Un acto violento interrumpió las celebraciones del Festival Vallenato en Valledupar, dejando como saldo dos jóvenes muertos y ocho personas heridas, entre civiles y miembros de la fuerza pública, en el establecimiento ‘El Chemanismo’, ubicado en el sector Torres de Nando Marín.
La madrugada del sábado 2 de mayo se vio alterada cuando, según reportes iniciales, la Policía recibió el aviso de que un hombre armado merodeaba las afueras del local.
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La situación escaló rápidamente tras la llegada de los uniformados al lugar, cuando intentaron identificar al sospechoso y se produjo un enfrentamiento con disparos y agresiones que sembró el pánico entre los asistentes a la fiesta.
De acuerdo con la información oficial, Holman Quintero Dávila, de 19 años, y Hernán Andrés Daza Veleño, de 20, murieron a causa de impactos de bala en medio del caos desatado durante el procedimiento policial.
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Otros ocho resultaron lesionados, entre ellos Luis Fernando Guevara Montejo, Humberto Luis Castilla Miranda, Isaid Andrés Centeno Delgado y el soldado regular Fabián Andrés Reales Angulo, quienes sufrieron heridas de bala en piernas y abdomen.
A la lista de afectados se suman dos soldados profesionales adscritos a la Hormiga Putumayo y los patrulleros Andrés Felipe Oyola Osorio, Edgardo Luis Landero Cuello y José Fernando Patiño García; este último fue herido con objeto contundente en el pecho.
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La Policía indicó que “los heridos permanecen en observación médica. Las lesiones de los policías no revisten gravedad”.
Más detalles del incidente
Según el comunicado oficial, “siendo aproximadamente las 2:55 de la madrugada, patrullas de vigilancia atendieron un requerimiento ciudadano, en el cual se alertaba sobre la presencia de un individuo, presuntamente, armado en las inmediaciones de un establecimiento abierto al público”.
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La versión policial detalla: “Al llegar al lugar, los uniformados intentaron realizar un procedimiento de registro a persona a un ciudadano que coincidía con las características reportadas; sin embargo, esta se negó al procedimiento y, con el apoyo de varios acompañantes, incitó una reacción violenta contra los policías mediante el uso de armas de fuego y el lanzamiento de objetos contundentes, generando un escenario de alta tensión que obligó al uso legítimo y proporcional de la fuerza para restablecer el orden y salvaguardar la vida e integridad de las personas”.
La investigación quedó en manos del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), que asumió la inspección técnica, la recolección de pruebas y la revisión de cámaras de seguridad. Las autoridades buscan esclarecer las circunstancias exactas que rodearon el enfrentamiento, así como las responsabilidades de cada uno de los involucrados.
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La Policía informó que fue abierta una indagación preliminar “con el fin de garantizar la transparencia institucional y establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en las que se presentaron estos hechos”.
En su mensaje final, la institución reiteró: “La institución reitera su compromiso con el respeto a los derechos humanos, la legalidad y el mantenimiento del orden público, al tiempo que hace un llamado a la ciudadanía para dirimir los conflictos por vías pacíficas y legales”.
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Murió un joven mototaxista tras resultar con una herida por bala perdida en Valledupar
La muerte de Aramis Javier Quiroz Villazón estremeció a su comunidad en Valledupar, donde la violencia armada volvió a dejar una huella dolorosa. El joven mototaxista, de apenas 19 años, permaneció varias semanas en estado crítico antes de fallecer, consecuencia directa del ataque sufrido el 23 de marzo de 2026.
En la noche del atentado, dos hombres en motocicleta se acercaron a Quiroz Villazón en el barrio San Martín y dispararon sin previo aviso, según relataron testigos. “Dispararon sin decir nada”, aportaron personas presentes en el lugar.
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La rápida reacción de quienes lo auxiliaron permitió que fuera trasladado de inmediato al Hospital Rosario Pumarejo de López. Allí, el personal médico luchó por su vida: “Llegó en estado crítico y el pronóstico siempre fue reservado”, confirmaron trabajadores del centro.
Durante varios días, la familia de Aramis mantuvo la esperanza de una recuperación. Sin embargo, la gravedad de las heridas complicó la situación hasta que, en la noche del 16 de abril, el desenlace fue irreversible. El fallecimiento del joven motivó expresiones de dolor y solidaridad entre vecinos y allegados, quienes lamentaron la pérdida de una vida tan joven.
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La violencia del ataque no se limitó a la vida de Aramis. En la terraza de su vivienda, Zenia Arzuaga Anagarita, de 62 años, fue alcanzada por una bala perdida. La herida en el tobillo derecho requirió atención médica, pero su evolución fue favorable y logró recuperarse tras el incidente.