La defensora del Pueblo de Colombia, Iris Marín, expresó su preocupación ante el ambiente generalizado de violencia y discriminación que se ha presentado durante la campaña electoral en el país sudamericano.
Entre los episodios que le llamó la atención, la funcionaria, en diálogo con Blu Radio, recordó el polémico episodio que involucró al candidato presidencial Abelardo de la Espriella que, durante una entrevista con el medio digital Piso 8 FM, le mostró una fotografía suya a la única mujer de la mesa periodística y pidió ampliarla, haciendo referencia a sus partes íntimas, en medio de una conversación distendida con los conductores del programa.
Pese a que el líder del movimiento Defensores de la Patria ofreció disculpas públicas por lo sucedido en el espacio digital, la funcionaria insistió en que debe reiterar su compromiso para evitar nuevos hechos de violencia de género.
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“Yo creo que un gesto de pedir disculpas está bien, pero también creo que es importante, le digo al candidato, que no es suficiente. Realmente tiene que haber un entendimiento más profundo a lo que es la igualdad de la mujer”, explicó Marín al citado medio de comunicación.
A su vez, la defensora del pueblo indicó que estas expresiones y conductas evidencian actitudes machistas que están inculcadas en la vida política y pública del país.
“Esto también evidencia una cantidad de machismo pues que está muy arraigado y yo creo que está haciendo puntos para ir a un curso de construcción con varios funcionarios y candidatos que también incurren en situaciones iguales”, añadió.
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Otras preocupaciones de la Defensoría del Pueblo
De otro lado, la defensora del Pueblo Iris Marín presentó avances del informe que la entidad prepara sobre el desarrollo de los comicios y el cumplimiento del pacto promovido por la institución para reducir la agresividad política, la desinformación y los ataques entre campañas.
La funcionaria, en entrevista con Blu Radio, aseguró que la entidad ha identificado patrones de lenguaje agresivo, en especial en plataformas digitales, que se manifiestan en discriminación de género, racial y en la frecuente asociación de aspirantes a la presidencia con grupos armados ilegales, pese a la falta de pruebas fehacientes.
Entre los hallazgos más relevantes, agregó que el monitoreo realizado muestra altos niveles de discriminación de género y racial, así como una narrativa sostenida de estigmatización que se traslada a los debates y discusiones públicas.
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“Encontramos altos niveles de discriminación de género, también racial, y estigmatización”, subrayó la defensora al medio citado.
La Defensoría tomó la decisión de no publicar informes individualizados por campaña, con el propósito de evitar que la difusión de esta información intensifique la polarización política existente.
Sin embargo, cada candidatura recibirá un reporte privado detallando observaciones y sugerencias respecto a su comportamiento durante el proceso electoral.
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A su vez, la defensora del Pueblo detalló que, aunque la entidad analiza únicamente los casos donde detecta “cierto nivel de claridad” en cuanto a la naturaleza ofensiva o discriminatoria de los mensajes, el objetivo no es restringir la libertad de expresión sino contribuir a una contienda democrática basada en el respeto.
“Esto no es una sentencia judicial”, aclaró Marín a Blu Radio, señalando que el debate político admite el cuestionamiento de ideas y capacidades, pero que el uso de estereotipos de género como argumento de descalificación infringe normas fundamentales de igualdad.
“Lo que no puede es hacer una descalificación solo con base en estereotipos de género”, afirmó la defensora, al expresar su preocupación por los mensajes que circularon en redes sociales y medios, tanto por parte de candidatos como de electores.
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En el monitoreo realizado durante la campaña presidencial, la Defensoría observó que buena parte de la violencia política se materializa en redes sociales, donde surgen ataques verbales y acusaciones infundadas, especialmente la tendencia a vincular candidaturas con organizaciones armadas ilegales.
Finalmente, Iris Marín explicó que este fenómeno, además de incidir en la seguridad y el clima de respeto entre los aspirantes, distorsiona el debate democrático y erosiona la confianza ciudadana en las instituciones.