El lunes 5 de mayo, Mateo Pérez Rueda, un joven de 25 años que estudiaba ciencias políticas en la Universidad Nacional de Medellín y lideraba el medio El Confidente, salió desde Yarumal rumbo a Briceño, en Antioquia. Su objetivo era documentar las causas y dinámicas de la guerra en esa región, marcada por la disputa entre el frente 36 de las disidencias de las Farc y el Clan del Golfo.
La noticia de su desaparición llegó temprano a su familia, tras un aviso de la administración municipal. “Realmente, fue desde la administración municipal de Briceño que generó la alarma”, contó su primo Jorge Rueda a Cambio. Campesinos de la zona advirtieron que un joven había ingresado al área de conflicto y no había salido. Aquella tarde, hallaron la moto, el celular y las llaves de Mateo cerca del último lugar donde la comunidad lo vio.
En las primeras horas, circuló la versión oficial de que Mateo había ignorado advertencias de las autoridades y se internó sin permiso en un territorio peligroso, donde fue interceptado en un retén ilegal. Sin embargo, Jorge Rueda sostiene otra versión basada en testimonios directos de habitantes de la vereda Palmichal.
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“No fue que Mateo se volara un retén ilegal. Al parecer, Mateo ingresó a la zona rural dirigiéndose a esta vereda, unos kilómetros antes de llegar, le preguntó a unos campesinos cómo llegar, se identificó como periodista y ellos le dieron la indicación... Llegando a la zona, lo que pasó fue que fue retenido por hombres armados, le pidieron que los acompañara, dejaron la moto, el celular y las llaves de Mateo en un lugar y él se fue con ellos”, relató Rueda.
La comunidad fue testigo de lo que siguió. Según los relatos recogidos por la familia, los hombres armados llevaron a Mateo a un lugar cercano con más personas. “A pesar de que él se había identificado como periodista y había dicho que tenía un medio en Yarumal, lo maltrataron, ‘lo abusaron de su cuerpo en muchas formas violentas’ y luego, delante de los habitantes del lugar, lo asesinaron”, denunció el primo del reportero.
Autoridades y familia sin acceso a la zona
Nadie ha podido recuperar el cuerpo. Ni la Defensoría del Pueblo, ni la Cruz Roja, ni la Iglesia, ni las fuerzas de seguridad han entrado a Palmichal desde el asesinato. “Todo el mundo lo que dice es que no se puede ingresar al lugar”, lamentó Jorge Rueda. La familia teme que el cuerpo desaparezca y se frustre cualquier posibilidad de investigación.
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El caso de Mateo Pérez Rueda ha estremecido a la prensa y a las organizaciones de derechos humanos en Colombia. El joven periodista, conocido por recorrer en bicicleta los municipios del norte de Antioquia y reportar sobre corrupción y violencia, ya había recibido amenazas y había acudido a la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) por protección.
Los hechos ocurrieron cuando Mateo se dirigía a la vereda Palmichal para reportear sobre la disputa armada entre los grupos ilegales que operan en la zona. Tras entrevistarse con autoridades municipales, se adentró en el área rural, donde fue interceptado y finalmente asesinado por hombres armados, según testimonios de la comunidad.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, responsabilizó del crimen a alias Chalá, señalado como el sucesor de alias Primo Gay al frente del GAO-r 36. La administración departamental ofreció una recompensa de $300 millones por información sobre el caso.
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Por su parte, el secretario de Seguridad de Antioquia, Luis Martínez, confirmó que Mateo fue asesinado tras ingresar a Palmichal. La Defensora del Pueblo, Iris Marín, condenó el hecho y solicitó al alto comisionado para la paz, Otty Patiño, exigir a las disidencias garantías humanitarias para que la familia pueda obtener información sobre el paradero del cuerpo