El Regiotram del Norte atraviesa una etapa decisiva en su estructuración y futuro, mientras el Gobierno nacional y la Gobernación de Cundinamarca insisten en la urgencia de mantener el cronograma y garantizar la licitación de la obra en julio de 2026.
En ese contexto, el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, hizo públicas sus impresiones sobre el avance del proyecto y la postura del Distrito Capital, subrayando la relevancia regional de la iniciativa y cuestionando la falta de compromiso efectivo de Bogotá en los últimos meses.
El proyecto y su impacto en la ciudad-región
El Regiotram del Norte, conocido también como el Tren de Zipaquirá–Bogotá, es una infraestructura 100% eléctrica de alta tecnología que beneficiará a 1,8 millones de personas en el norte de la capital y los municipios de Zipaquirá, Cajicá y Chía. El trazado contempla 17 estaciones, de las cuales once estarán en Bogotá, y una inversión de 17 billones de pesos, de los cuales el 67% se ejecutará en la capital.
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Para el gobernador Rey, este proyecto es estratégico para el desarrollo de la ciudad-región: “El mismo, en su trazado, le construye a Bogotá intersecciones en vías críticas y pasos seguros que mejorarán la movilidad en el norte de la ciudad. Es un proyecto BIEN HECHO, que ha sido avalado por técnicos internacionales, quienes han acompañado durante seis años su estructuración”.
Bogotá, el compromiso y el diálogo técnico
La ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, reiteró que el Gobierno nacional garantizará los recursos faltantes para que la licitación no se detenga: “Solo quedan 35 días hábiles para dejarla en marcha y no vamos a poner en riesgo esta apuesta estratégica para Bogotá y Cundinamarca”.
Rojas sostiene que Bogotá no ha sido excluida del proyecto, sino que la Nación debió asumir los 2,3 billones de pesos que el distrito no concretó a tiempo, pese a manifestar su intención de aportar.
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Asimismo, el gobernador Rey enfatizó que Bogotá ha tenido múltiples oportunidades para conocer y aportar al proyecto. En total, se han realizado 101 mesas de trabajo entre 2021 y 2023, y 23 adicionales con funcionarios del actual gobierno distrital durante 2025:
“Bogotá siempre fue tenida en cuenta en este proyecto. 101 comités técnicos entre el 2021 y el 2023 se desarrollaron. Con el gobierno actual distrital, hemos adelantado 23 mesas. En esas 23 mesas, se presentaron 54 observaciones, de las cuales 40 fueron atendidas y resueltas en las mismas mesas, 11 incorporadas dentro del proyecto y 3 con el compromiso de ser incorporadas en procesos subsiguientes”.
A pesar de esta trayectoria de diálogo técnico, Rey afirmó que el distrito presenta nuevas solicitudes que reflejan falta de compromiso e interés en conocer a fondo el proyecto regional:
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“El trabajo técnico está avanzado y las observaciones distritales ya han sido recogidas o están en proceso de incorporación. Ahora presentan nuevas solicitudes que escucharemos y aprovecharemos para que los secretarios del distrito que se deleguen a estas nuevas reuniones, por fin, conozcan el proyecto”.
Demandas del distrito y riesgos sobre el cronograma
El alcalde Carlos Fernando Galán ratificó el apoyo de Bogotá al Regiotram Norte, pero insiste en que se deben resolver tres aspectos antes de formalizar el aporte financiero del distrito:
- El impacto urbano de las estructuras elevadas (6 de los 24 kilómetros bogotanos serán elevados)
- La falta de soluciones integrales para intersecciones clave —especialmente en zonas de expansión urbana—
- La integración física, operativa y tarifaria del sistema con TransMilenio y el Metro de Bogotá.
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No obstante, Rey advirtió que estas demandas, si no se resuelven con celeridad, amenazan con retrasar el cronograma de la obra y la puesta en marcha de la licitación, lo que pondría en riesgo la financiación y el avance del proyecto. “Este será un tren 100% eléctrico, de alta tecnología y además es un proyecto bien hecho. Se soluciona con este proyecto el 100% de las intersecciones vehiculares en Bogotá. El Regiotram Norte es una solución a la movilidad de Bogotá”.
Finalmente, si las partes logran un acuerdo en las mesas técnicas de alto nivel —ya instaladas entre el Ministerio de Transporte, la Gobernación y la Alcaldía—, Bogotá formalizará su aporte y potenciará el alcance del proyecto. Empero, si persisten las diferencias técnicas y de integración, el riesgo de retrasos y de impacto negativo en la movilidad regional será considerable.
La decisión de la Nación de asumir los recursos del Distrito fue, según Rey, la única salida para evitar la caída del proyecto y garantizar la licitación en el tiempo previsto. La expectativa ahora se centra en que Bogotá participe activamente, conozca en detalle el diseño y la operación del Regiotram, y se sume a la iniciativa regional.
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