La controversia alrededor del embajador de Colombia en Brasil, Alfredo Saade, volvió a escalar luego de que el diplomático denunciara públicamente una supuesta campaña de difamación en su contra, en medio del escándalo por el accidente de un vehículo oficial de la embajada que terminó declarado en pérdida total.
El caso, revelado inicialmente por la periodista Darcy Quinn en La FM, derivó en un proceso disciplinario en la Cancillería.
El 16 de mayo, Saade publicó un extenso mensaje en su cuenta de X en el que aseguró haber sido advertido por “dos periodistas” sobre un presunto ataque mediático en preparación. Según escribió, la estrategia buscaría “mover en muchos medios alternativos falsas noticias” para afectar su imagen y, además, “atacar también la campaña del candidato Iván Cepeda”.
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En la misma publicación anunció acciones legales contra la periodista Darcy Quinn, la emisora RCN Radio y el director del programa matutino de La FM Juan Lozano.
“Ya con mi abogado hemos iniciado lo que será la denuncia ante Fiscalía en su contra y en contra de RCN Radio, Juan Lozano y todos aquellos que se estarían prestando para difamarme”, escribió Saade. El embajador añadió que no permanecerá “cruzado de brazos” frente a las denuncias periodísticas y concluyó afirmando que su fortaleza “es Dios y la justicia terrenal”.
La reacción ocurrió horas después de que se conocieran nuevos detalles sobre el accidente de un Audi A6 modelo 2017 asignado a la misión diplomática colombiana en Brasilia.
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La inspección técnica divulgada por Darcy Quinn estableció daños por 81.287 reales brasileños, equivalentes a cerca de 16.000 dólares, una cifra que llevó a declarar la pérdida total del vehículo oficial.
De acuerdo con el reporte de Mega Car Centro Automotivo, el automóvil sufrió afectaciones en la transmisión, la caja y el chasis, además de daños externos. El documento concluyó que el vehículo “no presenta condiciones reales para su uso”. Saade, sin embargo, rechazó la versión según la cual el carro habría quedado destruido y sostuvo que el impacto fue principalmente mecánico.
“El vehículo sufrió un golpe abajo, debajo del vehículo, que le hace el daño a la caja y al chasís. El vehículo no se chocó con ningún otro carro ni hizo daño a terceros”, explicó el embajador en un video difundido en redes sociales. También aseguró que en Brasil es común que las aseguradoras determinen pérdida total por daños estructurales de este tipo.
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La polémica aumentó cuando se conoció que quien conducía el vehículo era David Leonardo Barrero López, un chef vinculado mediante subcontratación a la empresa AR Maciel Serviços Gerais Ltda y asignado a labores en la residencia oficial.
Según revelaron La FM, Pulzo y Semana, Barrero utilizaba con frecuencia el automóvil oficial y tenía acceso constante a espacios privados de la embajada.
Las publicaciones también señalaron interrogantes sobre la contratación de un chef personal para el embajador, pese a que la sede diplomática ya contaba con servicios de cocina.
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Fotografías y videos difundidos por Quinn mostraron al trabajador usando instalaciones de la residencia oficial, lo que alimentó cuestionamientos sobre el manejo de recursos públicos y la cercanía entre ambos.
En una carta enviada el 7 de abril a la Secretaría General de la Cancillería, Saade relató que el accidente ocurrió mientras él se encontraba en Bogotá.
Según su versión, Barrero retiró el automóvil “sin autorización” durante la madrugada, lo utilizó durante varias horas y lo devolvió en la noche con las averías que posteriormente llevaron a la pérdida total del vehículo.
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El embajador indicó que, tras conocer lo ocurrido, ordenó el retiro inmediato del chef de la residencia oficial y solicitó que abandonara sus funciones el mismo día. Posteriormente, el trabajador regresó a Colombia.
La controversia tomó un tono aún más personal cuando Darcy Quinn mencionó en su programa la existencia de rumores sobre una posible relación sentimental entre Saade y el chef. El diplomático rechazó tajantemente esas versiones y respondió a través de X con nuevos ataques contra la periodista y otros comunicadores.
“No vivo de chismes. Ábrame los micrófonos, ¿o le da miedo?”, escribió Saade en una de sus publicaciones. En otro mensaje cuestionó lo que calificó como ataques de “periodistas y sus amigos de ultraderecha”, afirmando que buscan desacreditarlo mediante insultos y señalamientos personales.
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Mientras tanto, la Cancillería mantiene abierto un proceso disciplinario para esclarecer las circunstancias del accidente y establecer posibles responsabilidades administrativas.