Con la muerte del exvicepresidente Germán Vargas Lleras el 8 de mayo de 2026, a los 64 años, tras enfrentar un cáncer cerebral, volvió a instalarse en la conversación pública un capítulo de su vida que fue reconocido oficialmente, pero que con su muerte recobró una dimensión distinta dentro de la memoria del conflicto armado colombiano: su condición de víctima de atentados atribuidos a las extintas Farc-EP.
Su historia en ese sentido no se entiende como un hecho aislado, sino como una secuencia de episodios que atravesaron su carrera política en los años más tensos del país.
Durante décadas, Vargas Lleras fue una de las voces más visibles del Congreso y luego del Ejecutivo, y en ese tránsito terminó expuesto a dos ataques que lo marcaron de forma irreversible.
PUBLICIDAD
Dos atentados que marcaron la vida de Germán Vargas Lleras y su estatus como víctima
El primero ocurrió el 13 de diciembre de 2002, cuando ejercía como senador y se encontraba en su despacho revisando correspondencia; entre los documentos habituales que recibía, abrió un sobre que parecía un regalo más; no obstante, dentro había un artefacto explosivo que detonó de inmediato.
A pesar de la gravedad del atentado, regresó a sus funciones políticas, en un contexto en el que el conflicto armado aún se mantenía en niveles altos de violencia urbana y rural, pero el riesgo no desapareció en su totalidad.
El 10 de octubre de 2005 sufrió un segundo atentado, esta vez mediante una explosión que afectó la ruta por la que se desplazaba en vehículo; el estallido lo impactó tanto a él como a su esquema de seguridad, cuyos integrantes resultaron heridos.
PUBLICIDAD
Este atentado ocurrió en la Calle 71 con Carrera 9, en el norte de Bogotá, cuando el entonces senador salía de los estudios de Caracol Radio, que en ese momento funcionaban en esa zona. En ese punto de la ciudad, su caravana se desplazaba con normalidad cuando explotó; aunque tuvo lesiones, no hubo muertos.
A pesar de los hechos que lo marcaron, continuó ejerciendo sus funciones legislativas hasta 2008 y, desde su curul, siguió impulsando propuestas orientadas a una salida hacia la paz, incluso después de haber sobrevivido a estos dos atentados de gran impacto.
Con el paso del tiempo, estos hechos dejaron de ser solo parte de su historia personal y comenzaron a incorporarse en los procesos institucionales de verdad y justicia.
PUBLICIDAD
Reconocimiento como víctima ante la JEP
Durante el avance del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las extintas Farc-EP, el caso de Vargas Lleras fue incluido dentro de los expedientes revisados por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), creada para esclarecer responsabilidades del conflicto armado.
Cabe destacar que Vargas Lleras también tuvo un papel dentro del proceso de paz, ya que ocupó la Vicepresidencia durante el segundo mandato de Juan Manuel Santos, entre 2014 y 2017, un periodo clave en el que se desarrollaron las negociaciones que culminaron con la firma del acuerdo en 2016.
Tras el atentado contra el líder político, apareció una carta de Rodrigo Londoño Echeverri, conocido como alias Timochenko, dirigente de las Farc-EP, dirigida al entonces presidente Juan Manuel Santos. En ese documento, él reconoció la responsabilidad del grupo en distintos hechos violentos y mencionó de manera explícita los ataques contra el exvicepresidente.
PUBLICIDAD
La carta, que data de 2020, señalaba: “(...) Asimismo reconoceremos ante las instancias de verdad, los dos atentados que las FARC-EP planearon y ejecutaron contra su Vicepresidente Germán Vargas Lleras, a quien también le pediremos perdón con humildad (sic)”.
“Estamos reconociendo responsabilidades conforme a la palabra empeñada. Falta le hace al país que los otros actores del conflicto también aporten verdad al sistema. Nosotros también tenemos una deuda con usted y su gobierno (...)”, se lee en la misiva que compartió el excomandante de las Farc.
El 16 de mayo de 2024, la JEP lo reconoció formalmente como víctima del conflicto armado. La Sala de Reconocimiento de Verdad lo incluyó dentro de la investigación por crímenes no amnistiables cometidos por las extintas Farc-EP, tras analizar la información entregada por el propio Vargas Lleras y los insumos recopilados por la magistrada Marcela Giraldo Muñoz.
PUBLICIDAD
Y es que ser víctima ante la JEP no es una etiqueta simbólica ni un reconocimiento meramente administrativo, sino una condición jurídica que el Estado colombiano otorga a quienes sufrieron daños directos debido al conflicto armado antes del 1 de diciembre de 2016 (fecha en la que se firma el acuerdo).
Más allá del reconocimiento, lo que se busca es que la víctima, en este caso como fue Germán Vargas Lleras, deje de ser un testigo pasivo y pase a ocupar un lugar central en el esclarecimiento de lo ocurrido, con la posibilidad de aportar información, participar en audiencias y exigir explicaciones sobre los hechos.
Con su fallecimiento, ese reconocimiento volvió a ocupar un lugar en el debate público, no como un hecho nuevo, sino como parte de la reconstrucción de su trayectoria. Su historia como víctima quedó así incorporada de manera definitiva en el archivo institucional del país y en la memoria del conflicto armado colombiano.
PUBLICIDAD