Los streams políticos de Westcol sacudieron la conversación política en Colombia tras dejar una enorme diferencia de audiencia entre el presidente Gustavo Petro y el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
Mientras la transmisión con Petro superó el millón de usuarios conectados en Kick, la entrevista con Uribe llegó a cerca de 150 mil espectadores. Las cifras abrieron un debate sobre el poder de las plataformas digitales y la conexión de los líderes políticos con las audiencias jóvenes.
La polémica creció luego de que el exembajador, exsenador y aspirante presidencial para 2026 Roy Barreras reaccionara en X. Barreras aseguró que “ya hay un Westcol de candidato presidencial de la extrema derecha”, refiriéndose al abogado y precandidato Abelardo de la Espriella, quien ha sido criticado por realizar campañas de estilo espectáculo en distintas ciudades del país.
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El abogado se ha viralizado por aparecer bailando en tarimas y por usar montajes visuales con inteligencia artificial, incluidos videos con tigres animados durante eventos políticos. Además, Barreras afirmó que “el país está entregado a la banalidad y el showman vacío de contenido”, comentario que desató una nueva discusión en redes sociales.
Las declaraciones de Roy Barreras se produjeron en medio de las comparaciones entre la audiencia alcanzada por Petro y Uribe en los espacios de Westcol, pero también revivieron las críticas contra Abelardo de la Espriella por el estilo de sus actos políticos y su estrategia digital.
El abogado ha protagonizado eventos masivos en los que aparece bailando en tarima, acompañado de música, pantallas gigantes y montajes visuales generados con inteligencia artificial. Uno de los videos más comentados mostró al precandidato presidencial frente a tigres animados digitalmente mientras se desarrollaba un acto de campaña, escena que rápidamente se viralizó y generó tanto burlas como apoyo entre usuarios en redes sociales.
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Para algunos sectores, el fenómeno refleja una transformación de la política hacia formatos cada vez más cercanos al entretenimiento y la cultura de internet.
Otros consideran que este tipo de estrategias simplifican el debate público y priorizan el impacto viral sobre las propuestas de fondo. Precisamente esa discusión quedó en evidencia tras los comentarios de Roy Barreras, quien aspira a participar en la contienda presidencial de 2026 y ha cuestionado el crecimiento de figuras políticas construidas desde el espectáculo digital.
Las cifras de audiencia de Westcol marcaron un antes y un después en el ecosistema político colombiano. El stream con Gustavo Petro se convirtió en uno de los eventos políticos más vistos en plataformas digitales en el país, superando el millón de usuarios concurrentes en Kick y multiplicando su alcance en TikTok, Instagram y X.
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Los fragmentos de la conversación dominaron tendencias durante varias horas y generaron millones de reproducciones adicionales.
El encuentro con Álvaro Uribe Vélez, realizado días después desde El Ubérrimo, tuvo un alcance considerablemente menor y no logró acercarse a los números alcanzados por el mandatario.
Aunque la transmisión mantuvo una alta conversación en sectores políticos tradicionales, el impacto digital fue más moderado y menos dominante en plataformas como TikTok.
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La diferencia fue interpretada por usuarios y analistas como un reflejo de la conexión generacional que mantienen ambos líderes con las audiencias jóvenes.
Además del número de espectadores, el comportamiento de las redes sociales evidenció contrastes importantes: mientras Petro dominó la conversación digital durante horas, Uribe concentró mayor atención en públicos tradicionales y sectores conservadores.
Más allá de las cifras, los streams también permitieron exponer dos visiones completamente distintas sobre seguridad, juventud y modelo de Estado. Petro cuestionó duramente las mega cárceles impulsadas en El Salvador por Nayib Bukele, calificándolas como “campos de concentración”, y defendió una estrategia centrada en oportunidades sociales y educación para prevenir la violencia.
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Uribe, por su parte, reconoció los resultados de Bukele frente a las pandillas salvadoreñas, aunque expresó reservas relacionadas con los derechos humanos.
El expresidente insistió en la necesidad de que el Estado mantenga autoridad y firmeza frente a las organizaciones criminales, una postura alineada con la política de seguridad democrática impulsada durante su gobierno.
Otro de los momentos que más llamó la atención ocurrió cuando ambos abordaron experiencias personales relacionadas con el peligro y la violencia.
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Petro recordó su paso por el M-19 y habló del temor permanente a la captura y la tortura durante el gobierno de Julio César Turbay. Uribe relató distintos atentados sufridos a lo largo de su carrera política, incluidos los ataques terroristas contra el Congreso y el Palacio de Nariño en 2002.
La conversación también abrió espacio para temas judiciales y polémicos. Uribe se refirió a los procesos en su contra y mencionó el “odio” que, según él, existe hacia su familia.
En medio del diálogo, Westcol reveló que en su primera experiencia electoral recibió dinero para votar por un candidato, confesión que generó una fuerte reacción entre los usuarios conectados. Uribe calificó el episodio como grave y recordó que ese tipo de prácticas están prohibidas por la legislación colombiana.
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