El envío de panfletos amenazantes en colegios de Soledad, Atlántico, ocasionó la suspensión de clases en varias instituciones y provocó inquietud entre docentes, estudiantes y padres de familia.
Las primeras indagaciones de la Policía Metropolitana de Barranquilla señalan que los posibles responsables serían estudiantes, lo que llevó al despliegue de medidas de seguridad y a un intenso debate sobre el origen real del miedo colectivo.
Las autoridades reportan que, tras la difusión de mensajes intimidatorios en redes sociales y grupos de WhatsApp, se suspendieron actividades en planteles como la Institución Educativa Miguel Antonio Caro (Inem), Técnico Industrial Blas Torres De La Torre (Itida), Politécnico y Francisco José De Caldas.
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Mientras tanto, la Policía Metropolitana reforzó la presencia en los colegios, realizó patrullajes preventivos y activó protocolos de acompañamiento escolar.
En los últimos días, circularon mensajes que anunciaban supuestos “toques de queda” y amenazas de muerte, atribuidos inicialmente a estructuras criminales. Frases como “todo el que salga de su casa después de las nueve de la mañana, sea inocente quien sea, va a morir” generaron alarma.
Estos textos causaron temor y el cierre inmediato de centros educativos. Las amenazas también fueron difundidas en Facebook y cadenas de WhatsApp, multiplicando la zozobra entre la comunidad educativa.
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Amenazas y suspensión de clases en Soledad y Barranquilla
La hipótesis más sólida de la Policía Metropolitana de Barranquilla apunta a que los panfletos no provenían de bandas armadas, sino de estudiantes interesados en crear pánico para evitar la normalidad escolar.
El general Miguel Camelo, comandante de la Policía, detalló para El Tiempo que “estos contenidos estarían siendo difundidos, presuntamente, por algunos estudiantes con el propósito de generar temor y promover la no asistencia a clases”.
El oficial agregó que existen antecedentes en Barranquilla y Soledad, donde amenazas anteriores terminaron vinculadas a estudiantes que buscaban suspender clases, no a grupos criminales.
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Hasta el momento, no se han registrado ataques directos de mafias a escuelas de la zona, lo que refuerza la sospecha acerca del origen de los mensajes.
La Policía Metropolitana de Barranquilla continúa las investigaciones y mantiene protocolos activos para verificar la veracidad de cada intimidación.
El general Camelo informó que las labores involucran al Gaula y a equipos de inteligencia, quienes analizan las amenazas para descartar riesgos y prevenir la desinformación en los entornos escolares.
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Investigación apunta a estudiantes como autores
Aunque la investigación policial señala a estudiantes como posibles autores, la comunidad educativa se mantiene alerta y exige resultados claros.
El presidente de la Asociación de Educadores del Atlántico (Adea), el principal gremio docente de la región, Carlos Noriega, solicitó a las autoridades una pesquisa rigurosa y advirtió —en declaraciones recogidas por Zona Cero, el medio local— que no se debe descartar ninguna hipótesis: “No podemos expresar que esto puede ser producto de voluntades estudiantiles porque es probable que pueda suceder eso, pero también es probable que sea cierto lo que aparece en ese conflicto intimidatorio”.
Noriega recordó antecedentes graves, como agresiones sufridas por estudiantes y docentes después de amenazas similares. El Tiempo, el diario de circulación nacional, precisó que la asistencia a clases cayó notablemente, pues muchos padres optaron por no enviar a sus hijos a los planteles, temiendo posibles ataques.
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La respuesta de la comunidad educativa
El personero distrital de Barranquilla, Miguel Ángel Alzate, describió el episodio y llamó a una acción coordinada entre autoridades locales y fuerzas de seguridad.
Padres y profesores insisten en la necesidad de entornos escolares seguros, subrayando que la estigmatización no debe producirse sin pruebas concluyentes.
Refuerzo de la seguridad escolar tras amenazas
La Policía Metropolitana de Barranquilla implementó la ruta de acompañamiento escolar, con cuatro especialidades policiales que vigilan el ingreso y salida en los colegios señalados, además de patrullajes preventivos y monitoreo digital continuo.
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Estas acciones buscan tranquilidad para el estudiantado y sus familias mientras se aclara la autenticidad de los mensajes. Las autoridades reiteraron el llamado a no difundir mensajes no verificados que puedan elevar el temor y la desinformación.