La visita de Juan Carlos “Carnoso” Serralde a Cartagena no pasó desapercibida. El creador de contenido mexicano eligió el centro histórico de la ciudad para grabar una serie de desafíos de boxeo callejero que rápidamente despertaron la atención local.
El influencer llegó hasta la plaza de la Aduana y la plaza de Los Coches con una propuesta singular: ofrecer dinero a quien lograra noquearlo en una breve pelea de boxeo callejero. La recompensa, según sus propias palabras, era tentadora: “Si me logran noquear, un peso por cada seguidor que tengo, 333 mil seguidores, 333 mil pesos”.
En sus redes sociales, Serralde documentó tres enfrentamientos con habitantes de Cartagena. Ninguno de sus retadores consiguió derribarlo en el minuto que duraba cada combate, hecho que generó comentarios y dudas entre sus seguidores. Algunos le preguntaron: “¿Si tendrá ese dinero o puro cuento?”, mientras que otros sugerían modificar el reto: “Auméntale el tiempo, un minuto no es nada”.
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Durante uno de los videos publicados, se escucha a Serralde dialogar con su primer oponente: “¿Cómo estás, carnal?, Tendrías un minuto para darme chingadazos. Si me logras tumbar, te daría un peso por cada seguidor que tengo. Tengo 333 mil seguidores.” El joven aceptó el reto sin dudarlo.
Al sonar la campana, los espectadores animaron con gritos como: “Dale, Cartagena. Dale, dale, que ya lo tienes, dale”. El retador no logró tumbar al influencer y, al final, recomendó: “Sigan, sigan su deporte favorito”.
La superioridad técnica de Serralde se evidenció en el segundo video compartido, donde el creador retó abiertamente a su contrincante, la misma cantidad de dinero que en el reto 1. “Un peso te daría por cada seguidor que tengo si me logras tumbar. Tengo 333 mil seguidores. Nos daríamos un tiro”, lanzó Serralde al iniciar el reto.
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El oponente aceptó con determinación: “Estoy dispuesto”, afirmó, y ante la insistencia de Serralde sobre su experiencia en deportes de contacto, respondió que solo había peleado “en la calle y fútbol”. El intercambio previo al combate mostró la confianza de ambos, aunque el retador admitió pesar solo “69” kilogramos.
Durante el enfrentamiento, las voces externas alentaron: “Dale, dale, dale. Lo último, lo último. Tiempo”, mientras Serralde mantenía el control del combate. Al finalizar, preguntó si el rival quería decir algo a la audiencia. “No, buena, buena, buena pelea”, respondió el contrincante, valorando el duelo como “espectacular” y concluyendo: “México ganó”.
En el tercer encuentro, el adversario cartagenero cayó rápidamente al suelo, situación que él mismo había anticipado al reconocer su falta de entrenamiento. El diálogo previo fue revelador. “Un peso por cada seguidor que tengo si me logras tumbar. Nos daríamos unos chingadazos”, repitió Serralde.
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El joven, que dijo llamarse “Siul Pachi”, confesó pesar “88 kilos” y nunca haber entrenado boxeo: “Ni un poco”. La breve contienda, animada por gritos de aliento, finalizó con el cartagenero derrotado y una invitación de Serralde a decir unas palabras a la audiencia. “Síganle dando. Pura Cartagena”, concluyó el participante.
Los seguidores de Serralde en redes sociales reaccionaron de inmediato tras ver los videos. Algunos le sugirieron recompensar económicamente a sus rivales: “Debería de darles algo de dinero, por participar gracias a ellos él gana”. Otros destacaron las habilidades del oponente local: “Nadie habla de los reflejos tan buenos que tiene ese tipo” y otros añadieron “si practicara box sería muy bueno”.
El boxeo callejero, práctica no regulada en Colombia y consiste en encuentros físicos fuera de recintos certificados, motivados generalmente por apuestas y sin las medidas de protección propias del boxeo profesional. Estas peleas, que ganan popularidad en redes, exponen a los participantes a riesgos considerables por carecer de supervisión y protocolos adecuados.
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