El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 12 de mayo de 2026 en un promedio de $4.430,23, lo que representó una subida de 2,13 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de +0,05. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.446 y un mínimo de $4.407,34, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, el alza en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
En la última semana, el euro registró un avance del 2,87%, aunque su evolución interanual muestra una bajada del -4,24%.
El euro a peso colombiano ha mostrado una tendencia positiva en los últimos días, con un aumento sostenido en su valor. La volatilidad actual del tipo de cambio se sitúa en 20,38%, superando la volatilidad de referencia del 16,6%, lo que indica un periodo de inestabilidad en el mercado cambiario.
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Narrativa de mercado
La atención de los mercados internacionales comienza a desplazarse hacia Europa, donde el euro se convirtió nuevamente en uno de los principales termómetros de riesgo global. En medio de una combinación de tensiones geopolíticas, expectativas inflacionarias y una política monetaria aún restrictiva, la moneda común enfrenta semanas decisivas. Para Colombia, esta dinámica no es menor: cada ajuste en la percepción sobre el bloque europeo termina impactando los flujos hacia mercados emergentes y, en consecuencia, el comportamiento del peso colombiano.
En el frente europeo, la probabilidad de un nuevo incremento de tasas por parte del Banco Central Europeo ya se ubica cerca del 86%, reflejando que los inversionistas están incorporando un escenario monetario más agresivo para los próximos meses. La lectura detrás de este movimiento es clara: el repunte de los costos energéticos y la persistencia de los conflictos en Medio Oriente están dificultando la convergencia inflacionaria. Aunque algunos indicadores de confianza, como el índice ZEW en Alemania y la región euro, mostraron una mejora respecto a las proyecciones previas, el sentimiento económico continúa en terreno contractivo, señal de que la recuperación sigue siendo frágil.
La volatilidad del euro frente a otras divisas responde justamente a esa contradicción: mejores expectativas financieras, pero un crecimiento real todavía limitado. Si el BCE ejecuta los tres ajustes que hoy descuenta el mercado, el euro podría encontrar un soporte estructural más sólido frente al dólar, especialmente si la Reserva Federal mantiene sin cambios su tasa de referencia. En Estados Unidos, los datos recientes apuntan a una economía con señales de fatiga. El índice de optimismo de pequeñas empresas se debilitó y la inflación volvió a mostrar presiones, impulsada principalmente por el aumento del combustible. Esto reduce el margen para recortes monetarios en el corto plazo.
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Desde la perspectiva colombiana, el fortalecimiento relativo del euro puede influir indirectamente sobre el peso. Un euro más estable generalmente mejora el apetito por activos fuera del dólar y favorece cierta diversificación hacia mercados emergentes. En ese contexto, el peso colombiano podría recibir apoyo, aunque la dinámica local sigue estando marcada por factores internos mucho más sensibles.
El panorama doméstico presenta desafíos considerables. Colombia mantiene una presión fiscal relevante, con una deuda pública cercana al 61,3% del PIB y una acelerada utilización del cupo de emisión de TES. Los costos de financiamiento superiores al 14% continúan elevando la carga financiera del Estado, mientras la incertidumbre regulatoria afecta la percepción de riesgo de inversionistas internacionales. A esto se suma la suspensión judicial relacionada con recursos pensionales, un factor que añade ruido institucional.
En paralelo, el componente climático se convirtió en otra variable macroeconómica crítica. Las proyecciones asociadas al fenómeno de El Niño anticipan una caída significativa en las lluvias y potenciales presiones sobre la generación eléctrica, lo que podría elevar costos energéticos internos y alimentar nuevas presiones inflacionarias.
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En Asia, China mantiene una postura estratégica antes de nuevas negociaciones con Washington, mientras Japón comienza a mostrar señales de endurecimiento monetario por la persistencia inflacionaria. Aunque estos factores afectan el comercio global, hoy el principal foco para Colombia sigue estando en Europa y en cómo la evolución del euro influye sobre los flujos de capital.