno nacional. Fajardo advirtió que este llamado puede interpretarse como una declaración de guerra en el contexto actual, pues podría derivar en un conflicto social de consecuencias imprevisibles.
Defendió la vigencia de la Constitución de 1991, la separación de poderes y la libre deliberación democrática como elementos indispensables para el país.
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“Su llamado (el de Gustavo Petro) a una asamblea constituyente es y puede ser en este contexto en el que estamos una declaración de guerra, porque esta Colombia va para un conflicto social que no alcanzamos a imaginar. Colombia tiene miedo, rabia, resentimientos, mucha incertidumbre. Entonces, yo creo en el respeto de la Constitución del 91, creo en la separación de los poderes, creo en la democracia, creo en la libre deliberación”,
“Una forma de hacer la política, la nuestra. Hay otras y yo no tengo ningún problema con que existan otras, pero este es mi recorrido. Son veintiséis años y medio. Yo termino en estas últimas elecciones en mi vida y le he luchado por el mismo camino coherente, consistente. Y he tenido oportunidades de desviarme, pero nunca me desvié por el poder”, afirmó Fajardo en el “café” con Paloma Valencia.
Valencia insistió en la defensa de la Constitución y de la libertad. Procuró alejar la discusión de la dualidad Petro-Uribe y planteó que el debate se traslade a quien, según El Tiempo, encabeza las encuestas: Iván Cepeda, aunque no ofreció más detalles sobre su papel en este escenario, según lo recogido por El Tiempo.
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Diferencias ideológicas y perspectivas de alianza
La discrepancia en torno a la manera de abordar la polarización política fue determinante al final del diálogo. Fajardo señaló que Colombia no debe continuar dividida entre extremos ideológicos ni repetir confrontaciones que solo aumentan la violencia.
Reafirmó que no renunciará a su candidatura y convocó a los electores a respaldar su proyecto, aludiendo a la existencia de “votos silenciosos” y a la demanda de cambio social.
Por su parte, Valencia reiteró la importancia de mantener abiertos los canales de diálogo, más allá del evidente fracaso de la alianza. Manifestó con firmeza su identidad uribista, pero también expresó que la conversación política debe mantenerse abierta, permitiendo por lo menos la posibilidad de futuros acercamientos, incluso si las diferencias actuales parecen irreconciliables.
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La primera vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia está prevista para el 31 de mayo, de acuerdo con el calendario de la Registraduría Nacional del Estado Civil.