La Troncal de los Andes —un corredor vial de 3,4 kilómetros en Chía, Cundinamarca— es uno de los proyectos de infraestructura más esperados y, a la vez, más trabados en la región. Su objetivo es aliviar la congestión entre el norte de Bogotá y la Sabana Centro, permitiendo una conexión más ágil entre municipios como Chía, Cajicá, Zipaquirá, Cota, Sopó y Tocancipá con la Autopista Norte y, por ende, con la capital.
Sin embargo, a pesar de los avances recientes y la reactivación parcial de las obras, la intervención sigue bajo una restricción judicial que impide su desarrollo completo, manteniendo en vilo a cientos de miles de usuarios y a la economía regional.
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El presente del proyecto: avances parciales y frentes bloqueados
Después de varios años de suspensión, la Troncal de los Andes se reactivó a inicios de 2026, tras la modificación de la licencia ambiental por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla). Este ajuste, aprobado para proteger cuerpos de agua como el Canal Proleche y el Humedal San Jacinto, permitió retomar obras en sectores no afectados por la medida cautelar vigente.
Actualmente, de los 3,4 kilómetros proyectados, se han construido cerca de 1,4 kilómetros, mientras que los trabajos en el predio San Jacinto y zonas aledañas permanecen bloqueados.
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El Tribunal Administrativo de Cundinamarca, en decisión del 26 de marzo de 2026, negó la solicitud de la concesionaria Accesos Norte S.A.S. para levantar la medida cautelar, argumentando que el proceso ya está en etapa de fallo y que cualquier decisión debe esperar la sentencia definitiva.
El litigio se remonta a 2018, cuando la licencia ambiental inicial omitió la inclusión plena de un cuerpo de agua, lo que derivó en una acción popular y la suspensión parcial de la obra.
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¿Qué está en juego y quiénes se benefician?
La Troncal de los Andes es parte de los Accesos Norte, una solución vital para el desarrollo económico y la movilidad en la Sabana y el norte de Bogotá. Su trazado conecta la variante de Chía con la Autopista Norte (Unidad Funcional 3 de Accesos Norte Fase 1), incluyendo dos puentes, doble calzada y cruces sobre el río Bogotá.
La inversión supera los 116.000 millones de pesos y su impacto sería inmediato: reducción de tiempos de viaje de hasta 90 a 35 minutos en tramos críticos, optimización del flujo vehicular y descongestión de la Autopista Norte y la Carrera Séptima. El beneficio es de alcance regional.
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Los municipios de Chía, Cajicá, Cota, Sopó, Tenjo, Tocancipá y Zipaquirá, junto con el norte de Bogotá, verían mejorada su conectividad, facilitando el transporte de carga, el acceso a servicios y el desarrollo inmobiliario y empresarial. Empresas, colegios, universidades y la creciente población de la Sabana dependen de un corredor moderno que permita desplazamientos seguros y eficientes.
Las restricciones: impactos y riesgos de la parálisis
La negativa del Tribunal implica que las restricciones sobre zonas sensibles, especialmente en el predio San Jacinto, siguen vigentes. Aunque la ANLA aprobó un nuevo trazado que evita intervenir el cuerpo de agua en disputa, el Tribunal decidió no modificar la medida hasta que se emita sentencia.
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Además, la suspensión de la audiencia pública ambiental, prevista para septiembre de 2025, reflejó la necesidad de analizar nueva información técnica y jurídica, garantizar la participación ciudadana y revisar documentos claves de la CAR.
Esta situación genera incertidumbre para el sector público y privado, pues la obra no puede avanzar plenamente. La congestión en la Autopista Norte y vías alternas sigue en aumento, afectando la productividad, el medio ambiente y la calidad de vida de los habitantes. Sin la Troncal, se mantienen los cuellos de botella, los largos tiempos de desplazamiento y la saturación de rutas existentes, que ya operan al límite de su capacidad.
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¿Qué pierde Bogotá y la Sabana si no se concreta la Troncal?
De no lograrse la reactivación total y la culminación de la Troncal de los Andes, tanto Bogotá como la Sabana Centro pierden una oportunidad estratégica para:
- Reducir la congestión en el ingreso norte de la ciudad y mejorar la movilidad intermunicipal.
- Impulsar el desarrollo económico y la competitividad regional, vital para el sector empresarial, logístico y residencial.
- Integrar la red vial con infraestructura moderna, segura y sostenible, incluyendo puentes y variantes que minimizan la afectación ambiental.
- Disminuir la huella de carbono y la contaminación asociada a los altos tiempos de viaje y los trancones persistentes.
- Fomentar la inversión y el empleo en una de las zonas de mayor crecimiento del centro del país.
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Mientras el proceso judicial avanza hacia la sentencia de fondo, el proyecto Troncal de los Andes se mantiene como una prioridad para la movilidad regional. Sus avances parciales y los ajustes ambientales muestran voluntad institucional y técnica, pero la solución definitiva depende de la resolución judicial y del diálogo entre las partes involucradas.