El 6 de mayo de 2026, Sandra Ortiz, alta exconsejera para las Regiones de la Presidencia de la República, afirmó durante una audiencia que fue objeto de presiones de la Fiscalía General de la Nación durante meses, con el objetivo, según ella, de declarar en contra de ministros del Gobierno de Gustavo Petro, en el marco del proceso por el escándalo de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd).
“Entregándoles mi celular, acudiendo, acudí muchas veces a la fiscalía antes de que me dieran la medida de aseguramiento. Y como se lo dije un die-- un día el coordinador de la fiscalía, porque eso fue lo que me dijo, me dijo: “Si usted no acusa ministros y no tiene chats, la vamos a imputar y le vamos a dar medida de aseguramiento””, expuso Ortiz.
Según sus declaraciones, “eso pasó. Yo tengo la carta que le envía la fiscalía y la trazabilidad que le envié en ese momento a mi abogado. O sea, nosotros, desde ese momento, yo entendí que esto no era un tema jurídico, sino un tema político”.
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Incluso, señaló que las autoridades competentes se empeñan en privarla de la libertad por su trabajo y cercanía con el presidente de la República, Gustavo Petro.
“Y si hoy estoy en esta situación, hoy se lo hablo y lo digo abiertamente, es un tema político, y si fue por haber trabajado con el presidente Gustavo Petro y me quieren condenar por eso, lo entiendo. Y si está dividida-- dividida la judicatura y les pido disculpas por un tema político, se lo estoy viendo por el tema de la trazabilidad, como han actuado algunos jueces de garantías frente a mi tema probatorio”, denunció Ortiz.
La exfuncionaria del Gobierno Petro señaló que cuenta con las pruebas respectivas para sustentar sus acusaciones contra los investigadores vinculados con el ente acusador.
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“Yo le quiero decir, señora juez, que una de las pruebas contundentes de las muchas pruebas que vamos a presentar en la preparatoria nos las acaban de entregar. Algo que yo ya sabía y sospechaba y sospecho muchas cosas, pero yo no se las puedo venir a ustedes y si yo no tengo un medio de prueba y que pase por un juez de garantías, incluyendo mis celdas”.
Ortiz manifestó en la audiencia: “¿Ustedes pueden creer que el señor Snyder Pinilla no tenía celdas en ese momento? Eso nos contestaron ya. Nos contestaron las celdas de el señor Olmedo, del señor, del señor Senador Name, del señor Carlos Ramón, de mis celdas, de, de Pedro Castro. Nos dieron las celdas de todo el mundo”.
A renglón seguido, dijo: “¿Pues sabe qué nos dijeron? Que las celdas de Snyder no existen. Y el día de mi imputación a mí me imputaron un recorrido con un señor que se llama Snyder Pinilla, que no tiene celdas. Entonces, fiscalía dígame, ¿de dónde está sacando esas celdas de ese señor? Doctor, doctor Mauricio, discúlpeme por adelantar muchas cosas. Tenemos una preparatoria, pero es eso”.
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La defensa de Sandra Ortiz presentó una recusación contra la juez encargada de su caso al señalar que existe una situación de enemistad manifiesta que comprometería la imparcialidad del juicio, conforme a las declaraciones realizadas en la diligencia pública. El abogado defensor relató que, debido a la intensidad de las presiones ejercidas, su representada llegó a romper en llanto y, en un momento de angustia, pronunció ante la jueza: “Si quiere, condéname de una vez”.
A lo largo del proceso, los abogados han insistido en que Ortiz fue “constreñida”, e incluso solicitaron protección para su familia, dado el impacto emocional que habría padecido durante su comparecencia. Desde el inicio, la exconsejera para las regiones negó cualquier implicación en actos de corrupción y también puso en duda la existencia de un caso, aunque luego entregó declaraciones contra exministros, acto que atribuye ahora a las presuntas presiones del órgano investigador.