La zona rural de Silvia, en el oriente del departamento de Cauca, enfrenta una nueva ola de violencia tras los recientes enfrentamientos entre integrantes de los pueblos indígenas Misak y Nasa, por una disputa territorial que dejó como consecuencia la muerte de Luis Enrique Tunubalá, autoridad Misak, y un número indeterminado de heridos.
El asesinato de Tunubalá, figura reconocida dentro de su comunidad, se produjo durante disturbios en un territorio ancestral que actualmente es motivo de conflicto entre el Pueblo Misak y el resguardo Nasa de Pitayó.
De acuerdo con las autoridades guambianas, el desencadenante fue la decisión de comuneros y autoridades del pueblo Misak de ingresar al territorio en disputa durante la madrugada, con el objetivo de retomar el control y la presencia en la zona. Argumentaron que estas tierras han sido históricamente habitadas, cuidadas y usufructuadas por su pueblo.
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La tensión creció de inmediato, derivando en choques directos entre miembros de ambas comunidades, lo que generó un ambiente de preocupación en el sector. Se reportan varias personas heridas, aunque no hay un balance oficial de la magnitud de los daños.
Llamados y denuncias de las comunidades indígenas
El Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric) manifestó su respaldo a las autoridades tradicionales y la guardia indígena Nasa de Pitayó, señalando: “Expresamos nuestro firme respaldo y acompañamiento a las autoridades tradicionales, guardia indígena y comunidades del territorio Nasa de Pitayó, frente a los graves hechos de agresión, provocación y ataques indiscriminados denunciados por Cotaindoc”.
Según el consejo, las denuncias apuntan a que “los hechos fueron iniciados por integrantes de la comunidad Misak de Guambía, poniendo en riesgo la vida, la integridad y la armonía de las comunidades”.
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La organización indígena enfatizó su postura frente a los hechos: “Rechazamos categóricamente cualquier acción de violencia que afecte a la población civil y denunciamos la grave vulneración a los principios humanitarios, especialmente la obstrucción al paso de la misión médica para la atención de personas heridas”.
El Cric advirtió sobre el agravamiento del conflicto: “Alertamos además sobre el uso de armas de fuego y la escalada de confrontaciones que profundizan la crisis humanitaria en nuestros territorios”.
Las comunidades exigieron una respuesta rápida y efectiva del Estado colombiano. “Hacemos un llamado urgente a las instituciones del Estado colombiano, organismos de control y entidades garantes de los Derechos Humanos para que actúen de manera inmediata, brindando garantías de protección a las comunidades y evitando nuevos hechos que lamentar”.
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El comunicado cierra con un mensaje de reafirmación de sus principios: “Como movimiento indígena reiteramos nuestro compromiso con la defensa de la vida, el diálogo, la pervivencia de los pueblos y la búsqueda de salidas que permitan restablecer la armonía y el respeto entre comunidades hermanas”.
Comunidad Misak
En respuesta a la gravedad del hecho, la organización Misak Nu Nachak emitió un comunicado en el que rechazó y denunció ante la opinión pública la violencia ocurrida en el territorio ancestral. “Lamentablemente, en estos hechos fue asesinada una autoridad del Pueblo Misak, situación que condenamos profundamente por constituir una grave afectación contra la vida, la autoridad ancestral, la autonomía y la pervivencia de nuestros pueblos indígenas”, manifestó la organización en su pronunciamiento.
En ese comunicado, el Pueblo Misak sostuvo que el territorio en cuestión les pertenece históricamente, aunque reconoció que en los últimos meses el control de la zona ha estado bajo el poder del Pueblo Nasa.
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Las autoridades Misak solicitaron al Gobierno Nacional, a organizaciones defensoras de derechos humanos y a la comunidad internacional que intervengan de manera urgente. “Solicitamos que se adelanten las investigaciones correspondientes y se garanticen medidas de protección para las comunidades”, agregaron en el texto oficial.
El conflicto territorial entre comunidades indígenas en el Cauca es una problemática de larga data. Disputas similares han tenido lugar en municipios como Silvia y otras zonas del oriente caucano, siempre relacionadas con los límites, el control ancestral y los procesos de recuperación de tierras.
Voceros indígenas han advertido en repetidas ocasiones que la ausencia de mecanismos eficaces de concertación y mediación institucional ha profundizado las diferencias entre comunidades vecinas, con consecuencias graves para la armonía y la convivencia de los pueblos originarios.
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