Cada vez que va al mercado y siente que el dinero no le alcanza igual que antes, no es una ilusión. Lo que sucede es que los precios de los alimentos continúan en aumento debido a la inflación persistente.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) publicó su más reciente medición de inflación de estos productos entre sus países miembros, correspondiente a febrero de 2026, y Colombia quedó en el tercer lugar de los países con los aumentos más pronunciados, con una variación de 5,8% frente al mismo mes del año anterior.
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El promedio del bloque —que agrupa a las economías más desarrolladas del mundo— se ubicó en 4,0%. Eso quiere decir que los alimentos en Colombia se encarecieron casi dos puntos porcentuales más que lo que subieron, en promedio, en los demás países del grupo. Frente a enero de 2026, cuando el país ya registraba una cifra por encima del 5%, el dato de febrero representa un aumento de 0,4 puntos porcentuales.
Solo dos economías superaron a Colombia en este indicador. Turquía encabeza la lista con una inflación de alimentos de 36,4%, lo que equivale a 4,7 puntos más que en enero, cuando se ubicaba en 31,7%.
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Estonia ocupa el segundo lugar con 8,0%, dos puntos por encima de su registro del mes anterior. Tras Colombia, aparecen Islandia con 5,6%, Grecia con 5,2%, México con 5,2% y Nueva Zelanda con 5,1%, país que mantuvo el mismo porcentaje entre enero y febrero.
La medición de la Ocde abarca alimentos y bebidas no alcohólicas, y compara los precios con el mismo periodo del año anterior. La persistencia de Colombia en los primeros puestos de este listado, mes tras mes, refleja que las presiones sobre la canasta básica no son un fenómeno pasajero.
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¿Por qué ‘le pega más duro’ a quienes menos tienen?
El encarecimiento de los alimentos no afecta a todos por igual. En los hogares de menores ingresos, una parte mucho mayor del presupuesto mensual se destina a la comida. Por eso, cuando ese rubro sube al ritmo que lo hace en Colombia, el golpe sobre el bolsillo es proporcionalmente más fuerte que en una familia de ingresos medios o altos.
Este es uno de los factores que el Banco de la República tiene en cuenta al decidir si baja o mantiene sus tasas de interés. Cuando los alimentos se encarecen, la inflación general tarda más en bajar hasta los niveles que el banco considera aceptables, lo que hace que los recortes de tasas sean más difíciles de concretar.
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Entre los factores que explican el comportamiento de los precios a nivel global, la Ocde señala el impacto del conflicto en Medio Oriente, que ha encarecido insumos como los fertilizantes. Colombia, además, sigue dependiendo de importaciones para sostener parte de su oferta alimentaria, lo que expone los precios internos a las variaciones del mercado externo y del tipo de cambio.
El otro lado del listado
No todos los países del bloque viven la misma situación. Costa Rica registró una caída de -8,3% en los precios de los alimentos, lo que significa que la comida allí está más barata que hace un año.
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Hungría reportó -3,2% y Suiza -0,3%. En el extremo opuesto del espectro, economías como Estados Unidos (2,4%), Francia (2,1%) y Alemania (1,5%) muestran incrementos moderados, muy por debajo de lo que registra Colombia.
El panorama dentro de la Ocde es, entonces, muy dispar: mientras algunos países logran bajar los precios de los alimentos, otros —entre ellos Colombia— siguen con cifras que presionan el día a día de sus habitantes. La comparación entre enero y febrero de 2026 muestra pocos cambios en la mayoría de países, lo que sugiere una estabilización de la tendencia, aunque no una reducción sostenida de los precios.
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