El magnicidio contra el senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, ocurrido el 11 de agosto de 2025, sigue generando conmoción en Colombia.
Mientras que algunos claman para que se avance la investigación, otros lanzaron sus propias hipótesis sobre los posibles responsables que se habrían favorecido con el crimen.
Ese fue el caso del candidato presidencial Santiago Botero Jaramillo que, en una entrevista concedida al medio digital El Irreverente, señaló que la responsabilidad de la muerte de Uribe Turbay no recaería en el Gobierno nacional o en el interior de su colectividad, sino de un aspecto interno en la colectividad del senador asesinado.
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Incluso, el aspirante nombró a dos dirigentes de este extremo político que consideró que no obtuvieron ningún beneficio políticos de lo ocurrido con el dirigente del Centro Democrático.
“A mí nadie me saca de la cabeza que la muerte de Miguel Uribe no vino de la derecha. Y no vino de la derecha porque, ¿quién se benefició de la muerte de Miguel Uribe? María Fernanda Cabal no iba a ser candidata, porque Miguel Uribe era la persona. Y otra persona, apenas murió Miguel Uribe, ¿Quién fue a pedir el puesto de Miguel Uribe? Abelardo de la Espriella”, expresó Botero Jaramillo al citado medio de comunicación.
Frente a la presunta responsabilidad hacia el Gobierno nacional o sectores afines al Ejecutivo, Botero respondió: “¿En qué se beneficiaba, digamos, la izquierda que le han tirado ese muerto diciendo y si que la izquierda, que el Catatumbo, que no sé qué?”.
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Así mismo, comentó cómo fue su experiencia al conocer a Miguel Uribe Turbay y no descartó que fueran sectores internos de su colectividad que pidieran su cabeza.
“Conocí a Miguel Uribe dos veces en mi vida. Ese pelado era más bueno que el pan, ese pelado no mataba una mosca. O sea, el interés de sacarlo de la ecuación no era de que los bandidos creyeran o que la izquierda pensara que iba a poner el presidente. No, eso era una cosa interna”, complementó.
Miguel Uribe Londoño y sus pullas contra el Centro Democrático
Esta no ha sido la única crítica contra los dirigentes del Centro Democrático sobre el crimen contra Miguel Uribe Turbay.
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Recientemente, Miguel Uribe Londoño, padre del fallecido senador del Centro Democrático y hoy candidato presidencial, acusó a dicha colectividad de manipular el dolor familiar con fines electorales tras la difusión de una carta anónima que implica al gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, en la financiación del crimen.
El aspirante presidencial utilizó su cuenta en X para rechazar lo que denominó una “cortina de humo”, vinculando directamente los señalamientos que nacieron en el entorno del expresidente Álvaro Uribe Vélez con la candidatura de Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático y aspirante a la presidencia por el partido para el ciclo electoral de 2026.
“Es un abuso de su jefe y de su candidata utilizar el nombre de mi hijo Miguel en su campaña. Las banderas las llevo yo”, explicó el también empresario en sus redes sociales.
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Uribe Londoño calificó de “irresponsable y profundamente irrespetuoso” el señalamiento contra el gobernador Escobar y advirtió sobre el daño que causa la utilización política de la tragedia familiar. Hizo un llamado explícito al respeto no solo por la memoria de su hijo, sino también por la reputación individual.
“No se puede jugar con la reputación y el buen nombre de nadie, como se hizo con el mío”, indicó el candidato, citando directamente las consecuencias personales que ha vivido desde el atentado.
Antes del pronunciamiento de Uribe Londoño, el gobernador Luis Alfonso Escobar se había defendido públicamente durante una sesión de la Asamblea departamental, asegurando que la filtración responde a una estrategia de manipulación con objetivos políticos en Nariño.
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Ante la gravedad de la acusación, Escobar anunció que presentará una demanda contra Álvaro Uribe Vélez. Sostuvo además que “no existe tal anónimo, sino un documento con un relato claro que fue filtrado a los medios”, desacreditando la supuesta carta original y señalando sus 26 años de trayectoria universitaria y su perfil como “hombre de paz” como elementos que avalan su posición.
La investigación por el magnicidio de Miguel Uribe Turbay se mantiene activa, con nueve capturas confirmadas y dos procesados pendientes de ser judicializados. La implicación política del caso ha intensificado el debate sobre los límites entre memoria, justicia y disputa electoral, en un escenario en el que la figura de la víctima y las vías de esclarecimiento judicial siguen ocupando el centro de la agenda nacional.