A pocos kilómetros del Aeropuerto El Dorado y muy cerca de zonas urbanas de Kennedy y Mosquera, las autoridades encontraron un cambuche improvisado que encendió las alarmas de seguridad en Bogotá. En el lugar había un dron acondicionado con explosivos, baterías y elementos que, según los primeros reportes, habrían sido modificados para evadir sistemas antidrones convencionales.
La ubicación del hallazgo es uno de los puntos que más preocupa a las autoridades. De acuerdo con información de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), el artefacto fue encontrado a unos 5,4 kilómetros del Comando Aéreo de Transporte Militar (Catam), ubicado dentro del Aeropuerto Internacional El Dorado. La cercanía con una de las zonas de operación aérea más importantes del país elevó de inmediato las alertas por un posible riesgo para la seguridad aeronáutica.
El hallazgo ocurrió el miércoles 7 de mayo hacia las 3:00 p. m., luego de una alerta emitida por la Fiscalía de Popayán. Con esa información, unidades de la FAC llegaron hasta inmediaciones del río Bogotá, en un punto ubicado entre la localidad de Kennedy y el municipio de Mosquera, en Cundinamarca.
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Las coordenadas entregadas por las autoridades —04°39’36″N 74°10’01″W— sitúan el lugar en una zona de transición entre sectores urbanos, áreas industriales y terrenos abiertos. Aunque todavía no existe claridad absoluta sobre la jurisdicción exacta del hallazgo, los reportes ubican el cambuche cerca de la Universidad Pública de Kennedy y relativamente próximo a Tintal Plaza y al sector de Hayuelos.
Hacia el norte aparecen áreas cercanas a Mosquera; al occidente predominan terrenos amplios y algunas granjas, mientras que al oriente se conectan corredores urbanos con alto flujo vehicular y residencial. Esa combinación de espacios abiertos y cercanía con infraestructura estratégica es justamente lo que mantiene bajo análisis a las autoridades.
Según el reporte preliminar, el dron se encontraba a unos 427 metros del supuesto punto desde donde habría sido lanzado. Por ahora, no existe información oficial sobre cuál sería el objetivo del artefacto ni en qué momento planeaban utilizarlo.
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Sin embargo, las características técnicas encontradas en la escena sí despertaron preocupación entre los investigadores. El informe conocido hasta ahora señala que el sistema de aeronave no tripulada, conocido como UAS por sus siglas en inglés, presentaba modificaciones con fibra óptica, un mecanismo que permitiría dificultar su detección frente a sistemas tradicionales antidrones.
Además del dron, las autoridades encontraron una batería y una carga explosiva distribuidas en distintos puntos cercanos al cambuche. Durante la inspección inicial se identificó una adecuación artesanal poco convencional, el artefacto tenía instalada una tubería plástica con detonador en jeringa y aproximadamente 258 gramos de explosivo tipo C4.
La capacidad destructiva del material encontrado llevó a que el Grupo de Operaciones Especiales Antiterroristas de la Policía Nacional activara un protocolo inmediato para neutralizar el riesgo. Tras asegurar la zona, los uniformados realizaron la desactivación controlada del explosivo y posteriormente entregaron el material recolectado al CTI para continuar con las investigaciones judiciales.
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Las autoridades creen que detrás de este caso podría estar el frente Carlos Patiño de las disidencias de las Farc. Esa hipótesis surgió luego de cruzar información de inteligencia relacionada con otros hallazgos recientes en el país, especialmente uno ocurrido el pasado 25 de abril en Popayán, donde también fue encontrado un dron acondicionado con explosivos.
Aunque todavía no hay capturas ni una confirmación oficial sobre responsables directos, la similitud entre ambos casos llamó la atención de organismos de seguridad, que ahora intentan establecer si existe una conexión operativa entre los hallazgos.
Mientras avanzan las investigaciones, otro de los aspectos que genera inquietud tiene que ver con la facilidad para ocultar este tipo de dispositivos en zonas cercanas a corredores urbanos y puntos estratégicos. El lugar donde apareció el cambuche mezcla sectores poco transitados con áreas de alta movilidad, algo que habría permitido ocultar el material sin despertar sospechas inmediatas.
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La FAC y la Policía mantienen vigilancia sobre la zona mientras continúan las labores de análisis técnico y rastreo. Por ahora, los investigadores buscan determinar cómo llegó el dron hasta ese punto, quién adecuó el explosivo y cuál era el propósito final del artefacto.