En los últimos meses, se han registrado varios casos de pacientes que han fallecido esperando a ser atendidos en centros médicos del país, lo que ha sido señalado como una muestra del colapso del sistema de salud en Colombia.
En Bucaramanga, Santander, hay indignación porque en la tarde del 12 de mayo la víctima de un hecho de esta índole fue un bebé de 40 días de nacido, que habría fallecido por una presunta negligencia médica.
Medios locales informaron que el menor estaba junto con sus padres en el hospital Universitario de Santander (HUS), desde donde sería trasladado a una clínica especializada en Medellín, Antioquia, para llevar a cabo un tratamiento de oxigenación por membrana extracorpórea, que se aplica a pacientes críticos con fallos cardíacos o respiratorios graves.
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El tratamiento mencionado era vital para intentar salvar la vida del menor; sin embargo, a pesar de que la Nueva EPS aprobó el traslado, el menor falleció antes del viaje y luego de que una clínica especializada en Bucaramanga lo rechazó.
Sobre el caso, se confirmó que el menor nació en el municipio de Málaga, pero tuvo que ser trasladado a Bucaramanga (trayecto de cuatro horas) luego de presentar complicaciones respiratorias, que en un principio eran controlables.
El menor fue valorado al llegar a la capital de Santander y de esa forma se confirmó, mediante un ecocardiograma, que tenía una hipertensión pulmonar severa y requería atención inmediata con equipos de patologías.
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Lo anterior fue confirmado por el interventor de la Nueva EPS, Jorge Iván Ospina, que aseguró que la clínica en Santander argumentó que no había un convenio para recibir al bebé, lo que obligó a que se tuviera que gestionar un traslado a otra ciudad, algo que describió como injustificable para un caso de esta índole.
Ospina atendió a los medios de comunicación para exponer detalles del caso, que era uno de atención urgente, por lo que cuestionó a las entidades médicas que priorizan el pago de convenios o aspectos de esa índole por encima de la salud de los pacientes.
“Un niño que nazca con una malformación congénita no tiene que ser remitido a una ciudad muy lejana a su lugar de residencia, y esto exige una sensibilidad especial por parte de la institución que tiene la capacidad local. Debe entenderse que no se tiene que esperar un anticipo para poder atenderlo. Debe tener prioridad por encima de los propios pagos”, declaró Jorge Iván Ospina.
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Ospina lamentó lo registrado y reconoció que los padres del menor ya habían alertado sobre las demoras en el traslado a la Fundación Cardiovascular, puesto que habían publicado videos en sus redes sociales para denunciar las irregularidades.
“Es un niño con una condición especial. Viene remitido de Málaga al HUS. El niño requiere un traslado urgente a la Clínica Cardiovascular. Necesitamos que la EPS nos ayude con la remisión. La cardiovascular dio un pre aprobado, pero falta que acepten y den el visto bueno. Nos dicen que no lo aceptan por cuestiones económicas”, fueron las palabras de Elio Cervantes, padre del menor fallecido, días antes del deceso.
Tras el deceso del menor, la familia exigió justicia y se anunció el inicio de una investigación con la que se identificarán las fallas registradas y los grados de responsabilidad de las entidades que atendieron al menor.
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Ospina indicó que este caso es una muestra de las dificultades que tienen cientos de pacientes que padecen de enfermedades de alta complejidad para recibir atención especializada y procedimientos vitales por autorizaciones administrativas que tardan demasiado.
“En el sector privado no está funcionando con la funcionalidad que merecen por la ausencia de pagos, principalmente en la ciudad de Cúcuta. Las otras instituciones están alcanzadas porque la moratoria es larga y porque se paga un porcentaje y esa no puede ser la manera en que la Nueva EPS trate a sus proveedores de servicios”.