El hallazgo de una serpiente boa dentro de una vivienda en Saboyá, Boyacá, generó inquietud entre los habitantes y activó una alerta ambiental.
La aparición de este reptil, ajeno a los climas fríos de la región, no solo sorprendió a la comunidad, sino que llevó a las autoridades a replantear el monitoreo de especies silvestres en zonas atípicas. La mujer que encontró al animal notificó a la Policía ambiental, lo que permitió una rápida intervención.
Los uniformados trasladaron la boa a la Dirección Regional Chiquinquirá de la CAR, donde técnicos evaluaron su estado y procedieron a su liberación en un entorno natural adecuado.
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En los últimos tres años, la CAR ha registrado otros dos casos similares en la región, incluyendo la incautación de una serpiente de cascabel en febrero de 2025 y el rescate de otra boa en noviembre de 2024.
Estas situaciones han generado preocupación, ya que evidencian un patrón de llegada de especies silvestres a zonas donde no suelen habitar.
La explicación de los expertos es clara: la presencia recurrente de reptiles en estos municipios podría estar asociada a factores como el tráfico ilegal de fauna y la tenencia doméstica de animales silvestres. Esta tendencia, según las autoridades ambientales, refuerza la necesidad de fortalecer la vigilancia y la educación ciudadana para prevenir riesgos tanto para la fauna como para las personas.
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En el caso reciente, los técnicos veterinarios comprobaron que la boa presentaba movilidad normal, sin lesiones ni signos de haber estado en cautiverio.
Este diagnóstico permitió su reintroducción a un área con condiciones ecológicas propias de su especie, alejada de zonas urbanas, para minimizar la probabilidad de nuevos encuentros con personas.
El equipo de la CAR insistió en la importancia de la colaboración ciudadana ante situaciones similares. En palabras de Yiber González, director regional: “Es clave que la gente siga avisando a tiempo cuando se encuentra con este tipo de animales. La fauna silvestre no es para tenerla en casa, y cuando aparece en lugares donde no es común, puede ser una señal de que algo está pasando en sus entornos naturales”.
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La recomendación final de la entidad es enfática: ante el hallazgo de serpientes u otros animales silvestres, evitar cualquier intento de manipulación y dar aviso inmediato a las autoridades ambientales o a la Policía.
Así, se protege tanto la integridad de las personas como la conservación de la biodiversidad local.
Boa constrictor fue captada en una finca del municipio de San Carlos, Antioquia
El registro en video realizada el 11 de enero de 2026 de una Boa constrictor imperator desplazándose por una finca de San Carlos, en el oriente antioqueño, ha provocado nuevas reflexiones sobre la convivencia humana con la fauna silvestre en áreas rurales de Colombia.
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La grabación muestra al reptil cruzando el terreno ante la mirada asombrada de quien filmaba la escena.
En otra situación ocurrida semanas atrás, la vía entre San Rafael y San Carlos fue escenario de un encuentro similar. Según el video difundido, una persona trató de tocar a la serpiente, lo que generó una reacción defensiva por parte del animal. Este tipo de episodios suele despertar inquietud sobre las pautas correctas al interactuar con serpientes de gran tamaño en el entorno rural.
La Boa constrictor imperator forma parte de la familia Boidae y es una especie ampliamente distribuida en el Neotrópico. En Colombia, su presencia se extiende a lo largo de todo el territorio, especialmente en regiones cálidas y de vegetación abundante.
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Este reptil puede alcanzar hasta 5,45 metros, aunque en estado silvestre rara vez supera los 5 metros. Su coloración dorsal varía entre el pardo y el rosado claro, con manchas en forma de H que se conectan lateralmente. El vientre muestra tonos claros salpicados de puntos negros, lo que facilita su camuflaje entre la vegetación.
A pesar de su apariencia imponente, la especie carece de veneno. Su método de caza se basa en la constricción: utiliza la fuerza de sus músculos para atrapar y asfixiar a sus presas. La dieta se compone principalmente de mamíferos, aves, lagartijas y anfibios, adaptando su técnica entre la emboscada y el forrajeo activo según la ocasión.
Mientras los ejemplares jóvenes suelen desplazarse por los árboles, los adultos prefieren moverse por el suelo en busca de alimento. Esta adaptación les permite ocupar diferentes nichos dentro de los ecosistemas rurales.
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