Así están siendo aprovechadas más de 180 hectáreas que pertenecieron a ‘La Gata’, vínculo entre políticos y paramilitares

La Sociedad de Activos Especiales divulgó lo que está pasando con los predios que pertenecieron a Enilce López

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López fue clave para entender los vínculos entre paramilitares y políticos en el Caribe - crédito Colprensa

La Sociedad de Activos Especiales (SAE) emitió un comunicado en el que reveló cómo, junto a la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) realizaron el cierre del plan de trabajo comunitario y la firma de un acuerdo con el que la Asociación de Campesinos Afro de Bolívar y la Asociación de Productores Agropecuarios El Tanque podrán comenzar a desarrollar proyectos agrícolas en predios que eran de Enilce del Rosario López Romero, alias La Gata.

Cabe recordar que “La Gata” fue una empresaria del sector de los juegos de azar en Colombia que figuró luego de que se conocieron sus nexos con estructuras paramilitares y reconocidos políticos del país.

Cuando tenía un emporio en el mercado de los casinos y las casas de apuestas, fue señalada por las autoridades de mantener vínculos con peligrosos criminales y de utilizar su influencia en la región para intervenir en sectores sociales y políticos.

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Fue capturada y procesada por delitos de lavado de activos y homicidio agravado, fue condenada a 37 años de prisión y falleció en enero de 2024 luego de pasar varios años en prisión domiciliaria por las afectaciones de salud que padecía.

Los predios pasaron por procesos legales en los que terceros intentaron quedarse con las tierras - crédito SAE

Así han sido recuperados los predios de ‘La Gata’

En el evento “Cosechando Paz” se revelaron detalles de la forma con la que la SAE y otras entidades han recuperado los predios que pertenecieron a López Romero y ahora están siendo claves para fortalecer los proyectos comunitarios de la región.

“El propósito de la SAE no es únicamente entregar tierras. Queremos garantizar que esos predios se conviertan en proyectos sostenibles para las comunidades campesinas, con capacidades organizativas, acompañamiento técnico y oportunidades reales de transformación social y económica mediante alianzas estratégicas”, declaró el vicepresidente de Activos Muebles e Inmuebles de la SAE, Andrés Salazar.

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Una muestra del trabajo es lo registrado en la finca Puerto Rico, en Turbana, Bolívar, en donde tras la extinción de dominio de los bienes del clan familiar de “La Gata”, Asocofrabol recibió acompañamiento técnico, sistemas de abastecimiento de agua, paneles solares, galpones y apoyo para proyectos avícolas y piscícolas en más de 50 hectáreas entregadas.

La SAE expuso cómo están siendo aprovechados los predios de 'La Gata' - crédito SAE

Otro proyecto está en la Finca Los Arenales, en Cartagena, en un predio de más de 138 hectáreas en el que Asoprotan fortaleció cultivos comunitarios de arroz y policultivos mediante la entrega de semillas, herramientas, insumos agrícolas, sistemas de energía solar y equipos de almacenamiento.

“Gracias al proceso de acompañamiento, las familias campesinas lograron producir entre 80 y 100 toneladas de arroz y avanzar en esquemas de comercialización directa, generando nuevas oportunidades económicas para las comunidades beneficiarias”.

La entidad destacó que las propiedades mencionadas fueron intervenidas y pasaron por procesos legales en los que terceros intentaron quedarse con las tierras que “La Gata” adquirió a través de un comportamiento ilegal.

“Con este convenio, la SAE y la OIM avanzan en la transformación de bienes vinculados a economías ilegales en proyectos productivos al servicio de las comunidades rurales, promoviendo procesos de organización social, sostenibilidad y construcción de paz en los territorios”.

Así fueron los últimos años de ‘La Gata’

La condenada pasó varios años en prisión domiciliaria por su estado de salud - crédito Colprensa

En los últimos años de su vida, “La Gata” enfrentó un deterioro significativo en su salud al padecer varias enfermedades crónicas como hipertensión arterial, diabetes y problemas cardiovasculares, además de trastornos neurológicos que afectaron su movilidad y capacidad cognitiva.

Debido a estas condiciones, su defensa solicitó repetidamente la detención domiciliaria, argumentando que su estado físico no era compatible con la permanencia en centros penitenciarios. Durante este periodo, López permaneció bajo vigilancia médica constante y en condiciones restrictivas en residencias de Barranquilla y Magangué.

Su salud continuó empeorando, con episodios recurrentes de hospitalización y limitaciones severas para desplazarse o comunicarse. Las complicaciones derivadas de sus enfermedades hicieron que falleciera en la madrugada del 14 de enero de 2024.