La muerte de Luis Enrique Tunubalá, autoridad del pueblo Misak, volvió a exponer en Silvia, Cauca, una disputa territorial sin resolución que derivó en enfrentamientos entre comunidades indígenas.
La fórmula vicepresidencial del candidato presidencial Iván Cepeda, Aida Quilcué, pidió la intervención del Gobierno colombiano para evitar una escalada en el departamento. El choque ocurrió en la zona rural del municipio, en el oriente del departamento, durante disturbios en un territorio ancestral en disputa entre el pueblo Misak y el resguardo Nasa de Pitayó.
De acuerdo con información revelada por las autoridades, el saldo confirmado es un muerto y un número indeterminado de heridos, sin un balance oficial sobre la magnitud total de los daños.
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Quilcué atribuyó el episodio a un conflicto territorial “que viene desde hace años y que no se ha logrado superar” y reclamó presencia estatal con capacidad de mediación y decisión en el territorio.
La secuencia reportada por autoridades guambianas indicó que el punto de quiebre se produjo en la madrugada, cuando comuneros y autoridades Misak ingresaron al área en disputa para retomar control y presencia en la zona, al sostener que esas tierras han sido habitadas, cuidadas y usufructuadas históricamente por su pueblo.
La comisión que pidió al Gobierno nacional
Aida Quilcué confirmó que el enfrentamiento involucró a comunidades Misak y al pueblo Nasa del Consejo Regional Indígena del Cauca y de Guambía, y sostuvo que la respuesta no debía limitarse al control del orden público. Reclamó una comisión de alto nivel con capacidad política e institucional para abordar la raíz del conflicto.
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“Pido también de manera urgente al Gobierno colombiano para que desde ya hagan presencia en el Cauca una comisión de alto nivel: ministro del Interior, ministra de Agricultura, Agencia Nacional de Tierras y todos quienes contribuyan a salir de esta situación difícil”, dijo Quilcué.
Quilcué sostuvo que el mayor riesgo, además de la muerte de Tunubalá, es que la falta de mediación agrave la confrontación entre comunidades que comparten el territorio.
El pedido de diálogo entre las dos partes
Quilcué dirigió un mensaje a las autoridades de ambas comunidades y pidió activar canales directos de conversación. Recordó que ya intervino antes como mediadora y solicitó retomar esos mecanismos.
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“Pido también de manera urgente para que las autoridades de las dos partes acudan al diálogo. Busquemos todos los mecanismos de diálogo para buscar las soluciones a este conflicto”, señaló.
La tensión aumentó tras choques directos entre miembros de ambos pueblos en una zona donde la disputa territorial derivó en hechos de violencia.
La mediación con Iglesia, Defensoría y Procuraduría
Quilcué pidió que la intervención incluyera acompañamiento de instituciones de control y de organismos humanitarios para facilitar acuerdos entre las comunidades.
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“He puesto a mi disposición el llamado a la Iglesia, a la Defensoría del Pueblo, a Procuraduría y a todos los organismos humanitarios que nos ayuden a mediar esta situación”, sostuvo.
Quilcué ratificó su disponibilidad para facilitar contactos entre las comunidades. “Sigo a disposición, como lo he manifestado en muchas ocasiones, en contribuir en esos diálogos y facilitar para que busquemos todas las salidas necesarias y que no sean nuestras comunidades o nuestros comuneros los que puedan sufrir una situación mucho más lamentable”, concluyó.
Qué dice el comunicado de la Cric
La organización indígena enfatizó su postura frente a los hechos: “Rechazamos categóricamente cualquier acción de violencia que afecte a la población civil y denunciamos la grave vulneración a los principios humanitarios, especialmente la obstrucción al paso de la misión médica para la atención de personas heridas”.
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El Cric advirtió sobre el agravamiento del conflicto: “Alertamos además sobre el uso de armas de fuego y la escalada de confrontaciones que profundizan la crisis humanitaria en nuestros territorios”.