Con fuertes acusaciones en sus redes sociales, Roy Barreras, exembajador, excongresista y en la actualidad aspirante a la presidencia de la República, apuntó el domingo 10 de mayo contra el abogado y precandidato Abelardo de la Espriella, al que vinculó -sin mencionarlo directamente- a lo que serían sus presuntas alianzas con cuestionados personajes, algunos de ellos relacionados con el paramilitarismo y la mafia en Colombia.
Barreras, con una concisa publicación en la red social X, advirtió que “la violencia paramilitar y mafiosa no es la seguridad que reclaman los colombianos de buena fe” y, de esta manera, rechazó la forma en que De la Espriella busca asociar el orden público con fuerzas y personajes de dudosa trayectoria. Estos señalamientos no tardaron en causar duras reacciones en las redes sociales, ante la contundencia de lo dicho.
El mensaje del excongresista estuvo acompañado de la columna de la escritora Laura Ardila en El Espectador, que puso en duda los fundamentos del discurso de De la Espriella y reveló conexiones entre el entorno del abogado y figuras como Alex Saab, hombre del que se menciona que sería el testaferro del régimen en Venezuela; el exparamilitar Salvatore Mancuso y de Jorge Luis Hernández Villazón, alias Boliche, entre otros.
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“Un salto al pasado y a la oscuridad: Boliche, Alex Saab, DMG, Mancuso, Papucho, paramilitarismo gobernando… es más caos y violencia”, expresó el exembajador, que quiso con ello la incoherencia entre el discurso de seguridad y el respaldo de grupos que han sido objeto de graves señalamientos, en los cuales se ha visto salpicado el letrado, que según las encuestas escolta en la intención de voto al senador Iván Cepeda.
¿Cuál fue la columna que replicó Roy Barreras para atacar a Abelardo de la Espriella?
En el escrito de Ardila, titulado La extrema incoherencia del tigre, se detalló el modo en que De la Espriella, autodenominado ‘El Tigre’, ha sostenido en campaña que una victoria del petrismo significaría la pérdida de libertades civiles, aunque, según la autora, su propio historial exhibe actitudes restrictivas hacia la prensa y la crítica política; lo que dejaría ver, en su concepto, un doble discurso frente a lo que promulga y lo que hace.
“Los cientos de denuncias que ha interpuesto en contra de periodistas hasta por decirle ‘filipichín’, así casi nunca gane, lo evidencian”, afirmó Ardila, en un artículo que fue utilizado por Barreras para reafirmar sus cuestionamientos contra el aspirante de ultraderecha, sobre lo que sería, en su análisis, una amenaza real a las garantías democráticas. Y la legitimidad de una eventual victoria de De la Espriella en la contienda.
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El episodio más reciente expuesto por la escritora se refirió a la adhesión pública de Fernando Fiorillo, excontralor distrital de Barranquilla, a la campaña del abogado. Según Ardila, este personaje estaría vinculado al poder de la familia Char en la ciudad y sería, de acuerdo con sus calificativos, el nuevo “mentor” del aspirante, tras la participación en un acto que llamó a jóvenes “listos para la guerra”.
En su relato, la creadora del libro La Costa Nostra, en la que relata cómo sería el poderío del clan Char, mencionó la intermediación directa -justamente- del exsenador Fuad Char Abdala, patriarca de la familia política. Sin embargo, tras las primeras reacciones, reveló que entorno de De la Espriella negó que Fiorillo forme parte de la estructura de campaña y canceló un evento programado bajo el auspicio del clan Char.
Aprovechando este texto, Barreras, que fue en un principio uribista, pero actualmente alineado con proyectos de centro-izquierda, acusó a De la Espriella de promover un modelo de “seguridad” anclado en fuerzas oscuras y alianzas clientelares. “La violencia paramilitar y mafiosa no es la seguridad que reclaman con razón los colombianos de buena fe”, insistió el candidato al reproducir los argumentos de la columna.
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Ardila también describió cómo De la Espriella ha buscado silenciar periodistas y restringir el escrutinio. Y recordó cómo la periodista Camila Zuluaga denunció un veto de parte del candidato, que prohibió a su equipo -según su versión- conceder entrevistas a su programa; y trajo a colación cómo el periodista Ricardo González Duque relató cómo recibió demandas para retirar un video crítico sobre el pasado del candidato.