El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) emintió una alerta sanitaria urgente: ordenó el retiro inmediato del producto denominado “Concentrado de frutas con Damiana, L-arginina, Noni y Maca”, comercializado bajo la marca “Bichota”. El organismo fue contundente: “el producto es fraudulento” y detectó “una serie de irregularidades que comprometen la seguridad de quienes lo consumen”.
La investigación oficial confirmó que el “Concentrado de frutas con Damiana, L-arginina, Noni y Maca” se distribuye principalmente en plataformas digitales. En estos espacios virtuales, se le atribuyen de manera engañosa propiedades energizantes, preventivas y curativas, algo que va en contra de la normativa colombiana para alimentos. La autoridad técnica recalcó: “la publicidad del producto ‘Bichota’ promete beneficios terapéuticos y sexuales que, según el marco legal vigente, están prohibidos para productos alimenticios”.
Irregularidades en el registro
La gravedad del caso quedó en evidencia al verificarse la documentación. Según el Invima, “el producto utiliza de manera indebida el Registro Sanitario RSA-0021811-2022″, una autorización que realmente no ampara la comercialización de este artículo específico ni justifica el uso de ingredientes como la L-arginina y la Damiana. “Los ingredientes ‘Damiana’ y ‘L-arginina’ declarados en el rotulado NO se encuentran autorizados en el registro sanitario RSA-0021811-2022”, enfatizó la autoridad.
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La institución fue aún más precisa: “la autorización de comercialización RSA-0021811-2022 EXISTE, y ha sido otorgada únicamente para el alimento ‘Concentrado de frutas con Borojó, Chontaduro, Noni y Maca’ cuyo fabricante autorizado es el establecimiento de comercio Natural Empack”.
Sin embargo, tras visitas de inspección, vigilancia y control, se evidenció que “este establecimiento NO EXISTE en la ubicación aportada por el titular del registro ante el Invima”. Por tanto, se desconocen las condiciones sanitarias de fabricación, lo que incumple la normativa.
La detección de estas irregularidades fue posible gracias a la colaboración internacional. Como explicó el medio Asuntos Legales, “las labores de inspección, vigilancia y control, apoyadas por notificaciones de organismos internacionales como Infosan y el sistema Rasff de la Unión Europea, permitieron identificar irregularidades en su registro”.
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Riesgos para la salud
La autoridad enfatizó que no existen garantías sobre la fabricación, calidad o composición química de lo que el ciudadano está ingiriendo.
Entre las recomendaciones más importantes, Invima solicita: informar a las autoridades si se conoce algún punto de venta del producto. Suspender el consumo de inmediato si ya se adquirió. Evitar comprarlo en sitios web o redes sociales no regulados. Reportar cualquier efecto adverso ante la autoridad sanitaria.
Comercialización ilegal y antecedentes internacionales
El caso colombiano no es aislado. En abril de este año, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps) ordenó el retiro inmediato del producto “Bichota”, un potenciador sexual femenino, tras detectar riesgos para la salud vinculados a su composición.
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El análisis identificó la presencia de sildenafil, principio activo del Viagra, sustancia que requiere control médico estricto. El etiquetado no informaba sobre la presencia de este componente, presentándose como “natural” y exponiendo a los consumidores a graves riesgos, especialmente a personas con antecedentes cardíacos.
Posibles efectos adversos incluyen: complicaciones en pacientes con infarto reciente, angina, insuficiencia cardiaca, arritmias, hipertensión no controlada y riesgo elevado para quienes han sufrido accidentes cerebrovasculares.
Estrategia de mercadeo y contexto cultural
Más allá del escándalo sanitario, el nombre “Bichota” ha generado confusión. El término alcanzó fama global por la canción de la cantante colombiana Karol G, símbolo de empoderamiento femenino.
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No obstante, las autoridades aclararon que “no existe ningún vínculo comercial entre la cantante y el producto retirado”. El uso del nombre responde a una estrategia de mercadeo que busca aprovechar la popularidad de la palabra para posicionar el suplemento.
Invima reiteró: “La vigilancia se mantendrá activa para evitar que artículos sin registro sigan circulando bajo falsas promesas de bienestar”.